Ebro triplica sus matriculaciones en el primer semestre de 2026: 13.939 unidades y récord mensual en junio

La fábrica que ocupó la antigua Nissan en la Zona Franca acelera con el modelo S400. Las ventas a particulares suponen tres de cada cuatro matriculaciones y el proyecto industrial en Barcelona apunta a duplicar la producción este año.

Ebro ha disparado sus matriculaciones en los primeros seis meses de 2026 hasta las 13.939 unidades, lo que supone un crecimiento del 276,9% respecto al mismo periodo del año anterior. La compañía que ocupa la antigua planta de Nissan en la Zona Franca de Barcelona ha logrado además en junio su récord mensual con 2.808 vehículos entregados, un 220,2% más interanual. La reactivación industrial de la factoría catalana se consolida mes a mes y el modelo S400, con 6.063 unidades, se ha convertido en el principal motor de las ventas.

El S400 lidera el despegue y el particular manda

Las cifras oficiales publicadas por la compañía muestran que el SUV S400 acapara más del 43% de todas las matriculaciones de la marca en el semestre, con 6.063 unidades. La acogida de este modelo ha sido clave para que Ebro alcance un volumen que hace un año parecía una quimera.

Publicidad

El crecimiento no se explica solo por el mercado de flotas o renting: hasta tres de cada cuatro vehículos de Ebro se han vendido a particulares, una señal de que la marca está calando en el comprador privado. La compañía ha destacado que esta evolución comercial acompaña el avance del proyecto industrial, que sigue incorporando nuevos modelos y capacidades productivas en la Zona Franca.

La resurrección de la Zona Franca: de Nissan a Ebro

La antigua planta barcelonesa cerró sus puertas en diciembre de 2021 con el adiós de Nissan, dejando un vacío industrial de miles de empleos. Ebro tomó el relevo y, tras un intenso proceso de reindustrialización, ha comenzado a devolver la vida a las líneas de montaje. Ahora la producción aumenta progresivamente y la incorporación de nuevos modelos está acelerando la recuperación.

La empresa prevé cerrar 2026 con 30.000 unidades vendidas, lo que duplicaría las matriculaciones registradas el año pasado. De cumplirse ese objetivo, la fábrica de la Zona Franca se situaría en una senda de crecimiento sostenido que supera las previsiones más optimistas del plan de viabilidad inicial.

La dirección de Ebro considera que los datos de ventas «acompañan el avance del proyecto industrial» y subraya que la producción sigue aumentando de forma progresiva, según el comunicado difundido este jueves. El pulso a pie de nave confirma que la factoría ha dejado atrás la fase de lanzamiento y entra en una etapa de maduración comercial.

El S400 ha dejado de ser un proyecto piloto: con 6.063 unidades vendidas y el 75% de las matriculaciones en el canal particular, Ebro demuestra que la planta de la Zona Franca tiene músculo para competir.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El impacto directo de estas cifras no es solo industrial. La consolidación de Ebro en el mercado español arrastra empleo en el área metropolitana de Barcelona y activa una red de proveedores que había quedado huérfana tras la salida de Nissan. Además, demuestra que la apuesta por fabricar en España con costes ajustados puede ser rentable si se acierta con el producto y el canal de ventas.

El precedente más cercano lo tenemos en la planta de VW de Pamplona, que también pasó por un renacimiento productivo tras una crisis, aunque con un volumen mucho mayor. Ebro, sin embargo, parte de una base modesta y ha elegido un segmento de SUV compacto que está en plena demanda. Un acierto que, de sostenerse, podría redefinir el papel de la industria catalana en el mapa del motor español.

El dato que resume todo es el 276,9% de crecimiento interanual, pero la lectura estratégica apunta a la combinación de un modelo estrella —el S400— y un canal de particulares que ha respondido. Ese binomio es el que sostiene las proyecciones de alcanzar 30.000 unidades en el año.

Sin embargo, el camino no está exento de riesgos. La planta necesita escalar la producción sin incurrir en sobrecostes ni perder calidad, y la competencia de otros fabricantes chinos que aterrizan en Europa con precios muy agresivos podría complicar la segunda mitad del año. De momento, los números le dan la razón a Ebro. Dejémoslo en un ‘ya veremos’.


Publicidad