Cómo reciclar el éxito: la lección de Udi Mokady al fundar su nueva startup de seguridad IA tras vender CyberArk

El fundador de CyberArk, vendida por 25.000 millones de dólares a Palo Alto Networks, asume la presidencia de CHEQ para liderar su plataforma de seguridad de agentes de IA. La lección para cualquier founder: la próxima ola se cabalga con el conocimiento, la red y la ambición del

La venta de CyberArk por 25.000 millones de dólares a Palo Alto Networks, el segundo mayor exit de la historia tecnológica israelí tras Wiz, podía haber sido el punto final. Pero Udi Mokady, fundador y CEO hasta 2023, lo ha convertido en la rampa de lanzamiento de su siguiente movimiento. Cuatro meses después del cierre, el emprendedor ha asumido la presidencia de CHEQ, una empresa de ciberseguridad que ya levantara 150 millones de euros en 2022 a una valoración de 1.000 millones. No es una startup nueva de cero, pero sí un proyecto que se está reinventando para capturar la ola de los agentes de IA autónomos, y Mokady llega para capitanear el giro.

La lección para cualquier founder es inmediata: un exit bien ejecutado no cierra una etapa, abre la siguiente. El timing, la red de contactos y la capacidad de leer el mercado que se consolidan tras una gran venta son activos que, bien administrados, permiten duplicar el impacto. Aquí desgranamos cómo Mokady está reciclando su éxito y qué puede copiar cualquier emprendedor para su propio camino serial.

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El movimiento: Mokady se sube al tren de los agentes de IA con CHEQ

Fundada en 2013, CHEQ ya era un unicornio del ecosistema de ciberseguridad israelí. Especializada en seguridad de identidad y gestión de accesos, la compañía compartía ADN con la propia CyberArk y, de hecho, Mokady llevaba en su consejo de administración desde 2023. Ahora, como presidente ejecutivo, reemplaza a Ehud Levy —que pasa a ser presidente de la compañía— con un mandato claro: aterrizar la plataforma de seguridad basada en agentes de IA que CHEQ acaba de presentar.

“El web agéntico es la próxima frontera. CHEQ ofrece tanto la inteligencia como las barreras de seguridad para que las organizaciones puedan adoptar esta nueva era con confianza”, ha explicado Mokady. El movimiento no es casual: la proliferación de agentes de IA autónomos que interactúan en la web abierta obliga a repensar los esquemas de confianza, y la combinación de identidad y control es el campo de batalla en el que este fundador serial ya fue pionero con CyberArk.

La operación refleja un patrón clásico de la Startup Nation: un emprendedor que tras un exit no diversifica en sectores ajenos, sino que profundiza en el área donde tiene conocimiento y relaciones. Es la esencia del “founder market fit” elevado a su máxima potencia.

Lecciones de un fundador serial para cabalgar la próxima ola

El caso de Mokady destila tres claves que cualquier founder puede aplicar, tenga o no un exit de nueve ceros en el historial. La primera es no vender el conocimiento cuando se vende la empresa. El valor que genera un fundador durante una década no está solo en la tecnología, sino en el mapa mental de la industria, los contactos con clientes y los inversores que han confiado en él. Mokady no ha tardado ni un trimestre en reaparecer con un proyecto alineado con su expertise.

La segunda es anticipar el vector de crecimiento que otros aún no ven. Mientras el mercado discute si la IA se regulará o se frenará, este emprendedor ya está construyendo las herramientas que las empresas necesitarán cuando los agentes autónomos sean una realidad cotidiana en el ecosistema digital. No está reaccionando a la ola; la está provocando.

Y la tercera es no esperar a tener todas las respuestas. Mokady llega a CHEQ como presidente, no como CEO, con un rol que mezcla asesoría en estrategia y refuerzo del modelo operativo. De esta forma, escala el impacto sin la presión diaria de la ejecución directa, algo que muchos founders olvidan tras su primer gran éxito y que puede quemar su siguiente intento.

Un buen fundador serial recicla el éxito como si fuera un activo más de su cartera, no una medalla que colgar en la pared.

Hay quienes se preguntan si este movimiento encaja en el modelo de “company builder” que está emergiendo en Israel. La realidad es que el ecosistema israelí ha normalizado la figura del founder que sale de un unicornio y no se jubila: invierte, asesora y se sube al siguiente cohete como chairman o inversor principal. Wiz, Noname Security, o ahora CHEQ, son capítulos escritos por talento que ya conoce el camino.

📦 Caso de estudio: Udi Mokady, de CyberArk a CHEQ

  • El reto: Tras un exit de 25.000 millones de dólares, el fundador debía capitalizar su conocimiento sin dilapidar reputación ni caer en el retiro prematuro.
  • La jugada: Asumir la presidencia de CHEQ justo cuando la empresa lanza su plataforma de seguridad para agentes de IA, un terreno virgen y con barreras de entrada altísimas.
  • El resultado: Mokady se posiciona en la vanguardia del nuevo paradigma, manteniendo la credibilidad acumulada y sin tener que levantar una compañía desde cero.
  • La lección: La red de contactos y el criterio de un fundador que ya ha escalado un unicornio valen tanto como el capital que invierte.

Análisis: Por qué los fundadores que han vendido bien son los que mejor detectan la próxima frontera

Hay una razón estructural por la que perfiles como el de Udi Mokady aciertan en el siguiente paso. Durante el proceso de venta de CyberArk, el fundador tuvo acceso a información privilegiada sobre hacia dónde miran los grandes compradores, qué fichas están moviendo en I+D y qué necesidades de seguridad ven en sus clientes corporativos. Ese radar, combinado con la libertad financiera que da un exit de ese calibre, convierte al emprendedor en un inversor y operador con ventaja asimétrica.

El ejemplo de la venta a Palo Alto Networks es revelador: uno de los gigantes del sector pagó 25.000 millones porque la identidad es la llave maestra de cualquier ataque. Y justamente la evolución hacia agentes de IA hace que el campo de la identidad y la confianza a escala sea todavía más complejo y necesario. Mokady ha leído el mapa antes que nadie.

Para un founder que esté preparando su propio exit o que acabe de cerrar una ronda grande, la moraleja es doble. Por un lado, no malvenda el conocimiento acumulado: si ha construido expertise en un nicho concreto, ahí es donde más rápido puede volver a generar valor. Por otro, entienda que la reputación se transfiere, pero también se quema si se salta a un sector donde no tiene ventaja competitiva. El reciclaje inteligente del éxito consiste en cambiar el vehículo, no el motor.

Además, la elección de CHEQ como plataforma tiene una capa adicional de astucia. La empresa ya es un unicornio, cuenta con 300 empleados y una ronda reciente de 150 millones que le da runway para ejecutar el giro sin agobio de caja. Mokady no aterriza en un proyecto pre-seed, sino en una máquina con tracción que él puede acelerar con su visión y su libreta de contactos.

Esta clase de movimientos —saltar de founder a presidente de otra compañía del mismo ecosistema— suelen pasar desapercibidos si no se observan con la lente del emprendedor. Pero son justamente los que construyen ecosistemas maduros, donde el talento no se exporta sino que se recicla y se multiplica.

🚀 Hoja de Ruta para Emprender

  • No vendas tu know-how con la empresa: Tras un exit, detecta en qué nicho sigues teniendo ventaja informativa y reposiciona tu capital relacional ahí.
  • Anticípate a la ola, no la persigas: Si el mercado habla de IA agéntica como algo de 2027, construye las herramientas de seguridad que las empresas necesitarán cuando el problema sea real, no cuando sea obvio.
  • Escala con rol de chairman o asesor: Si no quieres volver a la trinchera del CEO, buscar una empresa con tracción que necesite tu visión te permite reciclar el éxito sin el burn rate emocional de empezar de cero.
  • Apóyate en tu red: La diferencia entre un founder serial que triunfa y uno que se estrella está en que el primero llama a los inversores y clientes que ya le conocen antes de anunciar el nuevo proyecto.

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