Ethereum se prepara para uno de los saltos más ambiciosos de su historia reciente con la actualización Glamsterdam. Los desarrolladores llevan semanas perfilando en las devnets lo que podría ser el primer gran rediseño de la producción de bloques y la capacidad de la red desde The Merge. Y si hay una cifra que resume la ambición del proyecto, es esta: 200 millones. Ese es el límite de gas al que Glamsterdam aspira a llevar la capa base, frente a los cerca de 30 millones que maneja hoy día.
No es un simple aumento de capacidad; es casi multiplicar por siete el espacio disponible en cada bloque. Pero la actualización va mucho más allá de un número. Dos propuestas técnicas, la EIP‑7732 y la EIP‑7928, prometen cambiar la forma en que Ethereum construye y procesa sus transacciones, atacando problemas de centralización y preparando el terreno para una ejecución en paralelo que hoy es imposible en la red principal.
ePBS: menos intermediarios, más descentralización
La separación propuesta‑constructor consagrada, o ePBS por sus siglas en inglés, es el primer pilar de Glamsterdam. Hoy, la producción de bloques en Ethereum depende en gran medida de servicios externos y actores especializados. Los validadores se limitan a aprobar el bloque que les llega, a menudo sin saber quién lo ha construido ni con qué criterios. Eso ha generado inquietud sobre la concentración del poder en unos pocos constructores y sobre la posible censura de transacciones por presiones externas.
Lo que busca la EIP‑7732 es trasladar esa separación al propio protocolo. Dicho de otra forma: el código de Ethereum definiría de manera nativa los papeles de quien propone un bloque (el validador) y de quien lo ensambla (el constructor). La red dejaría de necesitar acuerdos fuera del protocolo para separar esas funciones, lo que haría el proceso más predecible y dificultaría los bloqueos interesados en determinadas transacciones.
Además, al oficializar esa división, los validadores podrían verificar mejor qué beneficios extra —lo que el sector denomina MEV o valor máximo extraíble— están generando los constructores, reduciendo la opacidad que a menudo acompaña a los mercados de MEV actuales.
La descentralización no se logra solo con más nodos; también exige que la producción de bloques no dependa de unos pocos actores que operan en la sombra.
Listas de acceso: la clave para una Ethereum en paralelo
El segundo gran componente de Glamsterdam es la EIP‑7928, que introduce listas de acceso a nivel de bloque. Suena técnico, pero el objetivo es sencillo de entender si pensamos en cómo funcionan las transacciones hoy. Actualmente, cada operación debe procesarse una tras otra porque la red no sabe de antemano qué zona de la memoria tocará cada una. Es como un supermercado con una sola caja: por muchos clientes que haya, solo uno puede pagar a la vez.
Con las listas de acceso, un bloque informaría por adelantado qué partes del estado de Ethereum va a leer y modificar. Así, varios validadores o clientes podrían procesar distintas transacciones al mismo tiempo sin temor a pisarse los datos. Es el equivalente a abrir varias cajas de cobro porque el sistema sabe qué artículos lleva cada cliente y puede organizar las colas de forma eficiente.
La ejecución paralela es una vieja aspiración en Ethereum, pero hasta ahora chocaba con la imposibilidad de predecir conflictos entre transacciones. Si la EIP‑7928 funciona como se espera, la red ganaría en velocidad sin necesidad de exigir a cada nodo una potencia de cómputo desorbitada. Y ese es, precisamente, el tipo de mejora que permite soñar con un límite de gas tan alto como 200 millones.
¿Un Ethereum de capa 1 mucho más potente?
La hoja de ruta de Glamsterdam es ambiciosa, pero aún quedan muchos pasos intermedios. El paquete se perfila ahora en las devnets, y aunque los desarrolladores hablan de una ventana para la red principal en el segundo semestre de 2026, el calendario definitivo dependerá del éxito de las pruebas y del consenso de la gobernanza de Ethereum. Los números, además, no están grabados en piedra: el límite de gas de 200 millones es un objetivo de diseño, no una promesa cerrada.
Merece la pena recordar que los cambios en la capa base conllevan riesgos. Un aumento demasiado agresivo de la capacidad podría elevar los requisitos para operar un nodo y, con ello, reducir el número de validadores independientes. La descentralización siempre ha sido el bien más preciado de Ethereum, y cualquier mejora de escalado debe equilibrarse con la necesidad de mantener una red participativa y resistente a la censura.
Con todo, Glamsterdam es la señal más clara de que los desarrolladores quieren una L1 que no se limite a derivar toda la carga a los rollups. La capa base lleva años viendo cómo la mayor parte de la actividad migra a segundas capas como Arbitrum u Optimism. Esta actualización no invalida esa estrategia, pero demuestra que Ethereum también está dispuesto a fortalecer sus propios cimientos, siempre que lo haga de forma segura.
Los próximos meses serán decisivos. Si las pruebas en devnet confirman que ePBS y las listas de acceso pueden desplegarse sin sobresaltos, Ethereum dará un paso de gigante hacia una red más rápida, más descentralizada y más preparada para los volúmenes que exige un ecosistema financiero global.





