FMI advierte: la tokenización necesitará claridad legal o quedará en la periferia

El informe de BeInCrypto cifra en 60.000 millones de dólares el mercado de activos tokenizados, pero el 97% es inaccesible para los inversores minoristas de Estados Unidos por falta de reglas claras. El FMI urge a definir la propiedad y la liquidación legal para que el sector sal

El Fondo Monetario Internacional ha lanzado una advertencia que va directa al núcleo de la revolución cripto: si no se definen reglas claras sobre quién posee legalmente un activo tokenizado y dónde se considera final una liquidación, la tokenización se quedará en la periferia del sistema financiero. La reflexión, que firma Tobias Adrian, consejero financiero del FMI, no es menor. Y los datos de un informe de BeInCrypto la respaldan. El mercado de activos del mundo real tokenizados (RWA, por sus siglas en inglés) ya mueve unos 60.000 millones de dólares, pero el 97% de esa cifra es inaccesible para el inversor minorista estadounidense. La fragmentación regulatoria, la falta de certeza sobre la propiedad y la dependencia de estructuras sintéticas dejan el pastel en manos de unos pocos.

El FMI reclama reglas de propiedad y liquidación: sin ellas, la tokenización seguirá en segundo plano

Tobias Adrian ha sido muy claro en su intervención. Para el FMI, la tokenización va mucho más allá de una mejora tecnológica: «cambia la estructura del sistema financiero en sí», afirmó. Ese cambio, sin embargo, necesita un andamio legal que hoy no existe. «Los participantes del mercado deben saber si los registros tokenizados constituyen propiedad definitiva, si la liquidación final es reconocida legalmente y qué jurisdicción aplica. Sin claridad, la tokenización seguirá estando fragmentada y en la periferia», sentenció.

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En la práctica, esa falta de claridad se traduce en que un token puede representar cosas muy distintas según el país y el producto. Puedes tener una participación directa en una propiedad inmobiliaria, un título de deuda corporativa o, simplemente, una exposición sintética al precio de una acción sin ningún derecho sobre ella. Esa diferencia, que a menudo pasa desapercibida para el inversor medio, es la que el FMI quiere resolver. Y no es un debate académico: afecta a la confianza con la que los grandes asignadores de capital se acercan a este mercado. Si un fondo de pensiones no puede determinar quién responde en caso de litigio, no entrará.

60.000 millones de dólares, pero casi todo el mercado está cerrado al inversor de a pie

El informe The Real State of Tokenization in 2026, elaborado por BeInCrypto, pone cifras concretas a esa fractura. Siguiendo cerca de 60.000 millones de dólares en activos tokenizados (excluyendo stablecoins y acuerdos de recompra) hasta el 31 de mayo pasado, el estudio dibuja varios mercados paralelos, no uno solo. La línea que los separa es triple: el régimen regulatorio, la ubicación geográfica y el tipo de inversor.

Solo 1.700 millones de dólares de todo ese pastel están abiertos para compradores minoristas. Los inversores acreditados de Estados Unidos —con rentas altas o patrimonios elevados— pueden acceder a unos 8.300 millones, incluidos productos bajo la Regulación D. El resto, más de 50.000 millones, o bien carece de un marco regulatorio identificable (un 39% del total, según el informe) o está limitado por la geografía y por requisitos de inversor cualificado. Dicho de otro modo, el inversor de a pie se queda, como mucho, con unas migajas de un mercado que se presenta como la democratización de las finanzas.

La tokenización no será un cambio de canal financiero mientras no se sepa a ciencia cierta quién es dueño de qué y bajo qué tribunal se resuelven los conflictos.

El informe también pone el foco en un detalle que suele escaparse en la letra pequeña: el 59% de todos los tokens de acciones por recuento ofrecen exposición sintética al precio, no propiedad real de las acciones. Eso significa que el tenedor sigue la evolución del valor, pero no es accionista. Las ventajas de liquidez y accesibilidad que promete la tokenización se diluyen cuando descubres que, en muchos casos, estás comprando un derivado sin los derechos políticos y económicos del subyacente.

La lección para Europa y España: ¿estamos preparando las reglas o dejamos que se cuele lo sintético?

El aviso del FMI no es solo para Estados Unidos. Europa, con el reglamento MiCA ya en vigor, tiene una ventana de oportunidad para definir qué es un activo tokenizado con derechos plenos y qué es un mero vehículo sintético. El riesgo de que el mercado crezca sin normas claras es que los inversores acaben en estructuras que, bajo una apariencia vanguardista, esconden los mismos problemas de opacidad que ya vimos en productos financieros complejos antes de la crisis de 2008.

En España, la CNMV ha comenzado a emitir criterios sobre criptoactivos, pero la tokenización de activos tradicionales (inmuebles, obras de arte, derechos de crédito) sigue en un limbo. Si no se avanza en paralelo a Estados Unidos y Asia, corremos el riesgo de que la claridad legal llegue tarde y de que el mercado europeo se construya sobre exposiciones sintéticas que, insistamos, no otorgan propiedad. El informe de BeInCrypto es un espejo incómodo: 97% del mercado vetado al minorista en EE. UU. con una regulación aún fragmentada. La pregunta abierta es si, cuando la infraestructura legal esté lista, los inversores de a pie seguirán queriendo entrar.

Las reglas sobre propiedad y liquidación que pide el FMI son, en el fondo, una garantía de que la tokenización no sea solo una nueva envoltura para viejas prácticas. De lo contrario, seguirá siendo un club para iniciados, mientras el gran público observa desde fuera un mercado que prometía ser para todos.


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