He analizado el último informe de la Administración Nacional de Datos de China y el dato es contundente: el consumo diario de tokens de IA superó los 140 billones en marzo, un 40 % más que a finales de 2025. Este salto de escala no es una mera estadística técnica; es la señal más clara de que Pekín está construyendo una token economy capaz de abaratar drásticamente los costes de inferencia y alterar el equilibrio competitivo de la inteligencia artificial a nivel global.
Los tokens son las unidades básicas con las que los modelos de IA procesan y generan información. Funcionan como los kilovatios‑hora en la electricidad o los gigabytes en los datos móviles, y en China han adquirido incluso un nombre propio: ciyuan, que fusiona la palabra china para “carácter” con la unidad monetaria del yuan. Ese bautizo revela que para Pekín los tokens ya no son solo una métrica técnica, sino una unidad de valor económico dentro de su emergente economía digital.
La ‘token economy’ china en cifras: 140 billones de tokens diarios y tarifas desde 1,45 dólares
El volumen diario de procesamiento, reportado por la propia Administración Nacional de Datos, dobla en apenas tres meses los 100 billones contabilizados al cierre del año pasado. Detrás de ese número hay más de 600 millones de usuarios que utilizan herramientas generativas a diario, desde pedir comida hasta moverse en taxis autónomos o recibir indicaciones de humanos digitales en el metro. Y el fenómeno no se limita a la demanda: los operadores ya han empezado a monetizar el torrente de tokens.
“La industria china de IA está evolucionando de funciones básicas de chat a sistemas más sofisticados capaces de tomar decisiones y ejecutar tareas” — Liu Liehong, director de la Administración Nacional de Datos de China, rueda de prensa del 25 de marzo de 2026
China Telecom, uno de los tres gigantes estatales de las telecomunicaciones, lanzó este mismo mes planes de precios basados en tokens:
- Planes de consumo desde 9,9 yuanes al mes (1,45 dólares) por 10 millones de tokens, pensados para tareas cotidianas de IA.
- Paquetes empresariales de hasta 299,9 yuanes mensuales que incluyen 250 millones de tokens y están orientados a asistentes de codificación y despliegue de agentes de IA.
- La tarificación convierte a los tokens en la moneda práctica de la IA, igual que el kilovatio‑hora en el recibo de la luz.
Por qué la escala china amenaza con dejar fuera de juego a la IA europea
Lo que empieza a dibujarse es una ventaja competitiva difícil de replicar. Al procesar volúmenes colosales de tokens, los modelos chinos se entrenan en condiciones reales de mercado y sus costes unitarios de inferencia caen en picado. Las empresas chinas han sido “agresivas a la hora de reducir el coste de inferencia”, liberando modelos de pesos abiertos, optimizando para hardware limitado e integrando la IA en servicios en la nube, aplicaciones móviles y flujos de trabajo industriales, según analistas de la Universidad Nacional de Singapur. Esa eficiencia forzada, nacida de las restricciones al acceso a los chips más avanzados, se ha convertido en una necesidad estratégica que ahora China exporta como modelo económico.
El efecto colateral más inmediato es un incremento brutal de la demanda de semiconductores. Cada token adicional exige capacidad de cómputo, y las fábricas de TSMC y Nvidia —que ya tienen sus pedidos copados— verán cómo la presión sobre sus líneas de fabricación se intensifica. Para Europa, el riesgo es doble: por un lado, la escasez de chips avanzados encarece el desarrollo de modelos propios; por otro, los servicios de IA chinos, con costes de inferencia a la baja, podrían inundar los mercados globales con herramientas más baratas que las que pueden ofrecer las startups europeas. La token economy china no es solo una carrera por el volumen, sino una apuesta por convertir la IA en un servicio de bajo coste que relegue a los competidores que no puedan igualar esa escala.
🌎 El efecto dominó en Occidente
La escalada del volumen de tokens tiene implicaciones directas para los mercados europeos:
- La presión alcista sobre los pedidos de TSMC y Nvidia tensará aún más la cadena de suministro global de semiconductores, de la que dependen los fabricantes de automóviles y la industria tecnológica del continente.
- Las tarifas de inferencia ultrabaratas chinas pueden estrechar los márgenes de las plataformas europeas de IA, acelerando una consolidación que beneficie a los grandes grupos estadounidenses y asiáticos.
- Si el BCE mantiene su vigilancia sobre los precios de los servicios digitales, la deflación importada de los costes de cómputo podría sumar argumentos a favor de nuevos recortes de tipos, aunque con el riesgo de alimentar una dependencia tecnológica de Pekín en un sector crítico.





