EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El acceso principal a la estación de Sants por la plaza dels Països Catalans cerrará a finales de septiembre durante dos años, afectando a peatones y vehículos.
- ¿Quién está detrás? Adif está ejecutando las obras de remodelación integral con una inversión de 150 millones de euros.
- ¿Qué impacto tiene? Los peatones usarán una nueva entrada en el paseo Sant Antoni; los coches y taxis se trasladarán a la plaza Joan Peiró. Además, la obra triplicará el vestíbulo del AVE y duplicará el de Rodalies.
La remodelación de la estación de Barcelona Sants arranca la cuenta atrás para su mayor transformación. Adif confirmó este jueves que el cierre del acceso principal por la plaza dels Països Catalans será efectivo a partir de finales de septiembre y se prolongará durante dos años, una medida que anticipa el cambio de fisonomía de la terminal con la ampliación de los vestíbulos del AVE y de Rodalies.
Los peatones tendrán que aprender un itinerario distinto. El nuevo acceso en el paseo Sant Antoni, que hoy no existe, se habilitará para absorber el flujo que atravesaba la plaza Països Catalans. La plaza misma, cuyas estructuras de Albert Viaplana y Helio Piñón están siendo restauradas, estará finalizada a finales de este año, según confían los responsables de la obra.
Para los vehículos, el cambio es drástico: los coches particulares y los taxis que antes dejaban pasajeros en la entrada de Països Catalans se trasladan en bloque a la plaza Joan Peiró. Adif ha aclarado que los taxis ya están en esa zona, pero ahora asumirán todo el tráfico rodado, lo que podría generar aglomeraciones en horas punta.
De la asfixia actual al modelo de Atocha y Chamartín
La intervención, con un presupuesto de 150 millones de euros, busca resolver el déficit de espacio que atenaza a Sants. Hoy, los viajeros del AVE se hacinan en 3.700 metros cuadrados donde las colas de acceso a los trenes se cruzan con las llegadas. Al terminar las obras, el vestíbulo de alta velocidad se expandirá hasta los 10.200 metros cuadrados, casi el triple. Y lo hará con dos zonas diferenciadas —salidas y llegadas— replicando el esquema que ya funciona en Chamartín y Atocha.
Habrá más novedades para los viajeros premium: la planta primera albergará la sala Club de Renfe y espacios VIP que podrán sumar otros operadores como Iryo, que hasta ahora ofrecía ese complemento en un hotel cercano. Mientras, frente al vestíbulo actual, se creará una zona de salidas con dos plantas para hacer la espera más cómoda.
El vestíbulo del AVE pasará de 3.700 a 10.200 metros cuadrados, tendrá dos zonas segregadas para salidas y llegadas, e incorporará nuevas zonas VIP: la estación que hoy conocen los viajeros en Barcelona dejará de existir como tal en 2028.
No solo gana el AVE. El vestíbulo de Rodalies, en el otro extremo de la estación, duplicará su superficie: de 2.600 a 4.400 metros cuadrados. El nuevo espacio ganará terreno hacia la plaza Països Catalans, donde incluso se añadirá una línea de validadoras para acceder directamente desde el exterior. Las obras en este sector ya muestran pilares alzados sobre los andenes subterráneos, aunque no se actúa sobre la infraestructura de vías.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
Con dos años de obras y una remodelación que no concluirá realmente hasta después de 2028, el impacto para los usuarios de Sants se mide tanto en molestias inmediatas como en una ganancia a largo plazo. La zona cero es la boca de acceso que hoy utilizan a diario miles de viajeros procedentes de la plaza Països Catalans, la más cercana al centro de la ciudad y a los ejes peatonales de Sants-Montjuïc. El nuevo desvío por el paseo Sant Antoni, aunque a menos de 200 metros, obliga a caminar por un lateral menos intuitivo y sin la misma dotación de comercios.
La cifra que resume la operación es el triple de espacio para el AVE en apenas dos años, con una inversión de 150 millones de euros que Adif ejecuta con el objetivo de poner a Sants al nivel de las terminales madrileñas. Sin embargo, un dato que no debe pasarse por alto: el proyecto acumula retraso. Cuando se presentó, se prometió que las obras estarían terminadas en 2026; ahora la primera fase se retrasa a 2028, y la segunda ni siquiera tiene proyecto constructivo definido. Eso introduce un riesgo de saturación prolongada para los viajeros habituales.
El pulso entre operadores también aparece tímidamente: Iryo, que en su desembarco carecía de salas VIP en la estación, podrá optar a instalar una en la nueva planta intermedia, lo que iguala la oferta de servicios frente a Renfe. La estación, además, ganará altura con tres plantas, de las cuales la superior será técnica y la intermedia albergará el club y futuros espacios premium. Para el viajero medio, la gran noticia es que, tras dos años de incomodidades, el embarque al AVE dejará de ser una carrera entre colas.




