Nestlé invierte 12 millones en agricultura regenerativa con 500 agricultores y reduce un 40% las emisiones

El programa, que se enmarca en los objetivos de neutralidad climática para 2050, abarca cultivos de cereales en Castilla y León y Navarra y más de un centenar de granjas lecheras. La inversión total en sostenibilidad de la cadena de valor alcanza los 112 millones en cinco años.

Nestlé ha invertido 12 millones de euros desde 2021 en agricultura regenerativa con cerca de 500 agricultores y ganaderos en España, logrando una reducción del 40% en las emisiones de CO₂e de sus cereales y evitando más de 43.600 toneladas en las granjas lecheras. La cifra, presentada ayer por la compañía, es una foto real del camino hacia las cero emisiones netas que se ha fijado para 2050.

La agricultura y la ganadería son responsables de casi dos tercios de los gases de efecto invernadero del planeta. Por eso, Nestlé España ha integrado la descarbonización del campo en su estrategia corporativa: en los últimos cinco años ha destinado 112 millones de euros a toda la cadena de valor solo en iniciativas sostenibles. Dentro de esa partida, los 12 millones comprometidos desde 2021 para prácticas regenerativas son la punta de lanza de un cambio que empieza a dar frutos medibles.

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El plan de transición del campo: 12 millones y 500 aliados

El programa de agricultura regenerativa de Nestlé en España se apoya en tres patas: el tomate para las salsas Solís en Extremadura, los cereales para las papillas infantiles en Castilla y León y Navarra, y un centenar de granjas lecheras de la cornisa cantábrica. En total, la compañía colabora con cerca de 500 productores a los que acompaña en la adopción de técnicas que restauran los suelos y reducen el impacto climático. Las prácticas regenerativas —que encuentran su definición en la agricultura regenerativa— buscan restaurar los ecosistemas mediante la rotación de cultivos, la siembra directa y la cobertura vegetal, entre otras.

El modelo va más allá de la declaración de intenciones. En el caso de los cereales, Nestlé ha invertido ya 1,5 millones de euros en 26 agricultores que cultivan trigo, avena y cebada en unas 5.000 hectáreas. El resultado: las 20.000 toneladas de grano que cada año se transforman en papillas infantiles en la fábrica cántabra de La Penilla proceden íntegramente de campos manejados con agricultura regenerativa y la huella de carbono se ha reducido un 40% de media.

En ganadería, la inversión supera los 6 millones de euros entre algo más de 110 granjas de Galicia, Asturias y Cantabria. Gracias a medidas como la instalación de placas solares, el recubrimiento de las fosas de purines y los planes de fertilización a medida, estas explotaciones han evitado 43.600 toneladas de CO₂e hasta finales de 2024, según los datos facilitados por la compañía. Es una cifra que da peso a la etiqueta de sostenible, porque representa el ahorro de emisiones real, no proyectadas.

Cereales y ganadería: las cifras de la descarbonización

📊 Impacto ecológico en cifras

  • CO₂e evitado: 43.600 toneladas en ganadería y un 40% de reducción media en los cereales destinados a papillas.
  • Superficie y volumen: 5.000 hectáreas de cereales regenerativos que producen 20.000 toneladas de grano al año.
  • Inversión directa: 12 millones de euros desde 2021, de los cuales 1,5 millones se han destinado a cereales y más de 6 millones a las granjas lecheras.
  • Equivalencia tangible: Más de 500 agricultores y ganaderos implicados, y el 100% del cereal para papillas infantiles ya es regenerativo.

Las prácticas aplicadas no son un catálogo teórico: rotación de cultivos, siembra directa, mínimo laboreo, cobertura vegetal en invierno y siembra de leguminosas para fijar nitrógeno de forma natural. En las granjas, además, se ha mejorado el bienestar animal con sistemas de climatización y se ha impulsado un programa de relevo generacional con más de 40 jóvenes ganaderos formados desde 2021.

Esos números, sin embargo, no cubren por sí solos todo el camino. La compañía reconoce que el reto es escalar el modelo a todos sus proveedores, algo que exigirá una inversión muy superior y una verificación externa continua. La agricultura regenerativa es, por definición, un proceso de largo aliento: los suelos tardan años en recuperar su capacidad de secuestro de carbono y la medición de las emisiones evitadas requiere metodologías robustas que aún están madurando.

Con 43.600 toneladas de CO₂e evitadas, el modelo ganadero demuestra que la sostenibilidad no es sóo un compromiso, sino una realidad medible.

Nestlé ha tejido estas iniciativas dentro de una hoja de ruta más amplia que busca la neutralidad climática de toda su cadena de valor para 2050. Eso incluye también el abastecimiento de materias primas como el cacao o el café, sectores donde la trazabilidad y el impacto social son igual de críticos. La apuesta por la agricultura regenerativa en España sirve, en ese sentido, como banco de pruebas de un modelo que luego podría exportarse a otros mercados.

¿Moda verde o descarbonización con datos?

La etiqueta de “agricultura regenerativa” corre el riesgo de convertirse en el nuevo reclamo de sostenibilidad sin contenido. Conviene recordar que ya ocurrió con términos como “natural” o “bio”. Sin embargo, aquí la letra pequeña se sostiene: hay inversión cuantificada, hay prácticas agronómicas listadas, hay toneladas de CO₂e que se dejan de emitir y hay un horizonte temporal claro.

Desde una perspectiva de gobernanza ESG, estas cifras son relevantes no solo para el balance de Nestlé, sino para toda la cadena de suministro. La compañía empuja a sus proveedores a adoptar sistemas de cultivo que, a medio plazo, mejoran la rentabilidad de las explotaciones porque reducen la dependencia de fertilizantes sintéticos y protegen el suelo frente a la erosión. Se trata de un efecto dominó en el que la decisión responsable de un gran comprador puede transformar decenas de miles de hectáreas.

No obstante, conviene no confundir el compromiso con la meta final. El objetivo de cero emisiones netas en 2050 está alineado con la ciencia climática, pero los recortes reales hasta 2030 serán los que determinen si la promesa se convierte en realidad o queda en un folleto. Por ahora, los datos de 2021 a 2025 muestran un descenso tangible, aunque concentrado en un puñado de productos y en una geografía muy concreta. La prueba de fuego llegará cuando el modelo se traslade a todas las materias primas y a todos los países donde opera la multinacional.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: 43.600 toneladas de CO₂e evitadas en ganadería y una reducción del 40% en la huella de carbono de los cereales para papillas; son ahorros reales, no estimaciones teóricas.
  • Modelo que cambia: La agricultura regenerativa deja de ser una etiqueta de marketing para convertirse en un sistema productivo con prácticas concretas (rotaciones, siembra directa, leguminosas) que restauran el suelo y mejoran la rentabilidad del agricultor.
  • Para las próximas generaciones: Un suelo fértil que captura carbono es la mejor herencia que puede dejar una gran compañía alimentaria: asegura alimentos de calidad, mitiga el cambio climático y fija población rural en el territorio.

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