El dictamen jurídico encargado por Greenpeace Holanda y emitido por la Universidad de Ámsterdam ha puesto en jaque los planes de minería submarina de Allseas y The Metals Company (TMC): el Gobierno neerlandés tiene la obligación legal de intervenir de inmediato para frenar una actividad que, según concluye el análisis, vulnera la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS). La operación, ya en marcha, activa un riesgo ESG directo para los inversores en estas compañías y en cualquier fondo que financie la explotación unilateral del lecho oceánico.
El dictamen que obliga a actuar: la obligación ya está activa
El informe, elaborado por el profesor André Nollkaemper de la Universidad de Ámsterdam, analiza el contrato vinculante de mayo de 2026 entre Allseas y TMC para el desarrollo comercial de la extracción de nódulos polimetálicos en aguas internacionales al amparo de una autorización unilateral de Estados Unidos. Nollkaemper es tajante: la amenaza “ya no es una perspectiva hipotética, sino un hecho presente y en avance”. En consecuencia, la obligación del Estado neerlandés de intervenir “está ya comprometida”, porque el acuerdo somete a Allseas a una ruta que ignora por completo a la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), el único organismo con competencia para regular la minería en los fondos marinos fuera de las jurisdicciones nacionales.
Aunque el Gobierno neerlandés aún no ha ratificado una legislación específica, el dictamen subraya que tiene la obligación estricta de adoptar “medidas razonablemente apropiadas” para impedir que empresas bajo su control participen en actividades que violan el derecho internacional. Incluso antes de promulgar nuevas normas, el Estado puede (y debe) utilizar los cauces judiciales civiles para exigir responsabilidades a Allseas. El precedente es histórico: por primera vez, una opinión legal encargada por una organización ecologista concluye que un Estado europeo está jurídicamente compelido a detener una operación corporativa en alta mar.
Greenpeace y otras cinco organizaciones ya han remitido una carta urgente al Ejecutivo neerlandés para que tome medidas regulatorias inmediatas y se una a los más de cuarenta países que reclaman una moratoria internacional a la minería submarina en el seno de la ISA. La presión no es solo diplomática: la resolución del Parlamento Europeo aprobada recientemente ordena a los Estados miembros responder con “medidas adecuadas” ante cualquier intento de eludir a la ISA y actuar contra empresas infractoras.
Por qué la minería unilateral es ilegal: la Convención del Mar y la ISA
La UNCLOS, piedra angular del derecho marítimo internacional, otorga a la ISA la jurisdicción exclusiva sobre la explotación de los recursos minerales del lecho oceánico en aguas internacionales, declarando que la zona y sus recursos son “patrimonio común de la humanidad”. La autorización unilateral de Estados Unidos, que no ha ratificado la Convención, carece de validez fuera de su propia jurisdicción. El dictamen detalla que el mero hecho de que Allseas opere embarcación y maquinaria para TMC sin un permiso de la ISA convierte la actividad en una violación directa del artículo 137 de la UNCLOS.
El contrato entre Allseas y TMC, firmado en mayo, incluye la recuperación de nódulos del suelo abisal utilizando el único buque minero funcional del mundo, el Hidden Gem, reconvertido por la empresa suiza-holandesa. Para Nollkaemper, la sola existencia de ese acuerdo ya constituye una infracción actual, porque todas las actividades previstas dependen de una vía ajena al mandato de la ISA.
📊 Impacto ecológico en cifras
- Especies en riesgo: Hasta el 90 % de las criaturas de las profundidades abisales aún no han sido descubiertas, según los biólogos marinos.
- Función ecológica clave: Los mismos nódulos que se pretenden extraer generan “oxígeno oscuro”, esencial para redes de vida únicas en el fondo oceánico.
- Área afectada: Las operaciones de minería submarina destruirían de forma irreversible hábitats que tardan millones de años en formarse.
- Sin regulación internacional: Al operar fuera de la ISA, no hay evaluación ambiental independiente, participación pública ni plan de restauración.

El riesgo ESG global para los inversores: litigios, reputación y activos varados
Para los fondos sostenibles, el dictamen dispara una triple alarma. En primer lugar, el riesgo de litigio: si el Gobierno neerlandés demanda a Allseas, la compañía y su principal accionista estratégico, TMC, se exponen a sanciones, paralización de activos y reclamaciones de responsabilidad. Los inversores institucionales que mantengan posiciones en estas firmas o en bonos vinculados a sus proyectos verían cómo un activo que se vendía como “minería de transición” se convierte en un pasivo legal. En segundo lugar, el daño reputacional: cualquier entidad financiera asociada a una actividad declarada ilegal por un tribunal internacional o por un dictamen jurídico de peso pierde la licencia social para operar, algo que los ratings ESG castigan sin demora.
En tercer lugar, el cambio de criterio regulatorio. La resolución del Parlamento Europeo y el creciente bloque de países pro-moratoria elevan la probabilidad de que la minería submarina quede vetada de facto en los próximos años. Los 500 millones de euros que, según cálculos del sector, se necesitan por proyecto minero submarino corren el peligro de transformarse en activos varados antes de que la extracción comercial arranque a plena escala.
La letra pequeña revela que buena parte del entusiasmo inversor se apoya en una laguna: Estados Unidos no ha ratificado la UNCLOS, pero eso no blinda a sus socios europeos frente al derecho internacional. El dictamen de Ámsterdam demuestra que el simple control corporativo neerlandés de Allseas es suficiente para desencadenar la intervención estatal, lo que convierte a la compañía en un foco de incertidumbre regulatoria para todo su ecosistema financiero.
Operar unilateralmente en el lecho oceánico ya no es solo una cuestión ecológica: es un riesgo legal que los inversores no pueden ignorar.
El contrato de mayo de 2026 no habilita la minería, sino que la convierte en una infracción jurídica activa desde el primer día.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: Frenar la minería evitaría la destrucción irreversible de ecosistemas donde el 90 % de las especies aún son desconocidas y preservaría la función del “oxígeno oscuro” en el fondo marino.
- Modelo que cambia: El dictamen pone fin al espejismo de que una autorización nacional puede sustituir el consenso internacional, reforzando la arquitectura de la UNCLOS y la ISA como únicos foros legítimos.
- Para las próximas generaciones: Proteger el lecho oceánico hoy garantiza que las futuras generaciones hereden un océano íntegro, cuyos recursos se gestionen bajo el principio de patrimonio común, no de apropiación privada acelerada.




