El Brent se desploma hacia los 60 dólares tras la teórica reapertura de Ormuz

La normalización gradual del tráfico en el estrecho aliviará los costes energéticos de familias y empresas españolas, con una posible caída del IPC de los carburantes en otoño. Los analistas prevén que el crudo se sitúe en la banda de 60 dólares en un plazo de seis a doce meses.

El petróleo Brent, referencia en Europa, se encamina hacia los 60 dólares por barril por primera vez desde comienzos de 2026. El detonante es la reapertura gradual del estrecho de Ormuz, cuello de botella por el que transitaba el 20% del crudo mundial antes del conflicto entre Estados Unidos e Irán. El barril llegó a superar los 126 dólares durante las hostilidades; hoy cotiza por debajo de 80 y cede terreno cada semana.

Los analistas consultados por EFE señalan que el mercado ya descuenta una normalización progresiva de la oferta. Gonzalo Escribano, investigador principal de Energía y Clima del Real Instituto Elcano, calcula que a finales de verano podría recuperarse entre el 80% y el 90% de los 14 millones de barriles diarios que cruzaban el paso. “El proceso de desminado y verificación llevará entre seis y ocho semanas en el escenario moderadamente optimista”, explica.

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La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advierte que la normalización será gradual y que las exportaciones tardarán varios meses en recuperarse. Aun así, prevé un superávit de oferta hacia finales de año, impulsado por el regreso de los barriles retenidos en el Golfo y por el aumento de producción de países como Estados Unidos y Emiratos Árabes Unidos, que abandonó la OPEP en mayo.

Qué supone para los precios de la energía en España

La caída del Brent tiene un efecto directo sobre el coste de los carburantes en las estaciones de servicio. El gasóleo de automoción y la gasolina 95 ya han empezado a desinflarse desde los máximos de hace dos meses, y los expertos esperan que la tendencia se consolide a lo largo del otoño. “El simple anuncio de la reapertura genera un impacto psicológico en la economía”, subraya Oriol Montanyà, profesor de Supply Chain Management de la UPF Barcelona School of Management.

Sin embargo, Montanyà recuerda el ‘efecto cohete-pluma’: “los precios suben como un cohete pero bajan como una pluma”, lo que significa que la traslación a los surtidores no será instantánea. El analista de Singular Bank Nicolás López añade que persisten dudas sobre el estado real de las instalaciones petrolíferas del Golfo, dañadas durante los combates, lo que podría retrasar la recuperación de la producción.

El petróleo a 60 dólares no es una certeza, sino un escenario que depende de que no haya más sobresaltos geopolíticos en la región.

Análisis: ¿vuelta a la normalidad o tregua pasajera?

El desplome del crudo se produce en un momento en que las reservas de la OCDE han tocado su nivel más bajo desde 1990, según la AIE. Esta paradoja —poco almacén pero expectativa de exceso de oferta— refleja la volatilidad de un mercado donde la geopolítica sigue mandando. “Si el acuerdo de paz se resquebraja o aparecen nuevos bloqueos, los precios volverían a dispararse”, advierte Juan Carlos Martínez Lázaro, profesor de Economía del IE University.

Para las empresas y los hogares españoles, la noticia es positiva. Cada dólar menos en el barril alivia la factura energética y modera el IPC de los carburantes, que pesa cerca de un 5% en la cesta de consumo. El analista de IG Sergio Ávila considera que el mercado ya descuenta un Brent en la banda de 60-65 dólares en un horizonte de seis a doce meses. “La clave es la velocidad con la que los petroleros recuperen la confianza para cruzar Ormuz”, apunta.

La reapertura del estrecho, no obstante, llega en un tablero energético aún marcado por las sanciones a Rusia y la reconfiguración de las rutas de suministro. Mientras el Golfo normaliza su tráfico, los inversores mantienen la vista puesta en la próxima reunión de la OPEP, donde se debatirá un posible ajuste de cuotas para evitar un desplome excesivo de los precios.


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