Las Presillas, el pantano al que los madrileños llaman su playa, con agua a 14 grados en pleno julio

Mientras Madrid roza los 35 grados, miles de personas cruzan la sierra hacia un río de deshielo. Te contamos por qué esta poza gratuita sigue siendo el destino más repetido del verano madrileño.

Las Presillas vuelve a ser la palabra que más se repite en los grupos de WhatsApp cuando el termómetro de Madrid supera los 33 grados. No hace falta reservar, no hay que pagar entrada y, sobre todo, el agua nunca decepciona: baja directa del deshielo de la sierra y ronda temperaturas que sorprenden incluso en pleno agosto.

Lo que empezó como un secreto de senderistas y vecinos de Rascafría se ha convertido en el plan de fin de semana de media Comunidad de Madrid. Tres pozas naturales, una pradera enorme y ni rastro de cemento: la fórmula que explica por qué el parking se llena antes de las diez de la mañana.

Publicidad

Las Presillas, la poza que Sanidad vigila cada quincena

Youtube video

A diferencia de los charcos que circulan por redes sociales sin ningún control, Las Presillas forman parte de las zonas naturales de baño autorizadas por la Comunidad de Madrid. Eso significa muestreos periódicos de la Consejería de Sanidad en varios puntos del cauce, algo que ninguna poza improvisada puede ofrecer.

La calificación del agua se revisa cada temporada y, hasta ahora, siempre ha llegado con nota alta. No hay socorrista, así que la responsabilidad con niños y mayores recae en quien va, pero sí hay garantía sanitaria de que el agua cumple los estándares para el baño.

Rascafría, el pueblo que da nombre al valle del deshielo

Las Presillas se encuentran en el término de Rascafría, un municipio situado en el valle alto del río Lozoya, dentro de la sierra de Guadarrama. El nombre del pueblo, según recoge la propia documentación histórica, podría derivar de «rocas frías», en referencia a las nieves de Peñalara que se ven desde la localidad. Un detalle que explica bastante bien por qué el agua nunca se calienta del todo.

El pueblo conserva arquitectura serrana tradicional y, a apenas dos kilómetros, el monasterio de Santa María de El Paular, uno de los conjuntos monásticos mejor conservados de la región. La combinación de historia y naturaleza convierte la excursión en algo más que un chapuzón.

Cómo llegar y qué esperar al llegar a Las Presillas

Youtube video

Desde Madrid, la ruta más directa es la A-1 hasta el kilómetro 69, a la altura de Lozoyuela, y desde ahí la M-604 hasta el kilómetro 28,6. El trayecto ronda la hora, algo más si el tráfico de fin de semana aprieta en los tramos de montaña.

Quien llega antes de las diez encuentra parking sin agobios y las pozas casi para uno mismo. A partir del mediodía el ambiente cambia por completo: toallas ocupando cada metro de césped y colas puntuales para acceder a las zonas más profundas.

Lo que hay que saber antes de meterse en el agua

El agua de Las Presillas procede directamente del deshielo de la sierra, así que quien espera algo parecido a una piscina climatizada se lleva una sorpresa nada más meter el primer pie. Las temperaturas registradas en distintos análisis oscilan entre los 12 y los 18 grados, dependiendo del punto exacto del cauce y del momento de la temporada, pero en ningún caso hablamos de agua templada.

Las piedras del lecho del río son resbaladizas, así que el calzado de agua no es un capricho, es casi obligatorio para evitar resbalones. Tampoco está de más recordar que el baño solo está permitido dentro de las tres pozas habilitadas.

Normas básicas de la zona recreativa

  • No se admiten mascotas, música ni recipientes de vidrio
  • Prohibido encender fuego o llevar barbacoas portátiles
  • El baño fuera de las pozas habilitadas puede acarrear sanciones
  • Aseos, kiosco y zonas de sombra disponibles dentro del recinto

Aparcamiento, horarios y precios de la temporada

La zona recreativa abre todos los días de 9:00 a 21:00 horas durante el verano. El acceso a pie es gratuito, el gasto único es el del aparcamiento, con tarifas que varían según el vehículo y que suelen quedar muy por debajo de lo que cuesta cualquier piscina de pago en la capital.

Quien prefiera no pagar puede dejar el coche en el pueblo y caminar unos veinte minutos, o llegar en autobús interurbano desde Madrid. Entre semana sigue siendo, con diferencia, la mejor opción para quien busca tranquilidad.

Por qué Las Presillas seguirán siendo el verano de referencia

La tendencia de los últimos veranos apunta a un refuerzo progresivo de los controles sanitarios en las zonas de baño autorizadas de la sierra, especialmente después de temporadas de sequía que han dejado varios tramos de ríos bajo mínimos. Es una buena noticia para quien quiere seguir bañándose con garantías, aunque implique alguna restricción puntual en los años más secos.

El turismo de proximidad en la sierra norte madrileña no deja de crecer, y Las Presillas tienen margen para absorber más visitantes sin perder lo que las hace especiales. La recomendación de quien repite cada año sigue siendo la misma: madrugar, llevar calzado de agua y disfrutar de un río que, pese a la fama, todavía guarda rincones tranquilos.


Publicidad