EE.UU. investiga a Alemania por presunto infrapago de fármacos y amenaza con aranceles

La USTR activa la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 tras meses de negociaciones fallidas. Berlín ultima una reforma sanitaria que recorta el gasto farmacéutico en 16.000 millones y la industria estadounidense responde: Eli Lilly reduce a la mitad su inversión en una plant

La USTR activa la investigación comercial

Este viernes, la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR) ha abierto una investigación formal contra Alemania por el supuesto underpayment de fármacos innovadores. La decisión, que activa la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, abre la puerta a sanciones comerciales que podrían materializarse en forma de aranceles si Washington considera que Berlín perjudica de forma «injustificada» a la industria farmacéutica estadounidense. He seguido de cerca el comunicado del USTR y las reacciones inmediatas, y el tono no deja lugar a dudas: la administración Trump ha puesto el foco en lo que considera un agravio estructural contra sus laboratorios.

Los argumentos de Jamieson Greer y el desequilibrio de precios

El representante de Comercio, Jamieson Greer, ha sido explícito en sus declaraciones. Afirma que esta investigación llega tras «meses de discusiones significativas con nuestros socios alemanes» y que el objetivo es determinar si el pago persistentemente bajo de los medicamentos innovadores es «irrazonable o discriminatorio y grava o restringe el comercio estadounidense».

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«El presidente Trump ha dejado claro que los pacientes estadounidenses no deberían cargar con una parte desproporcionada de la investigación y el desarrollo farmacéutico mundial». — Jamieson Greer, representante de Comercio de EE. UU., 19 de junio de 2026

Greer ha añadido una segunda línea de presión: «Me preocupa especialmente la noticia de que Alemania está acelerando una legislación que reduciría aún más su gasto en productos farmacéuticos innovadores». Para Washington, ese movimiento supone «un serio paso atrás en un momento en que nuestros socios comerciales deben empezar a pagar la parte que les corresponde en la financiación de la I+D farmacéutica».

Los números respaldan, al menos en parte, la queja estadounidense. Un informe de RAND Corporation de 2024 —el más citado por la USTR en sus argumentarios— reveló que los precios de los medicamentos con receta en Estados Unidos eran, de media, 2,78 veces superiores a los de 33 países de referencia. La brecha se dispara en los fármacos de marca, precisamente los que generan el grueso de la innovación.

La reforma sanitaria alemana y el portazo de Eli Lilly

En Berlín, el gabinete del canciller Friedrich Merz dio luz verde en abril a una reforma sanitaria calificada de «histórica». El objetivo: ahorrar más de 16.000 millones de euros y contener las primas del seguro médico. Sin embargo, las medidas ya han provocado una reacción en cadena entre los inversores. La primera señal de alarma la encendió Eli Lilly a principios de junio, cuando anunció que reduciría a la mitad su inversión prevista de 2.300 millones de euros (unos 2.700 millones de dólares) en una planta en Alzey, Renania-Palatinado. La compañía citó expresamente la reforma del gobierno alemán como causa del recorte.

Esta misma semana, la agencia Reuters informaba de que el Ministerio de Sanidad alemán está reemplazando los planes de introducir descuentos variables sobre los medicamentos, según una fuente gubernamental. El ministerio, no obstante, declinó hacer comentarios sobre las deliberaciones parlamentarias y aseguró que «aún no se ha decidido nada».

Para la USTR, la combinación de una reforma acelerada y la incertidumbre regulatoria supone una señal inequívoca de que Alemania está endureciendo, no flexibilizando, su política de precios. Por eso, el anuncio de hoy incluye un calendario concreto: a partir del 25 de junio se habilitará un expediente para recibir comentarios y en septiembre se celebrará una audiencia pública del Comité de la Sección 301.

🌍 El impacto en España y Europa

Si la investigación escala y Washington impone aranceles a las exportaciones farmacéuticas alemanas, el impacto no se limitaría a Berlín. Para España, el efecto en el Euríbor o en las hipotecas sería indirecto, pero una guerra comercial farmacéutica podría enfriar el crecimiento de la eurozona y alimentar la incertidumbre en los mercados de deuda. Las grandes farmacéuticas con presencia en España —muchas de ellas multinacionales estadounidenses— se verían atrapadas en un fuego cruzado que podría retrasar inversiones y encarecer el acceso a ciertos medicamentos. El BCE, que sigue vigilando la inflación subyacente, sumaría un factor de presión adicional si los costes de los fármacos importados repuntaran como represalia. Por ahora, la Comisión Europea observa el caso con cautela, pero si Berlín solicita apoyo, Bruselas podría reabrir el capítulo de las disputas comerciales con una administración Trump que ya ha demostrado su disposición a usar la Sección 301 como palanca.


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