Caso LIBRA de Milei: el lobbista presenta escrito judicial para culpar a los inversores de la memecoin Solana

La defensa de Mauricio Novelli pide excluir a los querellantes argumentando que asumieron voluntariamente los riesgos del mercado cripto. El caso, que involucra al presidente Javier Milei, se define en un juzgado federal argentino tras el colapso del token LIBRA en Solana.

El caso LIBRA, la memecoin de Solana que se desplomó más del 90% tras el tuit de Javier Milei en febrero de 2025, entra en una nueva fase judicial. Mauricio Novelli, el lobbista señalado como enlace entre la Casa Rosada y los desarrolladores del token, ha presentado un escrito pidiendo al juez que retire a los cinco inversores que figuran como querellantes. Su abogado, Daniel Rubinovich, argumenta que los compradores eran jugadores experimentados que asumieron riesgos propios de un activo especulativo, no víctimas de una estafa.

El escrito, presentado ante el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi, busca desmontar la figura de damnificado. Según la defensa, no se dan los elementos del delito de estafa porque no hubo engaño previo ni error inducido. “No se ha identificado ninguna afirmación objetivamente falsa atribuible a los imputados”, señala el documento, que califica el colapso del precio como una dinámica habitual en los mercados cripto.

Publicidad

Un punto clave del argumentario es que, para comprar LIBRA, un token SPL lanzado sobre la red Solana, era necesario descargar una billetera descentralizada, fondearla con SOL y operar en un exchange descentralizado. La defensa sostiene que esa barrera técnica exige conocimientos financieros avanzados y descarta que se tratara de inversores novatos.

Perfil de los querellantes: inversores, no víctimas

El letrado de Novelli repasa con detalle la actividad de los cinco querellantes: Juan Marchetto, Alan Vega, Matías Paris, Braian Quintero y Martín Romeo. Según el escrito, todos aplicaron estrategias de trading sofisticadas, como compras múltiples y promedios de costos, y algunos incluso siguieron adquiriendo el token cuando ya había perdido el 87% de su valor. La defensa interpreta ese comportamiento como prueba de que sabían exactamente a qué se arriesgaban.

Además, se cuestiona que el tuit del presidente Milei —borrado poco después— pueda considerarse un consejo de inversión. El texto fue un “mensaje político” destinado a promover el desarrollo del sector privado, dice la defensa, no una promesa de rentabilidad. Por tanto, no habría existido el engaño necesario para configurar un fraude penal.

La negación del “rug pull” y el ecosistema de memecoins en Solana

El abogado de Novelli rechaza de plano la acusación de rug pull —término con el que se conoce en el mundo cripto al abandono súbito de un proyecto por parte de sus creadores tras inflar el precio—. Subraya que ninguno de los imputados huyó, que el desarrollo tecnológico fue real y que las identidades de los promotores estuvieron siempre a la vista. Como prueba adicional, menciona la creación del Libra Trust, un fideicomiso diseñado para canalizar los fondos recaudados hacia startups locales argentinas.

El caso ha puesto a Solana en el foco mediático. La red, que destaca por sus comisiones ultrabajas y su alta velocidad, se ha convertido en el terreno favorito para el lanzamiento de memecoins: tokens con poco valor intrínseco pero un fuerte componente especulativo. En este caldo de cultivo, la explosión y posterior desaparición de proyectos como LIBRA es una historia que se repite con demasiada frecuencia.

La defensa intenta cambiar el foco: de la responsabilidad de los emisores a la supuesta asunción voluntaria del riesgo por parte de traders que, dicen, sabían a lo que se exponían en un ecosistema sin regulación clara.

Análisis E-E-A-T: El caso LIBRA como test legal para las memecoins en Argentina

Desde una perspectiva jurídica y de mercado, la estrategia de Novelli es audaz. En Argentina no existe una regulación específica para las criptomonedas, y los tribunales deben aplicar figuras penales tradicionales como la estafa. Si el juez acepta el argumento de que los inversores asumieron voluntariamente el riesgo, podría sentar un precedente delicado: bastaría con añadir una barrera técnica de entrada para descartar la protección al comprador minorista.

Sin embargo, la maniobra tiene un punto débil. Aunque la compra de un token en Solana exija ciertos pasos, la experiencia demuestra que una parte considerable de los inversores en memecoins actúa más por impulso y por imitación del hype que por un análisis racional del riesgo. El hecho de que el presidente del país haya tuiteado sobre el proyecto pudo generar una falsa sensación de legitimidad, algo que el escrito judicial apenas aborda.

Para el ecosistema de Solana, el caso LIBRA es un ejemplo extremo de cómo la permisividad de la red —que técnicamente permite desplegar un token en minutos y sin auditoría— puede chocar con la realidad legal cuando interviene una figura pública. El próximo movimiento del juzgado argentino será determinante para saber si la justicia considera que la responsabilidad recae sobre quienes lanzan y promocionan estos activos, o sobre quienes deciden comprarlos.


Publicidad