Hacienda ha confirmado que las deducciones fiscales por eficiencia energética en la vivienda seguirán vigentes todo 2026. La medida, que nació con el Real Decreto-ley 16/2025 y se ha consolidado con la norma posterior que lo sustituyó, da margen a los propietarios para planificar obras de aislamiento, calefacción o renovables sin la presión de un calendario ajustado.
En la práctica, esto significa que quien lleve tiempo dándole vueltas a cambiar las ventanas o instalar una bomba de calor ya no tiene que correr antes de fin de año. El plazo para ejecutar las obras y aplicar la deducción en la próxima declaración de la renta se extiende hasta el 31 de diciembre de 2026 para viviendas individuales.
Qué cambia exactamente para Hacienda y los contribuyentes
Hacienda mantiene activos los tres tramos de deducción que ya conocían quienes siguieron de cerca esta normativa: 20%, 40% y 60% según el tipo de obra y el ahorro energético conseguido. El requisito común es siempre el mismo: demostrar la mejora mediante un certificado energético previo y otro posterior a la reforma.
Para una vivienda habitual, basta con reducir un 7% la demanda de calefacción y refrigeración para acceder al primer tramo, con una base máxima de 5.000 euros. Si la obra logra bajar un 30% el consumo de energía primaria no renovable, o sube la calificación energética a clase A o B, la deducción salta al 40% sobre una base de hasta 7.500 euros.
Eficiencia energética: el concepto que mueve toda la reforma fiscal
La eficiencia energética es, en esencia, conseguir el mismo confort en casa gastando menos energía: aislar mejor, cambiar electrodomésticos viejos o sustituir un sistema de calefacción ineficiente. Hacienda lleva años usando el IRPF como palanca para que esa transición no dependa solo de la concienciación ambiental, sino también del bolsillo.
La fórmula no es nueva, pero sí lo es la insistencia con la que se ha prorrogado. Cada vez que el plazo estaba a punto de caducar, el Gobierno ha optado por alargarlo, lo que da una pista de hacia dónde apunta la política fiscal en materia de vivienda los próximos años.
Quién puede beneficiarse y qué obras cuentan
No hace falta ser propietario único ni vivir en la vivienda para acogerse a la deducción. Hacienda permite aplicarla tanto sobre la vivienda habitual como sobre inmuebles arrendados, siempre que el alquiler se formalice antes del 31 de diciembre de 2027.
El abanico de obras admitidas es amplio: desde el cambio de ventanas y el aislamiento térmico hasta la instalación de aerotermia, bombas de calor o sistemas solares térmicos. Lo decisivo no es el tipo de obra en sí, sino el resultado medible que certifique un técnico cualificado antes y después de la intervención.
Comunidades de propietarios: el plazo más largo de todos
Los edificios de uso predominantemente residencial juegan con ventaja respecto a las viviendas individuales. Hacienda ha fijado para ellos un horizonte más amplio: las obras de rehabilitación energética en comunidades pueden ejecutarse hasta el 31 de diciembre de 2027, un año más que para particulares.
Esa diferencia de calendario no es casualidad. Las reformas en edificios completos suelen requerir acuerdos de comunidad, presupuestos compartidos y plazos de ejecución más largos, así que el legislador ha querido evitar que la burocracia colectiva eche por tierra el incentivo fiscal.
En estos casos, la deducción puede alcanzar el 60% sobre una base máxima de 15.000 euros acumulables en varios ejercicios. Para que cuente, la mejora debe lograr esa misma reducción del 30% en consumo de energía primaria no renovable, o situar el edificio en clase A o B.
Documentos imprescindibles antes de empezar la obra
- Certificado de eficiencia energética emitido como máximo dos años antes del inicio de las obras
- Certificado posterior que acredite la mejora real conseguida
- Facturas y justificantes de pago por medios trazables (transferencia, tarjeta o cheque nominativo)
- Comprobante de que la parte subvencionada, si la hubiera, queda excluida de la base deducible
Lo que viene después de 2026: una transición fiscal que se consolida
Todo apunta a que esta prórroga no será la última. Hacienda lleva varios ejercicios ampliando plazos en lugar de dejarlos caducar, lo que sugiere una apuesta sostenida por la rehabilitación energética como herramienta fiscal, no solo como medida puntual.
Para quien esté valorando una reforma, el mensaje práctico es claro: hay tiempo de sobra para planificar con calma, comparar presupuestos y elegir al técnico adecuado para los certificados, sin necesidad de precipitarse antes de que termine el año.





