EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La huelga del Sindicato Ferroviario ha cancelado 320 trenes de Renfe este lunes 29 de junio, con servicios mínimos del 73% en AVE.
- ¿Quién está detrás? El Sindicato Ferroviario convoca paros por la entrada de capital privado en Renfe Mercancías y el cierre del taller de Miranda de Ebro. El sindicato de maquinistas Semaf no secunda la huelga.
- ¿Qué impacto tiene? Más de 33.000 viajeros de larga distancia podrían verse afectados, aunque Renfe permite cambiar o cancelar billetes sin coste. Los paros se repiten el 15 de julio si no hay acuerdo.
Renfe ha cancelado 320 trenes este lunes 29 de junio por la huelga de 24 horas convocada por el Sindicato Ferroviario (SF), que ha arrancado con un seguimiento muy bajo —del 1,59% en el turno de mañana, según datos de la operadora— pero con un impacto real en la oferta de servicios fuera de los mínimos blindados por el Ministerio de Transportes. Los servicios en alta velocidad operan con el 73% de los trenes garantizados, mientras que Cercanías mantiene el 75% en hora punta y solo el 50% durante el resto de la jornada.
La compañía ha informado de “normalidad” en los servicios AVE, Avlo, Alvia Euromed e Intercity, aunque la realidad es que más de 300 trenes de media y larga distancia quedan sin la protección de los servicios mínimos. Los trenes cancelados pueden consultarse en los canales oficiales de Renfe, y los billetes afectados pueden cambiarse sin coste o cancelarse con reintegro total a través de la app y la web.
Qué trenes se cancelan y cómo afecta al viajero
De acuerdo con los servicios mínimos fijados por el Ministerio de Transportes, Renfe protege 262 trenes de Alta Velocidad (el 73% de los programados), 420 circulaciones de Media Distancia (65%) y, en Cercanías, el 75% de los servicios durante las franjas punta (de 6.00 a 9.00, de 13.30 a 16.00 y de 18.30 a 20.30) y el 50% en el resto del día. En una jornada laborable normal, por la red de Cercanías transitan cerca de 3.500 trenes y se desplazan una media de 1,1 millones de viajeros.
El número de usuarios que necesitarán viajar en un horario distinto al previsto o recurrir a medios alternativos supera los 33.000 en los trenes de larga distancia, según la estimación del departamento que dirige José Antonio Santano. La operadora está recolocando a los pasajeros en el tren más próximo al horario original de su billete.
La raíz del conflicto: Mercancías y el taller de Miranda
El origen de la protesta no es salarial. Sindicato Ferroviario acusa a la empresa de un “abandono premeditado” de Renfe Mercancías y se opone frontalmente a la creación de una sociedad mixta con la privada Medway (grupo MSC). El proceso, que debía haber culminado antes de que acabara 2025, acumula meses de retraso y, para el sindicato, vulnera los pactos de desconvocatoria de noviembre de 2023 y los acuerdos de marzo de 2025 que redujeron la carga de trabajo de esta filial.
A ello se suma el reciente anuncio del cierre del taller de Material Remolcado de Miranda de Ebro (Burgos) y la externalización del mantenimiento de 65 locomotoras de la serie 333.3, tareas que hasta ahora realizaba personal de Renfe Ingeniería y Mantenimiento. La central sindical considera ambos movimientos como la punta de lanza de un proceso que va “más allá” y que podría ser “el inicio del fin del ferrocarril público tal y como lo hemos conocido”.
El escaso seguimiento no invalida el malestar: la plantilla teme que la privatización de Mercancías sea el primer paso hacia un modelo ferroviario que renuncie al control público.
El pasado 15 de junio, una reunión de la Comisión de Conflictos Laborales terminó sin acuerdo. El sindicato de maquinistas Semaf, mayoritario en la empresa, no apoya la convocatoria, lo que explica el reducido seguimiento en los turnos, pero no impide que otro paro esté ya fijado para el 15 de julio si no se produce un acercamiento real.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
Más allá del balance inmediato de cancelaciones, la jornada deja tres vectores que conviene separar. El impacto económico sobre los pasajeros se concentra en la larga distancia: los más de 33.000 viajeros que deben recolocarse en otros trenes representan la cifra más alta en un día laborable fuera de periodos festivos. La zona cero del conflicto no es el AVE, sino el transporte de mercancías: lo que está en juego es el modelo de Renfe Mercancías y, con él, la futura liberalización del segmento. El dato más revelador es que, con un seguimiento inferior al 2%, se hayan tenido que cancelar 320 trenes; la arquitectura de los servicios mínimos es, en sí misma, un punto débil cuando el sindicato convocante no cuenta con respaldo masivo pero sí con la capacidad de perturbar la oferta.
Hemos visto este patrón en otras movilizaciones sectoriales: en noviembre de 2023, la amenaza de huelga se desactivó con compromisos que ahora los convocantes consideran incumplidos. Aquel acuerdo blindó temporalmente la paz social a cambio de promesas de empleo y planes industriales. Ahora, la pelota vuelve a estar en el tejado de la dirección de Renfe y del Ministerio, que deberán decidir si ceden en la entrada de capital privado o si mantienen el pulso a costa de nuevas jornadas de conflicto. Lo que observamos es una crispación que trasciende lo laboral y que interroga directamente el modelo de gobernanza del ferrocarril público en España.





