Digi confirma su salida a Bolsa: el respaldo de la familia Domínguez de la Maza

El operador rumano de telecomunicaciones saldrá a cotizar en las cuatro bolsas españolas con un valor pre-money de hasta 1.700 millones. Un inversor institucional de la familia Domínguez de la Maza compromete 100 millones.

El operador de telecomunicaciones Digi comunicó ayer su intención de salir a Bolsa en España, en una operación que valora la compañía en hasta 1.700 millones de euros (antes del nuevo capital) y cuenta con el respaldo de un inversor ancla de peso: la familia Domínguez de la Maza, propietaria del grupo textil Mayoral.

La noticia, esperada desde hace semanas, se concreta con un ‘intention to float’ que la llevará a cotizar en las cuatro bolsas del parqué español —Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia— una vez que la CNMV apruebe el folleto informativo.

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La operación combina una emisión de acciones nuevas por valor de 150 millones de euros, de los que la teleco ingresará aproximadamente 136 millones de euros netos para financiar la ampliación de su red de fibra y el despliegue de su red móvil propia, junto con una venta de títulos por parte de su actual accionista único, Digi Rumanía. A pesar de esa colocación, el grupo rumano mantendrá al menos el 75% del capital y el control de la filial española.

Los números de la OPV: 1.700 millones de valor y 100 millones de respaldo

El gran atractivo de la oferta es la presencia de un inversor institucional de referencia. Global Portfolio Investments, el vehículo inversor de la familia Domínguez de la Maza, ha firmado un compromiso vinculante para suscribir 100 millones de euros en la OPV.

Ese cheque sitúa a los dueños de Mayoral como el principal espaldarazo externo a la salida de Digi, en una colocación que aspira a captar alrededor de 150 millones de euros entre las nuevas acciones y la venta de títulos existentes. La valoración pre-money de hasta 1.700 millones de euros coloca a Digi España en un nivel comparable al de operadores como MásMóvil antes de su fusión con Orange.

El sindicato bancario que respalda la operación está liderado por Barclays, UBS y Banco Santander como coordinadores globales, con BNP Paribas y Citi como colocadores sénior. BBVA, CaixaBank e ING completan la estructura, mientras que Rothschild & Co ejerce de asesor financiero.

El respaldo de la familia Domínguez de la Maza es la señal más clara de que Digi ha llegado para quedarse y no como un actor pasajero.

Un empujón para la guerra del ‘low cost’

Digi lleva años siendo la bestia negra de las grandes telecos en España. Con tarifas agresivas y una red propia de fibra en rápida expansión —que ya alcanza a millones de hogares— se ha convertido en el principal beneficiario de la migración de clientes desde Movistar, Orange y Vodafone. La salida a Bolsa le daría munición extra para seguir presionando en precios.

«Cotizar en la Bolsa española nos brindaría la oportunidad de contar con una fuente de capital adicional a aquellas que hasta ahora nos han permitido financiar nuestro crecimiento», explicó Marius Varzaru, consejero delegado de Digi España, en el comunicado de la operación.

OPV telecomunicaciones

¿Un trampolín para la consolidación del sector?

La decisión de Digi de dar el salto al parqué español no es un hecho aislado. El mercado de las telecomunicaciones en España está en plena reconfiguración tras la fusión de Orange y MásMóvil creando MasOrange, y con la posible venta de la filial española de Vodafone aún sobre la mesa. En ese tablero, Digi se ha convertido en el contrapeso ‘low cost’ que muchos inversores veían como la próxima gran historia del sector.

Que la familia Domínguez de la Maza haya apostado 100 millones de euros dice tanto de la confianza en el modelo de Digi como de la rentabilidad que atribuyen al despliegue de redes propias. No es la primera vez que este family office invierte en sectores regulados con altas barreras de entrada, pero sí su primer gran movimiento en telecos, lo que añade un sello de oportunidad a la OPV.

No obstante, el camino no está exento de riesgos. Los 136 millones netos que ingresará Digi son modestos en comparación con las inversiones que exige la construcción de una red de fibra hasta el hogar y la puesta en marcha de una infraestructura móvil propia. La compañía tendrá que demostrar que puede seguir creciendo sin erosionar sus márgenes, mientras el resto de operadores reaccionan con fusiones y ofertas empaquetadas. Además, el control del 75% que retendrá Digi Rumanía podría generar dudas entre los inversores minoritarios sobre su capacidad para influir en las decisiones estratégicas.

Con todo, la operación supone un antes y un después para el operador rumano en España. Si la CNMV da luz verde al folleto y las condiciones del mercado acompañan, Digi podría debutar en el parqué antes de que acabe el año. Los inversores tendrán que decidir si apostar por la gallina de los huevos de oro del ‘low cost’ o esperar a ver cómo se reordena un sector que no deja de moverse.


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