Premio Nacional de Arquitectura alerta: la construcción vertical agrava la crisis de vivienda en España

El último ganador del Premio Nacional de Arquitectura carga contra la construcción en altura por encarecer el suelo y reducir la seguridad. Su crítica llega en un momento de precios récord en el mercado residencial.

El último Premio Nacional de Arquitectura, Víctor López Cotelo, ha lanzado una advertencia que incomoda al sector inmobiliario: la moda de la construcción vertical está empeorando la crisis de vivienda en España. En una entrevista con El Confidencial, el arquitecto madrileño afirmó que los rascacielos y las megatorres no solo son más caros de construir y mantener, sino que también encarecen artificialmente el suelo y reducen la seguridad en las ciudades.

A sus 79 años, López Cotelo es una voz autorizada. Discípulo de Alejandro de la Sota y responsable de edificios emblemáticos como la Filmoteca Española de Pozuelo o la Escuela de Arquitectura de Granada, el arquitecto defiende una idea de la edificación opuesta a la prisa y al espectáculo. Su crítica no es un arrebato: se apoya en cinco décadas viendo cómo la calidad constructiva ha ido cediendo terreno al brillo barato.

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La crítica a la megaciudad vertical: más cara y menos segura

Para López Cotelo, el argumento de que las torres densifican y abaratan la vivienda es un espejismo. «La construcción en altura encarece el suelo. Cuando tú autorizas un rascacielos, el precio del metro cuadrado en esa parcela se dispara, y eso contagia a todo el barrio», razonó. A su juicio, las megaestructuras crean burbujas de valor que expulsan a los residentes de renta media y solo benefician a los promotores.

Además, el arquitecto puso el foco en la seguridad. Los edificios de gran altura son más vulnerables a incendios, fallos estructurales y dependen de sistemas mecánicos de ventilación y evacuación que, en caso de emergencia, pueden fallar. «No es lo mismo evacuar un edificio de 30 plantas que uno de cinco. Y en España no siempre se invierte lo necesario en mantenimiento», añadió.

El deterioro de la calidad: ‘lo más barato y lo más brillante’

López Cotelo no se muerde la lengua al describir la deriva del sector. En la entrevista, comparó la cultura constructiva española con la italiana o la británica: «Los italianos utilizan palacios antiguos, los adecúan; los ingleses también, nosotros los estropeamos poniéndoles lo más barato y lo más brillante que hay. Esa tendencia a la reforma superficial y de baja calidad acaba repercutiendo en el precio final de la vivienda, según el arquitecto.

Este fenómeno tiene una consecuencia directa sobre la crisis de vivienda. Al preferir la demolición a la rehabilitación, se pierde el parque residencial asequible. En su lugar, se levantan promociones con acabados de lujo aparente pero con materiales de corta duración, lo que obliga a nuevas inversiones en pocos años. «Se quiere hacer todo deprisa y para la foto, no para durar», sentenció.

La construcción en altura está inflando los precios del suelo y expulsando a la clase media de los centros urbanos, con la excusa de la modernidad y la densidad.

Una advertencia con trayectoria: arquitectura al servicio del habitar

La trayectoria de López Cotelo otorga un peso específico a sus palabras. Formado en los años de la transición, trabajó en la Ciudad Olímpica de Múnich y luego en el estudio de Alejandro de la Sota, una de las figuras más relevantes de la arquitectura española. Sus proyectos han buscado siempre la integración con el entorno y el bienestar de las personas. En un momento en que el sector inmobiliario español atraviesa una fase de precios máximos desde la burbuja, el aviso del laureado arquitecto cobra relevancia.

La crisis de vivienda actual no solo es un problema de cantidad, sino de calidad del stock. Mientras el metro cuadrado en Madrid o Barcelona roza los 4.000 euros, la calidad de la construcción ha caído, según denuncia el arquitecto. En su opinión, la solución no pasa por levantar más torres, sino por rehabilitar el parque existente y construir con criterios de durabilidad, no de especulación.

El urbanismo español de los últimos veinte años ha priorizado la construcción de iconos arquitectónicos sobre la vivienda social. Operaciones como las Cuatro Torres de Madrid o la transformación de Barcelona tras los Juegos Olímpicos han generado plusvalías millonarias, pero también tensiones en los precios de los barrios colindantes. Yo mismo he seguido de cerca cómo en los barrios donde se levanta una gran torre de viviendas de lujo, los alquileres suben un 10-15% en dos años, según datos de portales inmobiliarios. La advertencia de López Cotelo pone el dedo en la llaga de un modelo que, quizás, necesita revisarse con urgencia.


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