Duro Felguera ha ejecutado en la mañana del lunes la reducción de capital por pérdidas y la posterior ampliación de capital por más de 10 millones de euros previstas en su plan de reestructuración conjunto, firmado en octubre de 2025. El hecho relevante, comunicado a la CNMV anoche, pone cifras a la operación más delicada de la ingeniería asturiana en décadas.
Así es la operación de reducción y ampliación de capital
El consejo de administración ha diseñado una reducción en dos tramos. En primer lugar, ha recortado el valor nominal de las 215.179.431 acciones ordinarias desde 0,05 euros a 0,025 euros. Esa primera vuelta de tuerca supone una rebaja agregada de 5.379.485,775 euros sobre el capital social.
El segundo tramo ha sido quirúrgico: se amortizan 117.623.825 acciones pertenecientes a Grupo Prodi (66.210.795 títulos) y a Mota México (51.413.030 títulos), por un importe total de 2.940.595,625 euros. Tras estas dos operaciones, el capital social de Duro Felguera quedaba provisionalmente fijado en 2.438.890,15 euros.
A continuación, el consejo ha acordado un aumento de capital de 10.037.485,90 euros mediante la emisión de 401.499.437 nuevas acciones, todas con un nominal de 0,025 euros. Esta ampliación no es en metálico: los 10 millones del principal más los 37.485,90 euros de intereses devengados corresponden íntegramente a la compensación de la denominada «Nueva Financiación Capitalizable», un crédito puente acordado con los acreedores en el marco del plan.
El resultado final es un capital social de 12.476.376,05 euros, repartido en 499.055.042 acciones. El salto es elocuente: el 62% de esos títulos han nacido hoy con la ampliación, diluyendo de forma extrema a los accionistas que permanecían en el valor.
MidCo, la pieza clave del plan de reestructuración

Paralelamente, la compañía ha aprobado el inicio de un proceso secuencial para transmitir sus principales líneas de negocio –servicios especializados, EPC y fabricación de bienes de equipo– a la filial Duro Felguera Global Solutions, S.A.U., la «MidCo» que fungirá como vehículo operativo. La transmisión, que se ejecutará a lo largo de los próximos meses de 2026, incluye activos, pasivos, participaciones societarias, contratos y, de manera crítica, a la plantilla de las respectivas áreas.
La decisión responde a la letra del plan de reestructuración firmado en octubre de 2025. Además, MidCo ha asumido la de posición de deudor en el préstamo ordinario del Tramo B de la Ayuda FASEE, el rescate público que desde hace años sostiene la caja de la empresa. La operación completa, por tanto, aísla las actividades productivas dentro de una sociedad participada que la matriz espera capitalizar progresivamente.
La conversión de deuda en capital y el saneamiento del balance son pasos técnicos necesarios, pero sin nuevos contratos Duro Felguera seguirá dependiendo de la ayuda pública.
Análisis: Duro Felguera, del rescate continuo a la viabilidad real
Duro Felguera lleva años bailando en la cuerda floja del Mercado Continuo. El plan de reestructuración de 2025 supuso un balón de oxígeno después de varios ejercicios en pérdidas y una deuda que ahogaba cualquier métrica financiera. La reducción de capital ejecutada hoy elimina pérdidas acumuladas –un ajuste contable que devuelve el patrimonio neto a terreno positivo– pero no genera un solo euro de caja fresca. La ampliación posterior, a su vez, es una capitalización de deuda: el pasivo se convierte en acciones y los acreedores pasan a ser dueños de la compañía.
El impacto sobre los minoritarios es demoledor. De los 215 millones de títulos originales, tras la amortización quedaban apenas 97,6 millones; la emisión de 401,5 millones de nuevas acciones diluye a ese núcleo residual hasta niveles casi testimoniales. La cotización, que merodeaba los 0,015 euros por acción en los últimos días, apenas da para una capitalización bursátil por debajo de los 8 millones de euros. Incluso si el valor nominal se ha fijado en 0,025 euros, el mercado descuenta una prima de riesgo que deja el precio muy por debajo de esa referencia.
La apuesta real está en MidCo. Si la nueva filial logra cerrar contratos de ingeniería y fabricación con márgenes suficientes, la matriz podrá empezar a generar flujo de caja recurrente. Pero hasta entonces, el Tramo B de la Ayuda FASEE seguirá siendo el parche que tapa los agujeros del circulante. La propia asunción de ese préstamo por MidCo indica que el Estado mantiene un interés directo en que la compañía no quiebre, algo que el mercado descuenta con un cóctel de escepticismo y baja liquidez.
Mi lectura es que la ejecución del plan va por buen camino técnicamente, pero el verdadero test llegará con las primeras adjudicaciones de obra bajo la nueva estructura. Si MidCo no demuestra capacidad de contratación durante el segundo semestre, la dilución actual será solo el aperitivo de una nueva ronda de conversión de deuda en equity.




