Este verano, las playas de Alicante viven otra temporada récord: masificación en el Postiguet, aparcamientos colapsados en La Granadella y listas de espera para alquilar una sombrilla en la Costa Blanca. El hartazgo ya no es anecdótico: cada vez más viajeros españoles están tomando la A-23 en dirección norte y descubriendo que la Comunitat Valenciana guarda un secreto que los folletos turísticos han ignorado durante décadas. Se llama Montanejos, tiene 649 habitantes y en verano recibe a decenas de miles de personas que llegan buscando exactamente lo contrario a lo que ofrece Alicante.
La fórmula es tan sencilla que resulta desconcertante: un río que nace a 25 grados de temperatura natural, cañones de roca vertical que filtran el sol, senderos que se pueden hacer en chanclas y una calma que cuesta encontrar en cualquier litoral español en julio. Lo que más sorprende a quien llega por primera vez es que esto existe, que está a 90 kilómetros de Valencia, y que apenas figura en el radar del turismo masivo.
Por qué Alicante empuja a sus visitantes hacia el interior
La costa de Alicante es una de las más visitadas de España y eso tiene un precio que cada verano se paga con más intereses. Las playas urbanas alcanzan densidades que los propios vecinos describen como insostenibles: carriles cortados, aparcamientos de disuasión obligatorios y accesos racionados a algunas calas para proteger el entorno. No es una queja, es la consecuencia lógica de un destino que funciona demasiado bien, y que ha convertido la búsqueda de alternativas en una tendencia de consumo turístico con nombre propio en España.
El movimiento tiene lógica económica además de emocional. Una familia de cuatro personas que elige el interior de Castellón en agosto frente a Alicante o Benidorm puede reducir su gasto en alojamiento entre un 40 y un 60 por ciento, manteniendo una experiencia de naturaleza y gastronomía mediterránea que en muchos aspectos supera a la del litoral. El turismo de interior ya no es el destino de quienes no pueden permitirse la playa: es la elección de quienes sí pueden y deciden invertir diferente.
Montanejos, el pueblo termal de Alicante que no está en Alicante
Alicante lleva años siendo el epicentro del verano mediterráneo en la Comunitat Valenciana, pero el verdadero hallazgo de la temporada 2026 tiene su epicentro cien kilómetros al norte, en la comarca del Alto Mijares. Montanejos es un municipio castellanohablante de la provincia de Castellón, situado a 60 kilómetros de la capital provincial, que en los últimos tres años ha multiplicado su visibilidad gracias al boca a boca digital y a su aparición en guías internacionales de viaje. El detonante es siempre el mismo: la Fuente de los Baños, un manantial termal donde el río Mijares forma piscinas naturales de agua cristalina a 25 grados que funcionan en pleno agosto como un imán imposible de resistir.
Lo que distingue a Montanejos de otros destinos rurales valencianos es la combinación de accesibilidad y espectacularidad. No hacen falta botas de trekking ni experiencia previa: el Sendero de Los Estrechos, la ruta más popular del municipio con apenas cinco kilómetros, transcurre por el fondo del cañón del Mijares y puede completarse en familia sin ninguna dificultad. El paisaje que se abre al doblar cada curva, con paredes de roca que se elevan decenas de metros sobre el lecho del río, justifica por sí solo el desplazamiento desde cualquier punto de la Comunitat.
Lo que espera dentro del cañón del Mijares
El río Mijares es el protagonista silencioso de todo lo que convierte a Montanejos en un destino diferente. Sus aguas termales, que emergen a temperatura constante durante los doce meses del año, permiten bañarse con comodidad incluso en los días más fríos del invierno, pero es en verano cuando la experiencia alcanza su plenitud: el contraste entre el calor del exterior y la frescura de las pozas naturales del cañón produce esa sensación que los habituales describen como adictiva y difícil de explicar a quien no la ha vivido. El agua es transparente hasta el fondo, y el fondo suele estar a más de dos metros.
Montanejos también ofrece una gastronomía que los viajeros procedentes de Alicante suelen descubrir con sorpresa. Los restaurantes del pueblo sirven guisos de caza, arroces de montaña con trufa y embutidos del interior que no tienen nada que envidiar a la cocina marinera de la Costa Blanca. Es otro registro, otra velocidad, otra forma de entender el placer de comer bien: más lenta, más silenciosa y, en muchos casos, considerablemente más asequible.
Qué hacer en Montanejos más allá del baño termal
El cañón y sus senderos
El Sendero de Los Estrechos no es la única opción en Montanejos: la ruta hacia El Chorro, el aliviadero natural que vacía el embalse de Arenoso en épocas de lluvia, ofrece uno de los espectáculos visuales más impresionantes de toda la provincia de Castellón. En seco, el canal labrado en la roca durante siglos resulta igualmente hipnótico. Para quienes quieran algo más exigente, la ascensión a Penyagolosa, el pico más alto de la Comunitat Valenciana, comienza a poco más de veinte kilómetros.
La cultura del agua termal
Montanejos lleva siglos siendo destino de aguas medicinales: la leyenda cuenta que ya en época árabe el último señor almohade de Valencia mandó construir baños en este lugar. El Centro de Hidroterapia actual recoge esa tradición y ofrece tratamientos que combinan las aguas del manantial con terapias modernas de bienestar. Para el viajero que llega desde Alicante buscando desconexión total, esta dimensión termal añade una capa de experiencia que ninguna playa puede replicar.
Las cuatro razones por las que Montanejos crece cada verano
- Precio: el alojamiento rural cuesta entre un 40 y un 60 % menos que en la costa de Alicante en agosto.
- Accesibilidad: a menos de dos horas desde Alicante, Valencia o Teruel por carretera convencional.
- Autenticidad: un pueblo vivo de 649 habitantes que no vive exclusivamente del turismo estival.
- Naturaleza sin barreras: las rutas principales son aptas para familias con niños y personas con movilidad reducida.
El futuro del turismo en Castellón apunta al interior
El turismo de interior en la Comunitat Valenciana lleva varios años creciendo por encima del litoral en reservas nacionales, y Castellón concentra buena parte de ese impulso. La provincia, históricamente eclipsada por Alicante y Valencia en los grandes circuitos turísticos, ha apostado en su Plan Estratégico 2022-2026 por un modelo que prioriza la calidad frente al volumen, con destinos como Montanejos, Morella o les Coves de Sant Josep como pilares de esa nueva identidad. La apuesta no es solo cultural: es también una respuesta al agotamiento del modelo de sol y playa masivo que empieza a mostrar sus límites en el litoral alicantino.
Para el viajero que este verano está considerando sus opciones, el consejo práctico es claro: reservar en Montanejos con semanas de antelación, porque el secreto ya no es tan secreto. El municipio ha aprendido a gestionar la afluencia sin perder su esencia, y eso, en un país donde la masificación ha arruinado más de un paraíso natural, es en sí mismo un mérito que vale la pena recompensar con una visita. Las pozas del Mijares no tienen sombrillas de alquiler, y eso es exactamente su mayor virtud.






