Jodie Comer, la actriz de 33 años que dio vida a Villanelle en Killing Eve, luce un core fuerte y funcional que no pasa desapercibido. Su entrenador, David Higgins, comparte la rutina que la ha puesto en forma: un reto de 100 repeticiones abdominales y una base de Pilates con reformer que activa las capas más profundas del abdomen. Este protocolo no depende de equipamiento complejo y se adapta a cualquier agenda, siempre que se priorice la precisión sobre la velocidad.
El reto de las 100 repeticiones: en qué consiste y cómo ejecutarlo
La pieza central del trabajo de core de Comer es un circuito de 100 repeticiones sin apenas descanso. No se trata de hacer cientos de abdominales sin orden: cada ejercicio está elegido para reclutar de forma progresiva los músculos estabilizadores. El circuito original, según relató el propio Higgins, se estructura así:
- 20 crunches (abdominales clásicos con control, elevando la parte alta de la espalda sin tirar del cuello).
- 20 toe taps con las piernas juntas (tumbada boca arriba, llevas las manos a los tobillos alternando ligeras elevaciones).
- 20 toe taps hacia el lado izquierdo, activando los oblicuos.
- 20 toe taps hacia el lado derecho.
- 20 toe taps finales con piernas juntas para terminar de agotar la zona media.
La clave está en la activación continua del transverso abdominal y en evitar movimientos bruscos. Al encadenar cinco bloques de 20 repeticiones sin pausa, el estímulo se concentra en la resistencia muscular del core, justo lo que se necesita para mantener la postura y la transferencia de fuerza en cualquier gesto atlético. Higgins señala que su clienta Margot Robbie llegó a hacer cinco rondas completas de este circuito durante los entrenamientos para Barbie, lo que eleva la dosis a 500 repeticiones en una sola sesión. Para quien empieza, la recomendación es completar una ronda e ir sumando repeticiones adicionales de forma progresiva.
📊 La pauta en cifras
- Dosis eficaz: 100 repeticiones en un solo bloque: 20 crunches + 20 toe taps juntas + 20 left side + 20 right side + 20 juntas.
- Progresión: comenzar con una ronda completa. Cada dos semanas, añadir otra ronda hasta alcanzar tres o más (como las cinco de Robbie).
- Frecuencia ideal: entre dos y tres veces por semana, intercalando días de descanso para favorecer la recuperación muscular.
- Enfoque prioritario: control sobre velocidad. Cada repetición debe durar al menos un segundo en la fase de contracción y otro en la excéntrica.
El Pilates con reformer, la base que transformó el movimiento de Comer
Jodie Comer ha confesado que fue el Pilates, y no el entrenamiento con pesas, lo que le hizo conectar realmente con su centro. “Me di cuenta de lo que era mi core”, declaró a Vogue. Hasta entonces, explica, acudía semanalmente a su entrenador personal y hacía trabajo de fuerza, pero no entendía cómo debía moverse su cuerpo hasta que probó las sesiones en la máquina reformer.
David Higgins utiliza el reformer con una filosofía muy concreta: prioriza los tiempos de trabajo sobre el número de repeticiones. “Así mantienes la mecánica articular correcta y proteges tus articulaciones, porque trabajas todos los músculos de forma unilateral”, explica. Su sesión tipo incluye los siguientes ejercicios, ejecutando cada uno durante dos minutos:
- Wheelbarrow (carretilla): fortalece hombros, abdomen y estabilidad lumbo-pélvica.
- Plank hold: plancha estática sobre el carro, activando el core a máxima tensión.
- Plank to pikes: desde plancha, llevas las caderas hacia arriba y vuelves con control.
- Otro bloque de plank hold.
- Glute kickbacks en ambos lados, con énfasis en la conexión glúteo-core.
- Leg circles: círculos controlados desde la cadera, que reclutan el suelo pélvico y los estabilizadores profundos.

Esta combinación de ejercicios sobre una superficie inestable obliga al core a trabajar en sinergia con las extremidades. El resultado es una fuerza funcional que se traduce en mejor postura, mayor eficiencia al correr o levantar peso y una columna vertebral más estable durante los movimientos cotidianos. No se trata de un entrenamiento estético, sino de construir una base sólida que mejora el rendimiento global.
La fuerza del core no se consigue con prisas ni con cientos de repeticiones sin control: la precisión y la activación muscular adecuada son las que realmente construyen una zona media funcional.
Análisis: por qué este método es eficiente más allá del músculo visible
La popularidad de los retos abdominales suele asociarse a la búsqueda de un “six-pack”, pero Higgins lo deja claro desde el principio: ningún entrenamiento puede generar abdominales visibles por sí solo, porque la composición corporal y la genética tienen un peso determinante. Lo que sí logra esta rutina, y ahí reside su verdadero valor, es fortalecer las capas profundas del core: el transverso abdominal, los oblicuos internos y el suelo pélvico.
La evidencia en ciencia del ejercicio indica que los protocolos de alta densidad (muchas repeticiones en poco tiempo) mejoran la resistencia muscular local y la capacidad de estabilización lumbo-pélvica. Al encadenar toe taps laterales con los centrales, se genera un desafío anti-rotación y anti-extensión que replica las demandas reales de muchos deportes y de las actividades diarias. Además, el enfoque en duraciones (dos minutos por ejercicio) que aplica Higgins en el reformer se alinea con los principios de control motor: el sistema nervioso aprende a reclutar mejor las fibras cuando se le da tiempo, no cuando se fuerza la repetición rápida.
Desde una óptica práctica, la rutina es enormemente accesible. Los 100 abdominales no requieren ningún material, y aunque el reformer es una máquina de gimnasio, los movimientos de Pilates pueden trasladarse a una colchoneta con bandas elásticas si se quiere replicar la inestabilidad. El verdadero secreto está en la constancia y en la progresión gradual: empezar con una ronda, escuchar al cuerpo y añadir carga según la tolerancia. Como en cualquier programa de rendimiento, conviene consultar con un profesional si existe alguna circunstancia física particular antes de lanzarse a un volumen alto de repeticiones.
⚡ Rutina de Optimización Diaria
- Reserva 7 minutos al día: Ejecuta el reto de 100 repeticiones al final de tu calentamiento o como activación matutina. No necesitas más equipamiento que una esterilla, y la mejora en la estabilidad lumbar se nota en pocos días.
- Introduce una sesión de Pilates semanal: Si tienes acceso a un reformer, practica el circuito de Higgins dos veces por semana. Si no, sustituye por ejercicios de suelo como planchas, circles y kickbacks con banda, manteniendo cada posición 2 minutos.
- Alinea la nutrición con el objetivo de rendimiento: Para que el trabajo de core sea efectivo desde fuera, asegura un aporte proteico repartido en varias tomas (25-30 gramos por comida) y un déficit calórico moderado si buscas definición. La base siempre será la fuerza, no la estética inmediata.




