Alemania presenta reformas económicas: jubilación retrasada, alivio fiscal y más impuestos a ricos

La coalición de Merz presenta 33 medidas que combinan más años de trabajo, alivio para las familias y una subida de impuestos a los más ricos. El éxito de la receta dependerá de si logra sortear la oposición interna y el escepticismo de unos ciudadanos que ya castigan al Gobierno

Ayer, 2 de julio, el canciller alemán Friedrich Merz desveló el plan ‘Por el crecimiento y el empleo’, un paquete de 33 medidas con el que la mayor economía europea aspira a dejar atrás dos años de recesión y un crecimiento estimado del 0,5 % para este 2026. Lo que más me ha llamado la atención no es solo la envergadura de las reformas, sino la compleja mezcla de ingredientes: retrasar la edad de jubilación hasta los 70 años, aliviar la carga fiscal a las familias y, al mismo tiempo, subir los impuestos a las rentas más altas.

La presentación, celebrada en Berlín con los líderes de la CSU y el SPD, pretendía enterrar meses de disputas internas que han hundido a los partidos de la coalición en las encuestas y aupado a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). Merz fue directo: «No podemos seguir como hasta ahora. Hay que modernizar el país». El diagnóstico del canciller es que Alemania no trabaja lo suficiente, y las 33 propuestas elaboradas por una comisión de expertos buscan atajar tres frentes: pensiones, fiscalidad y mercado laboral.

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Las claves de la reforma: más trabajo, menos impuestos a las familias y un nuevo gravamen a los ricos

El plan descansa sobre varias patas que resumo a continuación:

  • Jubilación hasta los 70 años. La edad legal de retiro se elevará de forma gradual hasta alcanzar los 70 en 2092. El sistema incorporará un fondo nutrido con las aportaciones de trabajadores y empleadores que se invertirá en mercados de capitales, siguiendo el modelo sueco. Actualmente, uno de cada cinco jubilados alemanes ya compagina pensión y empleo, a menudo para redondear una prestación exigua.
  • Nuevo tipo impositivo para los más ricos. Por encima de 280.000 euros anuales se aplicará un 47 %, frente al 45 % actual. El Gobierno espera recaudar 10.000 millones de euros adicionales para financiar el resto de alivios.
  • Alivio para las familias trabajadoras. El aumento del mínimo exento de tributación y la desgravación por hijo supondrán un ahorro de 600 euros anuales para una familia tipo con dos adultos y dos hijos, según las estimaciones del ministro de Finanzas y copresidente del SPD, Lars Klingbeil.
  • Lucha contra el absentismo. Se suprime la baja telefónica y la obligación de presentar parte médico comienza desde el primer día, en lugar del tercero. En Alemania la media de baja por trabajador asciende a 19,5 días al año.
  • Liberalización del mercado laboral. La tasa impositiva sobre los minijobs subirá del 2 % al 5 %, con el objetivo de incentivar contratos más estables y mejorar las futuras pensiones de los siete millones de trabajadores que hoy ocupan estos empleos de baja remuneración.

“No podemos seguir como hasta ahora. Hay que modernizar el país (…) Les pido que contribuyan a la tarea para dejar atrás el estancamiento.” — Friedrich Merz, canciller de Alemania, Berlín, 2 de julio de 2026

¿Sacará este plan a Alemania del estancamiento?

Lo que veo en este programa es una apuesta arriesgada pero coherente con el diagnóstico de Merz: la economía alemana se enfrenta a un cuello de botella demográfico y a una crisis de competitividad en su sector automovilístico. Retrasar la jubilación y reducir el absentismo pueden elevar la oferta de trabajo a corto plazo, pero la productividad no se estimula por decreto. El ahorro fiscal para las familias es reducido —600 euros anuales— y difícilmente paliará la pérdida de poder adquisitivo acumulada desde la crisis energética. Además, la subida de impuestos a los ricos, aunque simbólica, solo aporta 10.000 millones, una cifra modesta en un presupuesto federal que supera los 450.000 millones.

El gran obstáculo será político. Las reformas tocan fibras sensibles —pensiones, bajas médicas, minijobs— y parte del electorado ya ha castigado al SPD en las urnas. Si la implementación tropieza, la AfD podría capitalizar el descontento. En mi opinión, la clave estará en si la economía real responde antes de las elecciones de 2029; de lo contrario, las reformas se quedarán en un gesto voluntarista.

🌍 El impacto en España y Europa

Una Alemania estancada es un lastre para toda la eurozona. Si el plan de Merz logra reactivar el crecimiento, las exportaciones españolas de bienes de equipo y automoción se beneficiarían de una demanda más sólida del principal socio comercial. Un repunte de la actividad germana también reduciría las primas de riesgo de los países periféricos y daría al BCE más margen para mantener una política monetaria expansiva, algo que los hogares españoles con hipotecas variables agradecerían. Por el contrario, si las reformas naufragan y Alemania prolonga su letargo, la presión deflacionista en el bloque obligaría al BCE a mantener tipos bajos durante más tiempo, pero a costa de una débil creación de empleo en las economías más expuestas al ciclo industrial germano. En cualquiera de los dos escenarios, el Euríbor a 12 meses —referencia para la mayoría de hipotecas en España— se mantendrá anclado a las expectativas de crecimiento europeo, y por ahora el plan Merz aún no ha logrado disipar las dudas de los mercados.


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