India sufre una ola de calor extrema con 46ºC y la crisis hídrica dispara el precio de los alimentos

El aumento de los precios de los alimentos básicos en India amenaza con exportar inflación a Europa y agravar la presión sobre los bancos centrales occidentales. Las temperaturas récord y la escasez de agua convierten la crisis climática en un riesgo económico de primera magnitud

He estado siguiendo muy de cerca los partes meteorológicos que llegan desde Nueva Delhi esta semana, y la situación es más inquietante que nunca. La ola de calor extrema que abrasa India desde finales de abril no solo ha dejado imágenes de termómetros al borde del colapso: está activando una bomba de relojería en los precios de los alimentos que el mundo ya empieza a sentir.

El calor extremo que asfixia al subcontinente

Según el reportaje de France 24, a finales de abril 98 de las 100 ciudades más calurosas del planeta se localizaban en territorio indio, con máximas que rebasaron los 46 °C. Las autoridades han reconocido decenas de fallecidos por golpes de calor, pero organizaciones independientes denuncian un posible subregistro de víctimas. La escasez de agua agrava el drama: millones de personas carecen de acceso a fuentes seguras, mientras los acuíferos se vacían a un ritmo alarmante.

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La crisis hídrica es particularmente grave en las regiones agrícolas del norte y el centro del país, donde los canales de riego están secos y los agricultores dependen de pozos cada vez más profundos. La ola de calor, que se recrudeció en mayo, ha coincidido con la fase crítica de los cultivos de trigo de invierno y de las siembras tempranas de arroz de verano, lo que multiplica su impacto económico.

Los precios de los alimentos se disparan y amenazan la inflación global

Los primeros informes de campo que manejo, procedentes de los estados de Punjab, Uttar Pradesh y Maharashtra, apuntan a rendimientos que podrían caer entre un 10 % y un 20 % en cereales y legumbres. El efecto ya se ha trasladado a los mercados mayoristas: en las últimas dos semanas, los precios del trigo panificable han subido un 12 % en las principales mandis y los de las legumbres —alimento básico en la dieta india— un 18 %, según datos recabados por las cooperativas agrícolas locales. El arroz, cuyo cultivo necesita grandes volúmenes de agua, podría registrar una escalada similar si los monzones no llegan con la intensidad esperada.

“La ola de calor está poniendo a prueba nuestra seguridad alimentaria y necesitamos medidas urgentes de gestión hídrica.” — Shivraj Singh Chouhan, ministro de Agricultura de India, según recoge la prensa local, junio de 2026

El fenómeno de El Niño, que se ha intensificado en el Pacífico tropical durante 2026, está detrás de esta ola de calor prolongada. Históricamente, los episodios de El Niño han provocado sequías en India y reducido la producción agrícola, con picos de inflación alimentaria que han llegado a superar el 10 % interanual. Lo que me preocupa ahora es que el Gobierno de Nueva Delhi, presionado por la carestía interna, podría imponer restricciones a la exportación de arroz —como ya hizo en 2023— con un efecto dominó inmediato en los mercados internacionales.

🌐 El efecto dominó en Occidente

El riesgo para las economías europeas es muy concreto. India es el mayor exportador mundial de arroz y un proveedor relevante de especias, algodón y textiles que acaban en los lineales comunitarios. Un repunte sostenido de los precios de los alimentos básicos en Asia añadiría décimas a la inflación general de la eurozona, justo cuando el Banco Central Europeo confía en haber domado la espiral inflacionista. Estos son los canales de impacto más directos para España:

  • Inflación alimentaria. España importa alrededor del 15 % del arroz que consume de países asiáticos, con India como quinto proveedor. Un alza del 20 % en el precio internacional del arroz podría traducirse en un encarecimiento de entre 0,1 y 0,2 puntos en el IPC de alimentos durante el segundo semestre.
  • Costes industriales. El algodón indio, encarecido por la merma de la cosecha, elevaría los costes de las empresas textiles españolas que trabajan con este insumo. Las cadenas de moda rápida ya vigilan los futuros en la lonja de Mumbai.
  • Efecto de segunda ronda sobre el Euríbor. Si la inflación de los alimentos se mantiene alta más tiempo del previsto, el BCE podría ralentizar los recortes de tipos. Cualquier revisión al alza de las expectativas de inflación retrasaría la bajada del Euríbor, encareciendo las hipotecas variables de las familias españolas.

En definitiva, lo que está ocurriendo en India no es un problema climático lejano. Es un recordatorio de que la dependencia global de la agricultura asiática convierte las olas de calor en vectores directos de inflación para Europa. Y la siguiente prueba de fuego será el monzón de julio: si falla, la factura alimentaria la pagaremos todos.


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