Los fondos cotizados (ETF) de bitcoin al contado en Estados Unidos han registrado 850 millones de dólares en entradas durante la última semana, la mayor cifra desde abril. El impulso llega en un momento de convulsión: el robo de más de 130 millones de dólares en carteras hardware de Coldcard ha vuelto a poner sobre la mesa el eterno dilema de la seguridad en el mundo cripto.
Según datos de Bloomberg, los grandes vehículos gestionados por BlackRock, Fidelity, Grayscale y Morgan Stanley, entre otros, recibieron ese flujo récord coincidiendo con el incidente de Coldcard. De hecho, BlackRock acaparó la mayor parte de las suscripciones en su iShares Bitcoin Trust, según la misma fuente.
La mejor semana para los ETF de bitcoin desde abril
Los 850 millones de dólares semanales suponen un salto significativo: el mayor desde que la primavera trajo una racha de entradas impulsada por el optimismo previo al halving de 2024 (la reducción a la mitad de la recompensa de minería de bitcoin). En aquel momento, los ETF vivían su primer gran ciclo de adopción, pero después las cifras se habían moderado hasta esta sacudida.
El renovado interés institucional se produce, además, en un contexto de precio plano. Bitcoin cotiza alrededor de los 63.800 dólares (unos 58.200 euros al cambio actual), sin apenas variación en los últimos siete días. Es decir, no hay un rally que explique las compras; más bien, el dinero entra por otras razones.
Robert Mitchnick, responsable global de activos digitales de BlackRock, lo explicaba en Bloomberg: «Desde que se aprobaron los ETF en 2024, los inversores buscan un vehículo sencillo, llave en mano y de confianza, sin tener que preocuparse por todos los elementos particulares de la seguridad de bitcoin y las criptomonedas que, de otro modo, exigiría la custodia a un inversor».
Ese giro hacia la comodidad regulatoria y operativa parece haberse acelerado tras el hackeo de Coldcard, un fabricante canadiense de monederos hardware de referencia para los más puristas del sector.
El hackeo de Coldcard y el debate sobre la custodia
A principios de esta semana, se conoció que piratas informáticos habían estado robando millones en bitcoins de carteras Coldcard tras descubrir una vulnerabilidad en el software del dispositivo. Algunos analistas elevan las pérdidas por encima de los 130 millones de dólares, lo que ha sacudido a una comunidad que siempre ha defendido la custodia en frío como la opción más segura.
El dinero busca refugio en los vehículos regulados cuando falla el hardware que prometía la máxima protección.
Coldcard es una solución de almacenamiento offline, desconectada de internet, que teóricamente blinda las claves privadas. Sin embargo, el fallo no estaba en el protocolo de bitcoin, sino en la implementación del software de un proveedor concreto, tal como subrayó Mitchnick: «No es una brecha de bitcoin ni de ningún otro protocolo cripto; son problemas individuales de gestión de seguridad que ocurren por parte de diversos individuos o proveedores».
La reacción del mercado ha sido casi inmediata. Aunque no se puede afirmar con certeza que los inversores estén rotando desde la autocustodia hacia los ETF, los datos de flujo apuntan a que muchos han decidido delegar la seguridad en Wall Street. Una tendencia que, de consolidarse, cambiaría la fisonomía del ecosistema.
De momento, el conjunto de los ETF de bitcoin al contado en Estados Unidos gestiona casi 80.000 millones de dólares en activos, según datos de Coinglass. Ese volumen los convierte en actores con un peso cada vez mayor en el mercado.
Lo que dicen las cifras: los inversores prefieren delegar la seguridad
El patrón recuerda a otros episodios en los que la desconfianza técnica empujó a los usuarios hacia soluciones gestionadas. La diferencia esta vez está en la escala: 850 millones en una sola semana no es una anécdota. Y el hecho de que coincida con un precio lateral del bitcoin sugiere que no se trata de entradas especulativas, sino de decisiones de asignación de cartera a largo plazo.
De hecho, BlackRock ha asegurado a Bloomberg que sus clientes de ETF de bitcoin están comprando y manteniendo a largo plazo, incluso en las caídas. Eso refuerza la idea de que los inversores institucionales están construyendo posiciones con horizonte de años, no de semanas.
Sin embargo, no todo es un camino de rosas. La paradoja es evidente: un activo que nació para eliminar intermediarios ve cómo su adopción masiva pasa, precisamente, por los mayores intermediarios financieros del mundo. Y la seguridad que ofrecen los ETF depende, en última instancia, de que los custodios profesionales no fallen. El ataque a Coldcard demuestra que incluso las soluciones más robustas pueden tener grietas cuando las implementa un tercero.
Habrá que observar si esta tendencia de entradas se mantiene en las próximas semanas, sobre todo si el precio sigue lateral. Una pregunta flota en el ambiente: ¿es la tranquilidad de delegar la custodia el verdadero motor de la próxima ola de adopción?




