La SEN alerta: más del 60% de los españoles sufre cefalea tensional y casi la mitad se automedica sin control

La Sociedad Española de Neurología revela que la cefalea tensional afecta a más del 60% de la población y que casi la mitad recurre a analgésicos sin supervisión. Un hábito que, mantenido en el tiempo, puede acabar convirtiendo un dolor pasajero en algo crónico.

La cefalea es, según la Sociedad Española de Neurología (SEN), uno de los motivos de consulta más frecuentes en Atención Primaria, y sin embargo sigue siendo de los más mal gestionados por quienes la padecen. Más del 60% de la población española convive con cefalea tensional en algún momento de su vida, mientras que la migraña afecta a un 13%. Son cifras que sitúan el dolor de cabeza muy por encima de lo que la mayoría imagina.

Lo llamativo no es solo la magnitud del problema, sino cómo se afronta. Cerca de la mitad de los pacientes recurre a la automedicación con analgésicos sin pasar por el médico, una práctica que puede parecer inocua pero que, según la SEN, favorece la cronificación de la cefalea e incluso puede derivar en un dolor de cabeza causado por el propio abuso de medicación.

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Cefalea tensional y migraña: cómo distinguirlas sin confundirse

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La cefalea tensional se reconoce por un dolor opresivo, como si una cinta apretara la cabeza por ambos lados, de intensidad leve o moderada. No suele acompañarse de náuseas ni de molestias con la luz o el ruido, y en la mayoría de los casos responde bien a analgésicos comunes y a medidas de relajación.

La migraña, en cambio, juega en otra liga de intensidad. El dolor suele ser pulsátil, localizado en un solo lado de la cabeza, y puede ir acompañado de vómitos, sensibilidad a la luz o al sonido, llegando a incapacitar por completo a quien la sufre durante horas o incluso días.

El infradiagnóstico, el otro problema de la cefalea

La Sociedad Española de Neurología subraya que más del 40% de las personas con dolor de cabeza recurrente nunca recibió un diagnóstico correcto. Muchos pacientes asumen que su cefalea es simplemente parte de su día a día y nunca llegan a comentarlo con un profesional, lo que retrasa tratamientos que podrían mejorar notablemente su calidad de vida.

Esta falta de diagnóstico tiene un efecto en cadena: sin un especialista que oriente el tratamiento, la persona tiende a probar por su cuenta distintos fármacos hasta dar con algo que le alivie, sin saber si está tratando el tipo de dolor correcto.

Por qué la automedicación agrava el problema

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La automedicación sin supervisión médica no es un hábito menor cuando hablamos de cefalea. Según la SEN, cerca del 50% de quienes sufren dolor de cabeza recurren a analgésicos por su cuenta, una conducta que en principio busca alivio rápido pero que, mantenida en el tiempo, puede tener el efecto contrario.

El riesgo más documentado es la llamada cefalea por abuso de medicación, que ya afecta a entre un 1% y un 2% de la población española. Cuanto más se repite la toma de analgésicos, más probable es que el propio fármaco termine generando nuevos episodios de dolor, entrando en un círculo del que cuesta salir sin ayuda profesional.

Factores que favorecen que la cefalea se cronifique

El estrés sostenido, los trastornos del sueño y el consumo excesivo de analgésicos son, según los neurólogos consultados por la SEN, los principales aceleradores de la cronificación. A esto se suman la obesidad y los episodios de depresión, que también incrementan el riesgo de que una cefalea ocasional se convierta en un problema diario.

Entre un 2% y un 3% de los pacientes con migraña episódica progresa cada año hacia formas crónicas, una transición que en muchos casos podría evitarse con un seguimiento médico temprano. Los expertos insisten en que identificar a tiempo a la población de riesgo es la clave para frenar esta progresión antes de que se instale.

Algunos hábitos que multiplican el riesgo de cronificación, según los especialistas, son los siguientes:

  • Dormir menos de seis horas de forma habitual o con horarios muy irregulares.
  • Tomar analgésicos más de dos o tres veces por semana sin indicación médica.
  • Mantener niveles de estrés elevados durante semanas sin ningún tipo de gestión.
  • Saltarse comidas o mantener una hidratación insuficiente a lo largo del día.

Qué cambiará en los próximos años en el abordaje de la cefalea

El panorama, sin embargo, no es solo de advertencias. La investigación en cefalea avanza con rapidez y cada vez existen más herramientas para frenar la cronificación antes de que se instale, desde tratamientos preventivos más específicos hasta una mayor formación de los médicos de Atención Primaria en el diagnóstico diferencial.

La SEN insiste en un mensaje sencillo pero efectivo: no trivializar ningún dolor de cabeza recurrente. Acudir al médico ante una cefalea que se repite, en lugar de resolverlo con el primer analgésico que se tenga a mano, sigue siendo el paso más sencillo y, a la vez, el más decisivo para evitar que un problema puntual se convierta en crónico.


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