La Generalitat presenta el plan ferroviario Catalunya 2040 para duplicar la oferta a 1 millón de viajes diarios

El documento prevé 182 trenes nuevos, 419 maquinistas y una reorganización integral de Rodalies, Regionales y Avant para alcanzar un millón de viajes diarios en 2040. Las primeras mejoras en frecuencias y servicios semidirectos se esperan para 2027 y 2028.

La consellera de Territori, Sílvia Paneque, presentó ayer el plan ferroviario Catalunya 2040, una hoja de ruta que aspira a duplicar la oferta actual y alcanzar el millón de viajes diarios en tren dentro de catorce años. Para lograrlo, el Govern calcula que necesitará 182 trenes nuevos, 419 maquinistas y 266 interventores, además de un incremento de 27,8 millones de kilómetros recorridos por año.

El documento plantea una reorganización completa de los servicios de Rodalies, Regionales y los Avant, con más frecuencias, nuevos recorridos y la introducción de trenes semidirectos que acorten los tiempos de viaje. Paneque ha reconocido que la red actual trabaja «al límite» y que el cambio debe llegar «al fondo de la cuestión» para que el sistema sea fiable.

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El plan para sacar a Rodalies del colapso diario

La propuesta nace en un momento crítico: los trenes de Rodalies tardan hasta media hora más en llegar a Barcelona que hace 25 años y las incidencias se han cronificado. El plan se despliega en tres fases —2030, 2035 y 2040— y la consellera ha sido clara respecto al horizonte: «Es posible, pero no es gratuito ni automático».

El primer salto cualitativo será visible en en el trienio 2027-2028. Se prolongará la R1 hasta Cerdanyola Universitat, se implantarán servicios semidirectos en la R2, entrará en funcionamiento la nueva línea R-Aeroport y se alargará la RT2 hasta Vilafranca. Paneque ha subrayado que el gran cambio se verá en 2030, cuando se duplicará la frecuencia de la R8 —que llegará hasta Vilafranca—, se creará la nueva regional R88 entre Reus y Girona por el Vallès y se reforzarán los servicios Avant.

Tres fases y un despliegue territorial progresivo

El diseño territorial del Catalunya 2040 asume que no todas las comarcas necesitan el mismo tipo de tren, pero sí un «buen servicio». Así, en Girona se reformulará la RG1 para bifurcarla hacia Blanes y Sant Celoni y, junto con la R11, se garantizará un tren cada 30 minutos entre Figueres y Maçanet. En el Camp de Tarragona la frecuencia entre Sant Vicenç de Calders y Tarragona pasará a ser de un tren cada 30 minutos, y en hora punta los trenes circularán cada 15 minutos entre Tarragona, Reus y el TramCamp.

El horizonte 2040 incorpora las transformaciones más estructurales. La R-Aeroport se prolongará hasta Terrassa, la R3 se desdoblará por completo y entrará en servicio la primera fase de la nueva línea orbital R9 entre Terrassa y Granollers. Además, la R11 se extenderá hasta el aeropuerto de Barcelona-El Prat, cerrando así un agujero histórico de conectividad ferroviaria.

El Catalunya 2040 no es solo un plan de servicios: es la respuesta del Govern a la asfixia diaria de 500.000 viajeros de Rodalies que llevan años soportando retrasos.

La Generalitat no ha cerrado una estimación presupuestaria global, algo que las plataformas de usuarios ya han criticado. Fuentes del Departamento recuerdan que el coste dependerá de las inversiones en infraestructura —todavía en discusión con el Estado— y de la disponibilidad de material rodante. A fecha de hoy, la mayoría de los viajeros tiene claro que sin financiación suficiente el plan se quedará en papel.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El impacto de esta propuesta se mediría primero en el bolsillo temporal de los usuarios: frecuencias de metro en el Maresme, trenes cada 30 minutos en los corredores de Girona y Tarragona, y una red que deje de ser sinónimo de incertidumbre. La zona cero es el entorno metropolitano de Barcelona, pero la ambición es coser todo el territorio: Lleida verá trenes cada hora en hora punta con refuerzo de la conexión hacia Aragón, y el eje Reus-Girona ganará una línea transversal que evite el paso obligado por Barcelona.

Los números hablan solos: 27,8 millones de kilómetros de oferta adicional equivalen a duplicar lo que hoy se circula, y para ello harán falta 182 trenes y cientos de nuevos profesionales. La pregunta que sobrevuela todo el plan es si el Estado respaldará la transferencia de Rodalies con la dotación económica que permita ejecutarlo.

Observamos un patrón: mientras Madrid avanza en su plan de Cercanías con inversiones ya comprometidas, la Generalitat diseña una estrategia a catorce años sin presupuesto cerrado. De hecho, esta iniciativa puede leerse también como una operación política: un argumento sólido para presionar en la mesa de traspasos y reclamar plena capacidad de decisión sobre el operador y la infraestructura. El precedente de la transferencia incompleta de Rodalies en 2010 y los eternos retrasos en su despliegue planean sobre cada promesa del Catalunya 2040.

Los próximos hitos serán determinantes: si en 2028 los primeros servicios semidirectos y las extensiones a Cerdanyola y Vilafranca son una realidad, el plan ganará credibilidad. De lo contrario, el millón de viajes diarios de 2040 podría quedar tan lejos como hoy parece.


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