
La gasolina ha vuelto a superar los 1,70 euros por litro este mes de agosto. Desde el día 1, el fin de la rebaja del impuesto especial de hidrocarburos ha hecho que llenar un depósito medio cueste ya 92,78 euros. Para los autónomos que utilizan el vehículo para su actividad profesional, este encarecimiento afecta directamente a los costes, pero también abre una oportunidad: con el IVA al 21% en los carburantes, la deducción del impuesto puede ser mayor que durante la etapa del IVA reducido al 10% del pasado mes de marzo.
Qué ha cambiado en el impuesto de los carburantes desde el 1 de agosto
El pasado marzo, el Gobierno aplicó una rebaja del IVA al 10% en los combustibles, pero esa medida fue sustituida por presión comunitaria por un descuento en el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos y mantuvo el tipo general del 21% de IVA. Desde entonces, el Ejecutivo ha ido recortando progresivamente el descuento. En julio, la ayuda era de 15 céntimos por litro, y desde el 1 de agosto se ha reducido a 10 céntimos por litro. El resultado inmediato es que el precio final que paga el consumidor ha subido alrededor de 6 céntimos por litro en gasolina y diésel en apenas una semana.
Según los datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea, la gasolina se paga de media a 1,707 euros el litro. El gasóleo de automoción está en 1,821 euros, y llenar un depósito estándar de 55 litros cuesta ya 92,78 euros en gasolina y 98,61 euros en diésel. La evolución refleja un incremento del 20% desde que terminó la rebaja del IVA y se sustituyó por las nuevas medidas, con una subida adicional del 4,3% solo en la última semana.
Para que nos hagamos una idea: hace cinco meses, el día antes de que entraran las primeras rebajas, el litro de gasolina costaba 1,796 euros. Estamos a menos de 9 céntimos de aquel máximo. Las previsiones de la Confederación Española de Estaciones de Servicio apuntan que, si en octubre desaparecieran todas las ayudas fiscales, los precios podrían escalar a 1,847 euros la gasolina y 1,934 el diésel.
Más allá del factor fiscal, la escalada de precios se explica también por la guerra en Oriente Próximo y las sanciones al petróleo ruso, que mantienen la presión sobre los costes del refino. De hecho, el diésel sigue siendo más caro que la gasolina de forma excepcional, un fenómeno que, según el sector, responde al déficit de destilados medios en la UE y a las restricciones a las importaciones.
Con el IVA al 21%, la deducción del combustible profesional es más alta que cuando estaba al 10%, pero exige justificar el porcentaje de uso empresarial sin margen para errores.
Cómo afecta la subida y el IVA al 21% al autónomo con vehículo profesional
A efectos de Impuesto sobre la Renta (IRPF), si tributas en estimación directa y el vehículo está afecto al 100% a la actividad, el gasto en combustible es deducible íntegramente. Pero lo verdaderamente relevante en este repunte de precios es la deducción del IVA, porque con los carburantes al tipo general del 21%, cada factura de repostaje devuelve al autónomo hasta 21 euros de cada 100 de combustible. Para ello, la factura debe estar emitida a nombre de la empresa o autónomo, indicar la matrícula del vehículo y, si hay uso mixto, conservar un historial de kilómetros realizados por motivos profesionales.
El error más frecuente es deducir el IVA de todo el combustible sin tener una prueba del kilometraje profesional. Hacienda puede comprobar en un cruce de datos con las estaciones de servicio si el gasto declarado es desproporcionado, y entonces el recargo y los intereses de demora pueden llegar a ser importantes. Ojo con ello: la Agencia Tributaria ha intensificado en los últimos años las comprobaciones sobre deducciones de vehículos, y en caso de inspección, la falta de justificación puede llevar a la pérdida de todo el IVA deducido y sanciones de hasta el 150% de la cuota.

El precedente de la rebaja de marzo y lo que puede venir en octubre
La experiencia de marzo dejó claro que las rebajas fiscales temporales generan distorsiones y tardan poco en retirarse. Ahora, con el descuento en hidrocarburos a la baja, los autónomos deben prepararse para un escenario de precios sostenidamente altos. Si en octubre, como apuntan las estaciones de servicio, se elimina completamente el descuento, el litro de gasolina rondaría 1,85 euros y el diésel casi 1,94, un nivel que no se veía desde principios de año. La buena noticia es que, fiscalmente, un IVA más alto se traduce en una deducción mayor para los vehículos realmente afectos a la actividad.
Por eso, ahora es el momento de revisar la afectación real de tu vehículo. Si lo usas de forma esporádica para visitar clientes, quizá te compense más aplicar la dieta por kilometraje (0,19 euros/km) que intentar deducir el IVA y el gasto con registros complejos. Eso sí, la decisión debe estar bien documentada: la Administración ya ha demostrado que el combustible y los coches son una de sus líneas rojas en las inspecciones.
Guía rápida del trámite
- 📅 Plazos: La deducción del IVA del combustible se aplica en cada declaración trimestral del modelo 303. No hay plazo específico para el cambio fiscal, pero desde el 1 de agosto el IVA es del 21%.
- ✅ Requisitos clave: Estar dado de alta como autónomo o sociedad, disponer de un vehículo afecto a la actividad (100% profesional o con prueba de uso mixto) y conservar facturas con NIF y matrícula.
- 🌐 Dónde solicitarlo: No es una solicitud aparte; se incluye en la liquidación trimestral del IVA a través de la sede electrónica de la AEAT con certificado digital o Cl@ve. La guía completa de deducciones está en su web.
- 💰 Importe o coste: La deducción es del 21% del IVA soportado en cada factura. Por ejemplo, si llenas el depósito con 100 euros de combustible, puedes deducir 21 euros de IVA.
- ⚠️ Error a evitar: Deducir el IVA total sin llevar un control del kilometraje profesional. En una inspección, la falta de justificación puede anular la deducción y generar sanciones de hasta el 150%.




