Kevin Warsh: la nueva política abre una brecha récord en los mercados globales

El nuevo presidente de la Reserva Federal acaba con el forward guidance y multiplica las divergencias entre los analistas. Bank of America prevé tres subidas de tipos mientras Citi anticipa tres recortes.

La era de la previsibilidad en la Reserva Federal ha terminado. Kevin Warsh apenas necesita una reunión al frente del banco central para dinamitar uno de los pilares que sostenían la calma de los mercados: el forward guidance. El nuevo presidente ha optado por una reforma profunda que los analistas de Financière de l’Échiquier califican de revolución de guante blanco. Cinco iniciativas estratégicas que han multiplicado la dispersión de las previsiones de tipos hasta niveles récord.

La revolución de guante blanco: cinco cambios que redefinen la Fed

La gestora francesa LFDE resume las reformas de Warsh en cinco frentes. El primero, y más inmediato, es el fin del forward guidance: la Reserva Federal ya no dará pistas explícitas sobre sus próximos movimientos. Además, Warsh pretende normalizar el tamaño y la composición del balance, revisar las herramientas estadísticas que considera deficientes e incorporar al análisis el impacto de la inteligencia artificial sobre el empleo y la productividad.

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Pero el cambio más delicado toca la doctrina: el nuevo presidente quiere replantear el marco de lucha contra la inflación justo cuando algunos sectores pedían relajar el objetivo del 2%. La comunicación, resumen desde XTB, se convierte en una caja negra: menos predecible que en toda la era de Bernanke, Yellen y Powell.

Una brecha récord de 150 puntos básicos entre los colosos de Wall Street

El resultado es un abanico de previsiones que no se veía en años. Bank of America ha modificado su escenario base y ahora espera tres subidas de 25 puntos básicos este mismo año. Su argumento: la inflación subyacente podría rozar el 3,5% en mayo, mientras el desempleo se mantiene bajo.

En el extremo opuesto, Citi insiste en tres bajadas de 25 puntos básicos, confiando en que el desplome del petróleo —tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán— enfríe los precios y en que el mercado laboral se debilite durante el verano. La diferencia suma 150 puntos básicos, una horquilla inédita que obliga a los inversores a navegar sin brújula.

Los inversores se ven obligados a tomar como referencia en en el consenso del mercado, según los datos recopilados por LSEG, que apunta a subidas de 42 puntos básicos antes de final de año. Eso se traduce en uno o dos repuntes, probablemente a partir de septiembre.

La desaparición del forward guidance convierte cada reunión de la Fed en una caja de sorpresas, y los inversores ya no pueden anclarse a ninguna señal previa.

Análisis: ¿Por qué el mercado aún puede subir con tipos al alza?

Sobre el papel, un giro restrictivo no es un estímulo para la renta variable. Pero la estadística histórica enfría el miedo: desde finales de los 90, el S&P 500 subió en los cuatro ciclos de subidas anteriores (1999, 2004, 2015 y 2022), con una rentabilidad media cercana al 11% y una duración de 22 meses. El más prolongado, entre 2015 y 2018, dejó un avance del 19%.

El matiz, como recuerda XTB, es que entonces el peso de la tecnología no era el de ahora. La inteligencia artificial representa ya el 39% del S&P 500. Cualquier cambio en la política monetaria que corte la financiación barata a esas empresas tendría un eco mucho mayor. El propio Warsh ha insinuado que quiere medir ese impacto. Y los mercados, por ahora, solo pueden esperar a que la caja negra hable.


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