El 48,7% del Ibex está en manos de fondos extranjeros
La última radiografía de la propiedad bursátil publicada por Bolsas y Mercados Españoles (BME) confirma una tendencia imparable: los inversores institucionales no residentes controlaban a cierre de 2025 el 48,7% de las acciones del Ibex 35, un porcentaje que se eleva al 60% si se mide por capitalización. En total, 8.634 fondos privados de todo el mundo —principalmente de Estados Unidos y Europa— acumulaban posiciones por valor de 207.320 millones de euros en el primer trimestre de ese año, a los que se sumaban otros 34.937 millones de 22 fondos soberanos, con el noruego Norges Bank a la cabeza.
Los tres grandes motores de esta internacionalización son BlackRock, Vanguard y Capital Group. BlackRock, que gestiona casi 13 billones de euros en todo el mundo, declaró en abril pasado inversiones por 41.308 millones de euros en la Bolsa española, pese a haberse desprendido recientemente de su participación en Naturgy. Es el primer accionista de Banco Santander (6,86%), BBVA (7,16%) y Repsol (7,17%), y supera el 5% en Telefónica y CaixaBank. Vanguard, con 10,4 billones bajo gestión, acumulaba unos 22.989 millones en el Ibex a principios de 2025 —estimaciones más recientes lo sitúan ya en 32.000 millones—, y Norges Bank, el mayor fondo soberano del mundo, mantiene participaciones valoradas en al menos 15.700 millones de euros, diversificadas en casi todas las compañías del selectivo.
El apetito extranjero se explica por la elevada rentabilidad: el Ibex se revalorizó un 50% en 2025 y las empresas del índice repartieron 41.503 millones de euros en dividendos ese ejercicio, una cifra que en los seis primeros meses de 2026 ya alcanza los 26.399 millones.
De las cajas de ahorro a BlackRock: la transición del accionariado
El vuelco respecto a los orígenes del índice es radical. En 1992, año de nacimiento del Ibex, los fondos extranjeros apenas poseían el 30,6%, las familias españolas sumaban el 24,4% y el sector público —banco y cajas incluidos— controlaba el 32,2%. Tres décadas después, la fotografía ha mutado por completo.
La siguiente tabla recoge los porcentajes de propiedad por categorías en esos dos momentos:
| Grupo | 1992 | 2025 | Variación |
|---|---|---|---|
| Inversores extranjeros | 30,6% | 48,7% | +18,1 pp |
| Familias | 24,4% | 15,8% | -8,6 pp |
| Empresas no financieras | 7,7% | 21,6% | +13,9 pp |
| Sector público | 16,6% | 4,1% | -12,5 pp |
| Banca y cajas | 15,6% | 4,0% | -11,6 pp |
| Fondos y pensiones nacionales | 5,0% | 5,9% | +0,9 pp |
Rubén Juste, profesor de Sociología en la Universidad Complutense y autor de Ibex 35. Una historia herética del poder en España, sitúa el punto de inflexión en 2012: “Es en 2012, tras la quiebra de las cajas de ahorro y Bankia, cuando entran totalmente BlackRock y otros fondos a quedarse con todo lo que vendían las cajas. Bankia fue el último refugio del capital español”.
Las cajas y las grandes familias españolas controlaban las joyas del Ibex tras las privatizaciones de los años 90. Desde la crisis de 2012, los fondos de Wall Street han tomado el el relevo.
Ese año, la inversión extranjera cayó por última vez por debajo del 40%. Desde entonces, la escalada ha sido sostenida, tocando techo en 2023 (49%) y estabilizándose en el entorno actual. Los sectores más codiciados son la banca y las energéticas, que concentran la mayor parte de las posiciones foráneas.

¿Hacia un modelo de capitalismo híbrido?
La internacionalización del accionariado del Ibex no es un fenómeno aislado. La Bolsa de Londres ya tiene un 58,8% de propiedad extranjera, según la Oficina Nacional de Estadística británica, y el Cac 40 francés supera el 50%, de acuerdo con el Banco de Francia. El Ibex se está homologando a los principales mercados europeos, impulsado por la búsqueda de rentabilidad por dividendo y por el tirón de la economía española, que ha convertido al parqué nacional en uno de los más rentables del mundo.
El riesgo, advierte Juste, es doble: “No socializar la riqueza financiera y las dificultades para retener la bandera de estas empresas”. La alta exposición de estos fondos a sectores con fuerte volatilidad —como la tecnología estadounidense— puede trasladar sobresaltos a las cotizaciones españolas, más si se produce una rotación súbita de carteras.
En ese contexto se entiende el repunte del peso del Estado hasta el 4,1%, su máximo en 27 años, gracias a la entrada de la SEPI en Telefónica con el 10% del capital, o el blindaje a Indra. El Gobierno ha prorrogado hasta finales de 2026 el escudo antiopas, que obliga a solicitar autorización previa para adquirir más del 10% en sectores estratégicos. Para Juste, “estamos tratando de parecernos al modelo de capitalismo chino: un modelo híbrido donde el Estado es un inversor minoritario pero con capacidad de control”.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La decisión sobre la prórroga del escudo antiopas más allá de 2026 y cualquier endurecimiento regulatorio que afecte a la inversión extranjera. La política industrial del Estado, vía SEPI, marcará hasta dónde quiere reequilibrar el capital público.
- Reacción del valor: La elevada concentración de títulos en manos de grandes gestoras puede amplificar las correcciones si deciden rotar su cartera. El mercado descuenta un entorno de tipos bajos y dividendos generosos, por lo que un cambio en la política monetaria sería un detonante de volatilidad.
- Precedente sectorial: La experiencia de Londres y París muestra que la propiedad foránea por encima del 50% no es excepcional y suele mantenerse en el tiempo. La clave para el inversor español es si las compañías logran sostener la elevada rentabilidad por dividendo, el principal imán para el capital institucional.




