Halcón Cerámicas, uno de los mayores fabricantes españoles de azulejos, ha encargado a FTI Consulting una revisión independiente de su deuda de 135 millones de euros, un movimiento que apunta a una posible reestructuración financiera. El proceso está liderado por los bancos Santander y Caixabank, que concentran la mayor parte del pasivo del grupo.
FTI Consulting radiografía la deuda de Halcón Cerámicas
El fondo estadounidense SK Capital Partners, propietario del grupo a través de la matriz Crecimientile Partners, ha seleccionado a la firma de asesoramiento para realizar un Independent Business Review (IBR). Se trata de una auditoría integral del plan de negocio y de la capacidad de generar caja, un paso habitual antes de que los acreedores decidan si acompañan o no una renegociación del pasivo.
El perímetro de la revisión se ciñe a los 135 millones de euros. El pool de bancos está liderado por Santander y Caixabank, según fuentes conocedoras del proceso. El informe de FTI será determinante para calibrar la viabilidad de las proyecciones y, en definitiva, para fijar los términos de una posible refinanciación.
La matriz del grupo cerró 2024 con pérdidas por segundo ejercicio consecutivo, un patrimonio neto menguado y un fondo de maniobra negativo, según las cuentas consolidadas depositadas en el Registro Mercantil. Esa tensión financiera había sido ya advertida por el auditor KPMG, que en su opinión favorable incluyó un párrafo de énfasis sobre la capacidad de la compañía para continuar como empresa en funcionamiento.
El encargo de un IBR es una señal inequívoca de que la compañía necesita demostrar a los bancos que su plan de negocio es viable.
El precedente de 2023 no despejó las dudas
No es la primera vez que el grupo aborda su deuda. En julio de 2023, la matriz y sus acreedores firmaron la novación del contrato de financiación sindicado suscrito en 2018, con nuevos vencimientos hasta 2029. En ese pacto, el accionista mayoritario se comprometió a inyectar hasta 12,5 millones de euros en préstamos subordinados, de los que ya se han desembolsado 10 millones.
Que apenas dos años después se encargue una revisión independiente revela que aquel acuerdo no bastó para estabilizar las finanzas. La compañía arrastraba una fuerte inversión en los años previos a la crisis energética: en 2021 destinó 30 millones a adquirir la unidad productiva de Cicogres y a finales de 2022 aplicó un expediente de regulación de empleo (ERE) que afectó a 94 trabajadores, coincidiendo con la escalada de los precios del gas.
Las cuentas que encendieron las alarmas
En 2024, las ventas del grupo se situaron en torno a los 175 millones de euros, un 2% menos que el año anterior. El margen bruto se estrechó del 45% al 40%, y el resultado de explotación quedó en un umbral mínimo positivo. Son números que, unidos al fondo de maniobra negativo, explican la cautela de los bancos.
El párrafo de énfasis de KPMG —no una salvedad, pero sí una llamada de atención— subraya justamente ese riesgo: la capacidad de la compañía para continuar en marcha depende del cumplimiento de su plan de negocio y de que la financiación comprometida se mantenga. La contratación de FTI es la respuesta a ese interrogante.

El sector cerámico, bajo la lupa financiera
El caso de Halcón Cerámicas no es aislado. El clúster azulejero de Castellón, intensivo en gas y expuesto a la competencia internacional, ha vivido varios procesos de reestructuración en los últimos años. La escalada de costes energéticos y la ralentización de la construcción en Europa han puesto a prueba la resistencia financiera de muchos fabricantes.
Conviene recordar que otros grupos del sector han tenido que renegociar sus pasivos o buscar socios financieros para capear el temporal. La diferencia en este caso es el calibre del pasivo —135 millones— y la participación de fondos de private equity como SK Capital, que habitualmente buscan una salida ordenada antes de asumir pérdidas totales. La conclusión del IBR de FTI dictará si el camino es una refinanciación consensuada o una reestructuración más agresiva.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: la conclusión del informe de FTI Consulting, que se espera en las próximas semanas, y si el pool de bancos acepta los términos de una reestructuración.
- Reacción del valor: al no cotizar en bolsa, el impacto se limita a la confianza de los acreedores y proveedores, aunque un posible impago podría arrastrar a la industria auxiliar cerámica.
- Precedente sectorial: otras firmas del azulejo han renegociado sus pasivos, reflejo de un modelo intensivo en gas y con márgenes cada vez más ajustados.




