El mundo sumó en 2025 más energía limpia que de cualquier otra fuente, según la última revisión estadística del Energy Institute. Por primera vez, fuera del paréntesis de la pandemia, la eólica y la solar, combinadas, contribuyeron más al aumento del suministro energético global que el carbón, el petróleo o el gas por separado.
El dato corona un año en el que la demanda eléctrica creció un 3%, muy por encima del 1,7% del consumo total de energía, y en el que todas las fuentes —incluidos los combustibles fósiles— marcaron máximos históricos de producción. Sin embargo, el ritmo de las renovables multiplicó al de sus competidoras y ya copa la fotografía del nuevo suministro.
El año en que el viento y el sol batieron a los combustibles fósiles
El informe anual del Energy Institute, heredado de la petrolera BP, cuantifica el suministro energético mundial en 600 exajulios (EJ), un récord absoluto. Dentro de esa cifra, el petróleo, el carbón y el gas todavía representan el 86,2% de la energía primaria, el porcentaje más bajo jamás registrado.
Sin embargo, la estadística que ha llamado la atención de los analistas es la del crecimiento: la eólica y la solar crecieron un 18,3% y, juntas, añadieron más energía nueva al sistema que cualquier otra fuente individual. El carbón, por ejemplo, apenas escaló un 0,7% y sumó menos de la mitad que las renovables al incremento neto.
La cifra es aún más relevante si se descuenta el efecto distorsionador de la llamada «falacia de la energía primaria». La metodología tradicional mide la energía que entra al sistema, pero en los combustibles fósiles cerca de dos tercios se pierden como calor residual al quemarlos. En el transporte, por ejemplo, se necesitan 105 unidades de energía para obtener solo 20 de trabajo útil.
Por primera vez en la historia, fuera del paréntesis de la pandemia, la eólica y la solar sumaron más energía nueva que el carbón, el petróleo o el gas por separado.
Por el contrario, la electricidad generada con renovables se aprovecha casi en su totalidad. Esa diferencia explica por qué la transición hacia un sistema electrificado requiere menos energía primaria para mover la misma economía, un argumento que la propia revisión del Energy Institute reconoce al haber abandonado el método de sustitución que utilizaba hasta 2024.
El espejismo de la energía primaria y por qué las renovables suman más de lo que parece
La primary energy fallacy es un concepto técnico que ayuda a entender por qué los porcentajes de fósiles en la matriz primaria inflan su contribución real. Dos tercios de la energía contenida en el petróleo, el carbón o el gas nunca se convierten en movimiento, calor útil o luz. Todo ese derroche desaparece del balance energético real.
Cuando se mira la generación eléctrica, la señal es más nítida. En 2025, las fuentes bajas en carbono —renovables y nuclear— cubrieron todo el crecimiento de la demanda de electricidad, mientras la generación con carbón se estancaba y la de gas apenas repuntaba. El mundo generó 940 teravatios hora más que el año anterior, el equivalente a tres veces el consumo anual del Reino Unido.

La eólica y la solar produjeron ya más electricidad que la hidráulica o la nuclear, y su expansión del 18% anual las convierte en las tecnologías que más rápido crecen en la historia energética moderna. En la última década se multiplicaron por cinco, mientras el gas apenas aumentó un 21% y el carbón un 6%.
China electrifica su economía a una escala sin precedentes
El capítulo geográfico de la transición lleva un protagonista indiscutible: China. El gigante asiático generó en 2025 más electricidad que Estados Unidos, la Unión Europea e India juntos. Su tasa de electrificación —la electricidad como porcentaje de la energía final— alcanzó el 30%, muy por encima de la media global del 22%.
Pekín ha fijado un objetivo del 35% de electrificación para 2030, en línea con la meta que la COP31 quiere impulsar a escala planetaria para 2035. Aunque buena parte de su generación aún procede del carbón, el año pasado las renovables crecieron lo suficiente como para empujar a la baja la contribución del mineral negro.
Los centros de datos, pese a los titulares sobre su voracidad energética, apenas supusieron el 2% del consumo eléctrico mundial y el 15% del aumento de la demanda. La gran tracción de la electricidad procede de la electrificación de la industria, la climatización y el transporte, aunque el informe no detalla ese reparto.
Luces largas para la transición y las cuentas que no cuadran
El hito de 2025 confirma que las renovables ya marcan el ritmo de la nueva energía, pero no oculta la inercia del sistema fósil. Todos los combustibles marcaron récords de suministro, incluido el carbón, que superó el techo de 2014 y alcanzó los 166 EJ. La demanda energética global, lejos de tocar techo, sigue subiendo.
La lectura optimista se agarra a la velocidad: cada año las renovables cubren una porción mayor del pastel, y 2025 fue el primero en el que todo el nuevo consumo eléctrico se satisfizo con fuentes limpias. Si la tendencia se mantiene, el pico de demanda de combustibles fósiles para generación podría estar cerca, aunque el petróleo siga dominando el transporte.
La revisión del Energy Institute deja claro que la transición avanza a dos velocidades: una para la electricidad, ya parcialmente descarbonizada, y otra para el resto de la economía. La electrificación masiva, con las renovables como motor, es la gran apuesta, pero el margen hasta 2035 exigiría duplicar el esfuerzo inversor y acelerar el despliegue de redes.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Las energías renovables (eólica y solar) fueron la mayor fuente de nueva energía añadida al sistema global en 2025, superando por primera vez en un año normal a cualquier combustible fósil individual.
- Dónde: Dato de alcance mundial, elaborado con series estadísticas de todos los países.
- Institución responsable: Energy Institute, asociación profesional que publica la Statistical Review of World Energy (herencia de BP).
- Cuándo: Datos correspondientes al ejercicio de 2025; publicados a mediados de 2026.
- Impacto a futuro: Confirma que las renovables ya cubren todo el crecimiento de la demanda eléctrica y señala el camino hacia una economía más electrificada, aunque los combustibles fósiles siguen copando el 86% de la energía primaria.





