Alibaba demanda a Trump por incluirla en la lista negra militar y la guerra comercial se intensifica

La demanda alega que las acusaciones carecen de fundamento y busca la exclusión de la lista 1260H, que ya afecta a 188 empresas chinas, mientras Pekín impone nuevas restricciones a contratistas militares estadounidenses.

Alibaba ha demandado a la administración de Donald Trump por incluirla en la lista negra de empresas supuestamente vinculadas a las fuerzas armadas de China. La acción legal, presentada ante el tribunal federal de San José (California), intensifica la guerra comercial entre las dos mayores economías del mundo justo cuando el Pentágono amplía las restricciones a otros gigantes tecnológicos. Lo que veo es un movimiento doble: contestación judicial desde el sector privado chino y una respuesta inmediata de Pekín con nuevas barreras comerciales.

La lista 1260H y la acusación de “fusión militar-civil”

El pasado 8 de junio, el Departamento de Defensa de Estados Unidos actualizó su lista de “compañías militares chinas” —conocida como 1260H—, elevando a 188 el total de empresas vetadas. La decisión colocó a Alibaba, Baidu, el fabricante de vehículos eléctricos BYD y la biotecnológica WuXi en el mismo saco que Huawei o Tencent, todos acusados de mantener una “fusión militar-civil” que, según el Pentágono, permite al ejército chino acceder a tecnología avanzada y ventajas estratégicas.

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Alibaba rechaza de plano esa vinculación. La compañía argumenta que su negocio —comercio electrónico, logística e infraestructura de cloud y IT— no tiene relación alguna con armamento, defensa o inteligencia. La demanda subraya que el consejo de administración es independiente y que ningún directivo ostenta cargos militares. La inclusión en la lista, sostiene Alibaba, carece de “fundamento fáctico y legal”.

“Alibaba está gobernada por un consejo independiente, cuyos miembros no tienen ninguna vinculación militar. Sus productos y servicios están diseñados para el comercio minorista, la logística y la tecnología de la información empresarial, no para armas, defensa ni inteligencia.” — Portavoz de Alibaba, documento judicial presentado en San José, junio de 2026

La legislación estadounidense no impone sanciones directas a las empresas incluidas en la 1260H, pero sí prohíbe al Pentágono contratarlas y, a partir del próximo año, adquirir sus productos o servicios a través de terceros. El daño reputacional, sin embargo, ya es considerable: los inversores internacionales revisan sus carteras y los socios comerciales reevalúan sus vínculos con las compañías señaladas.

La represalia china escala la tensión comercial

Pekín no ha tardado en responder. El pasado lunes, el Ministerio de Comercio chino añadió a diez proveedores industriales estadounidenses —desde fabricantes de drones hasta empresas mineras de tierras raras— en su lista de control de exportaciones y excluyó a 46 contratistas militares de Estados Unidos de cualquier negocio con el Estado chino. Se trata de una réplica dirigida al corazón del aparato industrial de defensa estadounidense, y su intención es clara: demostrar que China también puede cortar el acceso a suministros críticos.

En mi análisis, esta escalada coloca a la tecnología y a las materias primas en el centro de un tablero geopolítico cada vez más polarizado. La demanda de Alibaba es inusual —pocas empresas chinas se atreven a llevar al gobierno estadounidense a los tribunales— y sugiere que el sector privado chino, respaldado discretamente por el partido-Estado, ha decidido plantar cara en los juzgados además de en la diplomacia comercial. Si Alibaba logra una sentencia favorable, otras 187 firmas podrían seguir el mismo camino.

🌍 El impacto en España y Europa

El conflicto tiene implicaciones inmediatas para Europa. La UE mantiene su propia lista de vigilancia sobre empresas tecnológicas chinas y analiza restricciones a la inversión extranjera en sectores estratégicos. La guerra de listas entre Washington y Pekín aumenta la presión para que Bruselas tome partido y puede desencadenar represalias de China contra firmas europeas con intereses en ambos mercados. Para España, el efecto más directo se dejará sentir en las exportaciones de componentes de automoción, farmacia y equipos industriales: cualquier endurecimiento de los controles comerciales afecta a las cadenas de suministro globales que sostienen las plantas de Seat, Volkswagen Navarra o los fabricantes de componentes del País Vasco. Además, la inestabilidad prolongada en las relaciones transatlánticas y sinoamericanas tiende a alimentar la volatilidad de los mercados de bonds y divisas, lo que puede retrasar aún más la normalización del Euríbor y mantener las hipotecas variables en cotas elevadas.


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