El Gobierno apoya la fábrica de SAIC en Ferrol pero condiciona la inversión a la seguridad nacional

El ministro Óscar López defiende la inversión como 'importante' para la industria española y afirma que los informes pueden fijar recomendaciones de seguridad y viabilidad económica. Los dictámenes de Defensa alertan por la cercanía de la planta al arsenal militar de Ferrol y a l

El Gobierno ha dado su visto bueno preliminar a la instalación de una fábrica de vehículos eléctricos de la china SAIC en Ferrol, aunque la decisión final del Consejo de Ministros estará supeditada a informes de seguridad nacional que alertan del riesgo de espionaje por la cercanía de la planta con el arsenal militar y los astilleros de Navantia. Así lo ha confirmado este 10 de agosto el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, en declaraciones recogidas por Europa Press desde la sede del Ministerio.

El respaldo gubernamental a la inversión de la matriz de MG Motor llega tras la polémica suscitada por los informes del Ministerio de Defensa y los servicios de inteligencia, que ponen el foco en la excesiva proximidad entre los terrenos previstos para la planta y zonas de alta sensibilidad militar. Ferrol alberga uno de los principales arsenales del país y los astilleros de Navantia, donde la compañía española trabaja en sistemas militares con tecnología estadounidense.

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“Estoy convencido de que se analizarán todas las implicaciones y se tomarán las decisiones oportunas. Cualquier inversión de este tipo lleva aparejados informes que pueden establecer una serie de condiciones para hacerlo viable desde el punto de vista económico o de la seguridad nacional”, ha afirmado López durante un acto sectorial.

El guante del Ejecutivo a la gran inversión china

Lejos de cerrar la puerta, el Ejecutivo ha querido lanzar un mensaje de tranquilidad a los inversores. El titular de Transformación Digital ha subrayado que la operación sigue su curso y que la imposición de condiciones no es un mecanismo excepcional, sino el procedimiento habitual cuando una inversión extranjera toca infraestructuras críticas, datos sensibles o, como en este caso, el perímetro físico de la defensa nacional.

Óscar López ha calificado la apuesta de SAIC como una inversión industrial “importante” para España, que genera empleo de calidad y contribuye a la transición hacia el vehículo eléctrico. “Con toda normalidad se analizan y se tienen en cuenta los elementos económicos, industriales, de creación de empleo y también de seguridad nacional”, ha remachado.

La decisión final quedará ahora en manos del Consejo de Ministros, que deberá sopesar el impacto económico de la planta frente a las salvaguardas que reclaman los estamentos de seguridad y defensa. Fuentes cercanas al proceso indican que las condiciones podrían traducirse en restricciones de acceso a determinadas tecnologías, protocolos de supervisión remota por parte de la Administración y una delimitación más precisa de las zonas de producción.

Seguridad nacional: los informes que encienden las alarmas

El principal escollo para que SAIC desembarque en la comarca gallega son los dictámenes internos que alertan del riesgo de espionaje industrial y militar. La cercanía entre la futura factoría y el arsenal de Ferrol, así como la presencia de tecnología norteamericana en las fragas que desarrolla Navantia, ha disparado las cautelas de la comunidad de inteligencia.

Aunque el ministro ha evitado confirmar el contenido exacto de los informes, sí ha reconocido que existen “recomendaciones desde el punto de vista económico o de la seguridad, que se atienden y hacen viable la operación”. La declaración implícita admite que los análisis ya han sido elaborados y que el Gobierno maneja un catálogo de contrapartidas para blindar el perímetro sin renunciar a la inversión.

El Gobierno apoya la inversión, pero la sombra de la seguridad nacional alarga la decisión final y obliga a negociar condiciones que van más allá de lo puramente económico.

El precedente más cercano de este tipo de condicionamientos se encuentra en la operación fallida de Epang, un fondo chino que intentó comprar una empresa española de gestión de residuos y cuyo expediente acabó archivado por las objeciones de la Junta de Inversiones Exteriores. En el caso de SAIC, sin embargo, el tono del Ejecutivo es mucho más conciliador.

La clave está en el impacto diferencial que tendría la planta de SAIC en la comarca de Ferrolterra, una zona que perdió peso industrial tras la reconversión naval y que ahora aspira a convertirse en un nodo de movilidad eléctrica. El respaldo vecinal y de las administraciones locales a la factoría es casi unánime, lo que añade presión al Gobierno para encontrar un encaje de seguridad que no dinamite el proyecto.

planta SAIC Galicia

La automoción china despliega su ofensiva en Europa

El interés de SAIC por Ferrol se enmarca en una estrategia más amplia de los fabricantes chinos, que han acelerado su desembarco en Europa para sortear los aranceles definitivos que la Unión Europea viene aplicando desde 2024 a los vehículos eléctricos importados desde China. A diferencia de sus competidores, SAIC no solo quiere vender coches en el continente, sino producirlos dentro de las fronteras comunitarias.

Otras compañías, como BYD, ya han anunciado inversiones en Hungría y Turquía, mientras que Chery estudia una planta en Barcelona. La elección de Ferrol, sin embargo, sitúa a Galicia en el mapa de la automoción eléctrica y genera un contrapunto industrial a las plantas de Stellantis en Vigo y la fábrica de baterías que el grupo Volkswagen planea en Sagunto.

Desde el punto de vista estratégico, la penetración de la automoción china en España no es un fenómeno aislado. El país se ha convertido en puerta de entrada de varias marcas orientales, que ven en la Península una plataforma logística para distribuir al resto del continente. La diferencia con otros expedientes es que la factoría de SAIC llevará aparejada una transferencia de tecnología y de empleo cualificado que muy pocos gobiernos autonómicos están dispuestos a dejar escapar.

El coste reputacional, sin embargo, podría ser alto si se demuestra que el perímetro de seguridad negociado es insuficiente. Ningún Ejecutivo quiere cargar con la responsabilidad de haber abierto una brecha de espionaje a pocos kilómetros de una base que maneja secretos militares compartidos con Estados Unidos. De ahí que el Consejo de Ministros quiera atar todos los informes antes de firmar la autorización definitiva.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: La publicación de las condiciones que fijará el Consejo de Ministros para aprobar la planta. El grado de restricción marcará la viabilidad industrial del proyecto y el plazo para que SAIC confirme el inicio de las obras.
  • Reacción del valor: La cotización de SAIC en la Bolsa de Shanghái apenas ha reaccionado a las declaraciones del ministro. El mercado descuenta que el expediente se resolverá con salvaguardas, no con un veto.
  • Precedente sectorial: La operación de Chery en Barcelona o las salvaguardas impuestas a otros inversores extranjeros en sectores estratégicos ofrecen una hoja de ruta de cómo el Gobierno suele equilibrar la atracción de capital con la seguridad nacional.

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