El origen del pollo de marca blanca centra la polémica de Morrisons por la cría en China: qué mirar en la etiqueta

En Reino Unido, la cadena ha sido criticada por usar pollo chino en sus tiras empanadas pese a mantener el 100% británico en fresco. La polémica recuerda que en la UE el origen de la carne fresca es obligatorio, pero en los procesados depende de lo que declare la marca.

Morrisons ha quedado en el centro de la polémica por vender pollo de marca propia criado en China, un movimiento que reabre el debate sobre el etiquetado de origen de la carne y la presión de costes en la marca blanca.

La cadena británica ha sido criticada por grupos de bienestar animal, asociaciones del sector avícola y clientes después de que se detectara pollo chino en un paquete de sus tiras de pollo empanado picantes. La queja no tardó en saltar del envase a la web: un comprador denunció que la ficha del producto no indicaba el origen chino, aunque sí figuraba en el paquete. Morrisons reconoce que no pudo depender solo de pollo británico por la oferta doméstica insuficiente, según ha informado The Grocer.

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Los datos de aduanas británicas muestran un salto relevante: casi 33.000 toneladas de pollo cocinado importadas de China en el primer semestre de 2026, un 61,5% más, frente a las 44.000 toneladas de todo 2025. La cifra refleja que el pollo procesado barato está ganando terreno en los lineales ante la presión de costes.

La compañía asegura que su política de abastecimiento no ha cambiado y que mantiene el 100% británico en el pollo crudo de marca propia, incluidas pechugas y filetes, y en sus mostradores de carnicería Market Street. La distinción es importante: una cosa es el pollo fresco y otra, el pollo que entra como ingrediente de un empanado.

La polémica del pollo chino en la marca blanca de Morrisons

No es un caso aislado. En junio de 2025, Morrisons ya fue reprendida por abandonar su compromiso de vender solo carne fresca de vacuno británica. Ahora, organizaciones como Compassion in World Farming, la British Poultry Council y la NFU piden que el origen del pollo procesado figure con claridad tanto en el paquete como en la web, para que el cliente pueda decidir con información.

El origen no es solo una etiqueta: decide el bienestar animal, la huella de transporte y el respaldo al productor local.

La polémica británica sirve de aviso para el comprador español, aunque Morrisons no opere en nuestro país. En España y en la UE, el etiquetado de origen de la carne fresca de ave es obligatorio según la normativa europea de etiquetado: el envase debe indicar el país de cría y el de sacrificio. El matiz llega con los procesados y empanados.

Qué mirar en la etiqueta del pollo en el súper español

Un pollo empanado, marinado o precocinado no tiene que declarar el país de origen de la carne, salvo que la marca lo destaque como reclamo comercial. Por eso conviene girar el envase y mirar tres claves:

  • País de origen: en carne fresca es obligatorio; en procesados solo aparece si el fabricante quiere comunicarlo.
  • Lista de ingredientes: fíjate en el porcentaje de pollo y en si se habla de pechuga, carne de ave o preparado de ave.
  • Precio por kilo: compara siempre el precio por kilo, no el del envase; un rebozado puede pesar más que la carne.

📊 La comparativa de un vistazo

OpciónOrigen obligatorioDato clave
Pollo frescoSí: país de cría y sacrificioMirar la etiqueta en el lineal
Pollo empanado o procesadoNo, salvo que se declareRevisar web y lista de ingredientes

Un empanado de marca blanca puede ser más barato por un motivo que no se ve a simple vista: el origen de la materia prima. Eso no convierte la marca blanca en mala opción, pero exige que el comprador lea la etiqueta con el mismo rigor que lee el precio.

El trasfondo: presión de costes y el precio de la marca blanca

El caso Morrisons no es un accidente de comunicación: es la consecuencia de una presión de costes que recorre toda la distribución europea. Con la inflación alimentaria aún alta, las cadenas buscan proveedores más económicos para sus gamas de marca propia, sobre todo en productos procesados donde el origen queda difuminado.

Las importaciones baratas de pollo cocinado desde China son la punta del iceberg: los productores británicos denuncian que no pueden exportar a ese mercado en condiciones recíprocas y piden que el pollo importado cumpla los mismos estándares de bienestar animal que el local. La British Poultry Council habla de un desequilibrio que debe corregirse.

En un contexto de inflación alimentaria, la mayoría de las cadenas europeas mantiene una doble política: pollo fresco de origen local y procesados con abastecimiento global. Para el comprador, la lección no es satanizar el origen extranjero, sino exigir transparencia y comparar también el estándar, no solo el precio.

El riesgo es pagar de más por un empanado que parece carne pero lleva más rebozado; o pagar poco sin saber que el pollo ha cruzado medio mundo. En ambos casos, la etiqueta y la web del producto son la única herramienta de defensa.

🛒 El Veredicto de Compra

  • Gira el envase: si compras pollo fresco, exige país de cría y sacrificio; si es empanado o procesado, revisa si el origen aparece declarado.
  • No confundas “elaborado en” con origen: un producto puede envasarse en España con carne criada fuera; fíjate en la lista de ingredientes y el porcentaje de pollo.
  • Compara el precio por kilo: un empanado de marca blanca puede salir caro en carne real si el rebozado pesa más; calcula el precio por kilo y no por envase.

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