Ya es una realidad, Ormuz está retomando paulatinamente su actividad comercial. Tras la firma del acuerdo entre Estados Unidos e Irán el 18 de junio, por el que ambas potencias se comprometían a cesar las hostilidades para dar paso a un periodo de 60 días de negociación, el tráfico comercial marítimo comenzó a reactivarse. Datos Windward indican que para el mismo día de la firma de este acuerdo, transitaron hasta un total de 26 buques, de los cuales 7 tenían cargamento de crudo. Toda una reactivación en las actividades comerciales, que ya empezó a trasladarse desde el anuncio de un posible acuerdo por parte del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump el domingo 14 de junio.
El anuncio de un acuerdo es el principio del fin a las restricción comercial de Ormuz
Entre el 10 y el 14 de junio, Windward describía el tráfico visible a través del estrecho como «cercano a cero», con jornadas en las que apenas se registraron cinco tránsitos AIS visibles y otras en las que el movimiento comercial prácticamente desapareció de los sistemas convencionales de seguimiento. Un factor que empezó a revertirse en fechas próximas al domingo, cuando desde la Casa Blanca se emitió un comunicado de que se estaba estudiando un acuerdo.
A este factor se suma la reducción de la denominada actividad oscura, ya que durante los meses más duros de la crisis, Windward llegó a registrar más de 200 eventos diarios de embarcaciones cuyo seguimiento resultaba parcial o directamente imposible. Esto se debe a los apagados voluntarios por parte de los propios buques (por miedo a ataques o incautación iraní) y a las interferencias electrónicas producidas por el régimen de Irán de los sistemas AIS, una tecnología que utilizan los barcos para saber con precisión su ubicación y las de las demás embarcaciones de la zona para navegar con seguridad.

Es decir, durante los meses más crudos de la crisis, las embarcaciones no podían pasar por el estrecho ya que estaban ciegas, indicando algunos analistas que, para navegar por la zona abría que recurrir a métodos antiguos como las cartas de navegación o brújulas.
Por lo que, a medida que se acercaba la fecha del anuncio de Estados Unidos de un acuerdo el domingo del 14 de junio, la actividad marítima tanto de buques identificables como los que no la actividad marítima en torno al estrecho de Ormuz registraron un aumento progresivo, reflejando una mejora de la confianza pese a que las interferencias electrónicas y los riesgos para la navegación seguían presentes. Es decir, la recuperación de la actividad comercial comenzó antes de que desaparecieran por completo los factores de riesgo que habían condicionado el tráfico marítimo durante los meses anteriores.
“El acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán es un rescate a China”
Sin embargo, fue tras la firma del memorando entre Estados Unidos e Irán cuando los indicadores empezaron a mostrar una mejora más clara, ya que desde entonces, la actividad oscura registrada en la región se ha reducido de forma significativa, al tiempo que aumentaba el número de buques identificables y los tránsitos comerciales visibles. Un factor que responde a la firma de un memorando que temporalmente quita presión al estrecho, permitiendo al circulación de embarcaciones.

No obstante, la recuperación aún dista mucho de haberse completado, ya que esta reapertura progresiva de Ormuz ha comenzado a desbloquear una enorme acumulación de carga retenida durante meses. En este sentido, se estima que aún hay cerca de 600 embarcaciones, que continúan afectadas por las disrupciones logísticas generadas durante la crisis.
Por el momento, la recuperación progresiva está teniendo un claro beneficiario, como es el caso de Asía, ya que aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado por vía marítima en el mundo atraviesa este paso estratégico y una gran parte de esos cargamentos tiene como destino refinerías asiáticas. En este sentido, China se consolida como el principal destino de estos buques liberados, debido a su alta dependencia de energías fósiles. Por lo que si el gigante asiático empieza a satisfacer su demanda de crudo, poco a poco dejará de tensar al mercado de petróleo, lo que se traduce en la reducción progresiva del precio del barril que estamos experimentando.
No obstante, pese a las señales positivas la coyuntura iraní aún está lejos de acabar, ya que si bien el memorando firmado por Estados Unidos e Irán, supone una mejora clara de las condiciones, aún queda para esperar si las partes enfrentadas resuelven sus principales diferencias como el programa nuclear iraní y las sanciones estadounidenses.





