El grupo IFA, que integra a cadenas como Ahorramas, Consum y Dinosol, ha cerrado el ejercicio 2025 con una facturación récord de 45.573 millones de euros, un 5,4% más que el año anterior. La clave de este salto no está solo en la expansión territorial, sino en una decisión estratégica que impacta de lleno en el ticket de la compra: priorizar la marca de fabricante frente a la marca blanca, una apuesta que le ha permitido arañar cuota de mercado a los gigantes del sector pero que, en muchos casos, se traduce en precios más altos para el consumidor.
La apuesta diferencial: un 78% de marcas de fabricante en el lineal
Los números de la compañía reflejan una obsesión por el surtido amplio. Las enseñas de fabricante representan ya el 78,1% de las ventas totales del grupo en España, muy por encima de la media del sector, que en los últimos años ha ido volcándose hacia la marca propia para contener precios. Con una cuota de mercado del 20,3%, según datos de NielsenIQ, IFA se consolida como la plataforma de distribución predilecta para las grandes marcas que quieren estar en el canal regional.
Este enfoque se apoya en un modelo híbrido que combina operadores con fuerte arraigo local —ahí están los mostradores de charcutería de Ahorramas o la red de frescos de Consum— con una gestión centralizada de las negociaciones comerciales. El resultado es una capilaridad de 5.760 tiendas en España y más de 88.000 empleados, que lideran por superficie de venta en 22 provincias. El director general, Diego Maus, lo resume así: “Defendemos que nuestra forma de competir es ofrecer al cliente un lineal que priorice su capacidad de elección; por ello apostamos por la amplitud del surtido con foco en la marca de fabricante”.
El precio de la elección: más surtido y más euros en el ticket
Donde hay más marcas de fabricante, el precio medio del lineal suele ser más elevado. No es ningún secreto: un yogur de marca reconocida puede costar entre un 25% y un 30% más que su equivalente de marca blanca, y esa diferencia se acumula en la cesta de la compra. IFA sabe que renuncia al margen extra que aporta la marca propia, pero lo cambia por tráfico y fidelización de un comprador que quiere elegir entre varios fabricantes y no sentirse obligado al producto único del distribuidor.
La compañía completa la oferta con una marca propia de calidad, pero esta ocupa un papel secundario. La apuesta, por tanto, no es para todos los bolsillos: un hogar que busca el precio más bajo tiende a migrar a cadenas con alta penetración de marca blanca como Mercadona o Lidl, mientras que IFA retiene al cliente que valora la variedad aunque pague unos céntimos más.
La variedad del fabricante se traduce en libertad de elección, pero también en una cesta de la compra que puede ser hasta un 20% más cara.
📊 La comparativa de un vistazo: fabricante vs. marca blanca
| Factor | Marca de fabricante (IFA) | Marca blanca (competencia directa) |
|---|---|---|
| Peso en las ventas de IFA | 78,1% | Minoritario (marcas propias del grupo) |
| Precio medio para el consumidor | Más alto (entre un 25% y un 30% extra por categoría) | Más bajo (ahorro que puede superar los 30 céntimos por litro o kilo) |
| Surtido disponible | Amplitud: múltiples fabricantes por categoría | Menor variedad; suelo limitado a una o dos referencias |
| Fidelización del cliente | Alta para compradores que buscan marcas concretas | Alta para compradores que priorizan el ahorro |
IFA contra corriente: el contexto de una guerra de marcas propias
La decisión de IFA choca con la tendencia general del retail alimentario. En 2025, la cuota de la marca de distribuidor en España superó el 44% en el total del gran consumo, mientras que cadenas como Mercadona rozan el 70% de surtido propio. El grupo que preside Diego Maus, en cambio, ha conseguido crecer por encima del 5% en facturación sin ceder al empuje de la marca blanca, lo que demuestra que existe un segmento de consumidores que está dispuesto a pagar más por el surtido.
Eso sí, el modelo no está exento de riesgos. La inflación alimentaria ha puesto contra las cuerdas a muchos hogares, y las promociones de los fabricantes —cada vez más agresivas— son las que sostienen el atractivo del lineal de IFA. Si el descuento no acompaña, el cliente puede replantearse si la marca de toda la vida merece la pena frente a la alternativa blanca, que en muchos comparativos de calidad de la OCU ya empata o incluso supera al fabricante.
Ahí está la verdadera asignatura pendiente del grupo: conseguir que el surtido no se convierta en un lujo. La red de 5.760 establecimientos del grupo en España mantiene una oferta diferencial —una pequeña errata que deja ver el pulso estratégico— mientras sigue sumando metros cuadrados a un ritmo del 6,4% anual. La pregunta es si, cuando el consumidor apriete más el cinturón, la amplitud de marcas bastará para retenerlo.
🛒 El Veredicto de Compra
- Compara el precio por kilo o litro: La marca de fabricante suele esconder un sobrecoste de hasta el 30% respecto a la blanca; revisa el etiquetado antes de llenar el carro.
- Vigila las promociones: Gran parte del atractivo de IFA depende de los descuentos del fabricante. Sin oferta, el ahorro se diluye rápido.
- Prueba la marca propia del grupo: Aunque es minoritaria, completa huecos de surtido y suele tener una relación calidad-precio competitiva en productos básicos como leche o conservas.




