Aerolíneas europeas presentan una demanda contra la UE por el combustible sostenible SAF

Las aerolíneas demandan a Bruselas para retrasar o eliminar la obligación de usar SAF a partir de 2030. La falta de producción suficiente y los precios prohibitivos llevan al sector a un pulso judicial con ramificaciones para España, que suspende en desarrollo de combustible sost

Las aerolíneas europeas han presentado una demanda contra la Comisión Europea para retrasar o eliminar la obligación de utilizar combustible sostenible de aviación (SAF, por sus siglas en inglés) a partir de 2030, según ha adelantado el portal Preferente.com. El sector alega que no existe producción suficiente en el mercado y que los precios disponibles son prohibitivos, una situación que España refleja con especial crudeza: el país suspende en desarrollo de SAF.

Por qué las aerolíneas llevan a Bruselas a los tribunales

Las compañías aéreas llevan tiempo cuestionando las exigencias climáticas de la UE, especialmente la obligación de incorporar SAF en el queroseno. Ahora han pasado a la acción judicial con una demanda que persigue retrasar la fecha de aplicación de la normativa o, directamente, forzar su abandono. El argumento central es contundente: no hay combustible sostenible suficiente en el mercado y el que existe tiene precios que las aerolíneas califican de «imposibles».

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El SAF se produce a partir de materias primas vegetales que han absorbido CO2 durante su crecimiento. Al combustionarse, liberan el CO2 previamente capturado, pero el balance de este ciclo es neutro en emisiones netas, sin añadir contaminación adicional al ciclo. Sin embargo, la producción actual está muy por debajo de lo necesario para cumplir los porcentajes de mezcla que Bruselas ha establecido para 2030, según denuncian las aerolíneas.

La demanda recuerda a otras batallas regulatorias, como la que libró la industria del automóvil contra la prohibición de los motores de combustión en 2035. Aquí el factor diferencial es que la aviación no tiene una alternativa madura: los aviones eléctricos aún no pueden transportar pasajeros por el peso de las baterías, y el hidrógeno verde está en fase experimental. El SAF es la única receta viable a medio plazo, pero la despensa está casi vacía.

El problema de la producción y el precio del combustible sostenible

La Comisión Europea ha legislado metas de sustitución del queroseno por SAF que exigen un volumen de producción que hoy no existe. En casi todos los países, solo algunas petroleras han comenzado a producir SAF de forma testimonial y con precios astronómicos. Según fuentes del sector, el sobrecoste podría disparar el precio de los billetes y frenar la recuperación del tráfico aéreo que tanto ha costado consolidar tras la pandemia.

Las aerolíneas no pueden recurrir a la propulsión eléctrica: las baterías necesarias para hacer volar un avión sin combustible fósil ocuparían demasiado peso. Un avión podría despegar solo con las baterías pero sin pasajeros; añadir la carga útil reduciría drásticamente el alcance, haciendo inviable el servicio. La única solución viable a corto y medio plazo es el combustible sostenible, y su desarrollo sigue muy retrasado en toda Europa.

En este contexto, España sale especialmente mal parada. Los datos indican que el país suspende en desarrollo de SAF, con muy pocas iniciativas en marcha y un ecosistema industrial que aún no ha alcanzado la escala necesaria para abastecer a aerolíneas como Iberia o a las low cost que operan desde sus aeropuertos. La dependencia de importaciones se perfila como otro foco de tensión para el sector turístico nacional, que necesita que los aviones sigan volando con la mayor cantidad de plazas y tarifas razonables.

La demanda de las aerolíneas no es solo una cuestión de precios: es la constatación de que la UE ha legislado sin asegurarse de que la tecnología y la producción estuvieran a la altura.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

La batalla legal contra el SAF afecta al bolsillo del viajero, a la planificación de las aerolíneas y a la agenda verde europea. Si la demanda prospera, la entrada en vigor de los porcentajes de mezcla podría posponerse, aliviando el coste para las compañías y, presumiblemente, conteniendo las tarifas. Si no, el sector se enfrentará a inversiones multimillonarias en un mercado de SAF que hoy es casi inexistente.

La zona cero es toda Europa, pero el impacto es especialmente sensible en los países del sur, con fuerte dependencia del turismo aéreo y menor músculo industrial para producir SAF. España, con un suspenso en desarrollo, corre el riesgo de perder competitividad si sus bases no pueden acceder a combustible sostenible en condiciones competitivas. El dato clave que resume la crisis: la producción actual de SAF está tan lejos de la demanda prevista que ninguna gran aerolínea ha firmado contratos de suministro a largo plazo.

El pulso entre las aerolíneas y Bruselas se suma a la tensión con la industria automovilística por la electrificación. La UE, que ha apostado por una transición rápida, se encuentra con que la tecnología no sigue el ritmo de la legislación. En el caso de la aviación, la oferta de combustible sostenible es prácticamente inexistente y los precios, prohibitivos. Las aerolíneas temen enfrentarse a multas o a la cancelación de rutas si no pueden cumplir los cupos de SAF.

La Comisión Europea, por el momento, no ha comentado la demanda. La pelota está en el tejado de los tribunales y de los estados miembros, que deberán decidir si aceleran la producción de SAF mediante incentivos o si aceptan una moratoria. Mientras tanto, el sector aéreo sigue volando con la incertidumbre de un combustible que aún no está en el surtidor.


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