El interés de KKR y Brookfield en la compra de Acciona Energía dispara sus acciones un 13%

La capitalización de la filial renovable de Acciona aumentó en 910 millones de euros en una sola sesión. La familia Entrecanales busca comprador para el 91% del capital que controla y los grandes fondos preparan sus ofertas.

Acciona Energía ha vivido una sesión bursátil de las que dejan huella. Las acciones de la filial renovable se dispararon un 13,07% en la jornada del viernes, hasta cerrar en 24,22 euros por título, tras conocerse que los gigantes del capital riesgo KKR y Brookfield preparan ofertas para hacerse con la compañía. La capitalización bursátil engordó en 910 millones de euros en cuestión de horas, situándose al cierre en 7.866 millones de euros. No es un simple repunte técnico: es el mercado descontando una posible operación corporativa de primer orden en el sector renovable español.

La noticia, adelantada por el diario económico Cinco Días, apunta a que tanto KKR como Brookfield han sido contactados por la familia Entrecanales, que controla en torno al 91% del capital de Acciona Energía a través de su matriz Acciona. La compañía presidida por José Manuel Entrecanales estaría inmersa en una revisión estratégica de su negocio renovable, y este acercamiento a dos de los mayores fondos de infraestructuras del mundo confirma que la opción de venta —total o parcial— está sobre la mesa.

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Las fuentes oficiales de Acciona, consultadas por Europa Press, han optado por guardar silencio. Ni confirman ni desmienten. Esa ambigüedad, lejos de calmar los ánimos, ha echado más leña al fuego bursátil. Cuando una empresa que cotiza en el Ibex 35 se niega a comentar sobre un rumor de esta magnitud, el mercado interpreta que algo se está cociendo.

Una doble subida que arrastra a todo el grupo

El efecto contagio fue inmediato. No solo se disparó Acciona Energía: la matriz, Acciona SA, repuntó un 10,37%, hasta los 259 euros por acción. Ambas compañías lideraron con holgura las subidas del Ibex 35 en una sesión en la que el selectivo español marcaba máximos históricos. La correlación es lógica: si Acciona vende su participación en la filial renovable, la entrada de efectivo sería colosal y permitiría reducir deuda, retribuir al accionista o pivotar hacia otras áreas del grupo, como la construcción o la gestión de infraestructuras.

Javier Cabrera, analista de XTB, aportó contexto adicional en declaraciones recogidas por la prensa especializada: Acciona ya barajaba mover ficha respecto a su filial renovable antes de que trascendiera el interés de KKR y Brookfield. Según indicó el experto, una de las opciones que se habían valorado era precisamente la contraria —que la matriz comprara el 9% del capital flotante que aún no controla para excluir a Acciona Energía de bolsa—. El guion ha cambiado y ahora son fondos externos los que llaman a la puerta.

La subida de 910 millones de capitalización en un solo día descuenta una prima de control que los grandes fondos están dispuestos a pagar.

La tormenta perfecta: poco capital flotante, revisión estratégica y el Ibex 35

Hay un tercer factor que explica la virulencia del movimiento alcista. El Comité Asesor Técnico (CAT) del Ibex 35 decidió en su reunión del jueves mantener sin cambios la composición del índice, lo que salvó a Acciona Energía de una posible exclusión. El motivo de fondo llevaba meses sobrevolando la cotización: la filial renovable tiene muy poco capital flotante. Con la matriz controlando más del 90% de las acciones, el volumen de negociación diario es reducido. Tanto que Técnicas Reunidas, una compañía con un perfil de capitalización muy inferior, estaba superando a Acciona Energía en contratación en algunas sesiones.

Ese escenario de baja liquidez había generado expectativas de que Acciona Energía pudiera ser sustituida en el selectivo. La decisión del CAT de mantener el statu quo ha dado un balón de oxígeno temporal. Pero el problema estructural sigue ahí: con tan poco free float, cualquier rumor corporativo de calado provoca movimientos de precios exagerados. Y eso es exactamente lo que ocurrió el viernes.

KKR Brookfield Acciona

La revisión estratégica que está llevando a cabo Acciona Energía no es un ejercicio teórico. La compañía, uno de los mayores operadores renovables del mundo con presencia en más de 20 países, necesita cantidades ingentes de capital para financiar su pipeline de proyectos. La transición energética es intensiva en inversión y el coste de oportunidad de no crecer en un mercado donde los competidores —Iberdrola, Endesa, Repsol— sí lo están haciendo es demasiado alto como para ignorarlo.

Por qué los grandes fondos quieren renovables españolas (y qué puede salir mal)

KKR y Brookfield no son recién llegados al sector energético español. KKR ya tiene posiciones en X-Elio y ha pujado por otros activos renovables en la Península. Brookfield, por su parte, maneja una de las mayores carteras de infraestructuras verdes del planeta y acaba de cerrar una ampliación de capital de su fondo de transición energética por 15.000 millones de dólares. El apetito por las renovables españolas tiene una explicación racional: los proyectos están ya en operación o en fase avanzada de desarrollo, el marco regulatorio es relativamente estable —aunque con ruido político cíclico— y los flujos de caja son predecibles gracias a los contratos de venta de energía a largo plazo, los denominados PPA.

Yo creo que hay otro elemento que pesa en la decisión de los fondos. Los tipos de interés, que durante 2024 y 2025 castigaron la valoración de las renovables por su dependencia de la financiación ajena, están entrando en una senda de recortes moderados en Europa. Eso reduce el coste de apalancar la compra y mejora la rentabilidad esperada de la operación. Dicho de otro modo: el momento de mercado está alineándose a favor de los compradores.

Pero no todo es un camino de rosas. Hay al menos tres riesgos que pueden descarrilar la operación. El primero es el precio: los Entrecanales saben lo que vale su criatura y no van a vender con descuento. Si las ofertas de KKR y Brookfield no alcanzan una prima adecuada, la operación se quedará en agua de borrajas. El segundo riesgo es político: cualquier cambio regulatorio que afecte a la retribución de las renovables —y en España hemos vivido varios en la última década— puede alterar la ecuación de valor. Y el tercero, más sutil, es el encaje cultural: Acciona no es una utility al uso, y el control de la familia Entrecanales ha marcado su estrategia durante décadas. ceder el timón a un fondo no es una decisión que se tome a la ligera.

Cabe recordar que esta no es la primera vez que Acciona Energía está en el radar de grandes inversores. En los últimos tres años han circulado rumores de acercamientos con otros fondos de infraestructuras y con utilities europeas que buscaban un socio para sus negocios renovables en la Península. La diferencia ahora es que las conversaciones parecen más avanzadas y que la revisión estratégica en curso proporciona un marco formal para explorar todas las opciones.

El caso de Acciona Energía se enmarca en una tendencia global: la consolidación del sector renovable en manos de grandes gestores de activos. BlackRock, Macquarie, Brookfield y KKR llevan años comprando parques eólicos y plantas solares por todo el mundo. La lógica es implacable: las renovables generan ingresos recurrentes, están indexadas a la inflación en muchos casos y se benefician de vientos de cola regulatorios y sociales. Son el activo perfecto para un fondo de pensiones que busca rentabilidades estables a 20 años vista.

Pero ese apetito también tiene una lectura menos amable. Si las grandes plataformas renovables españolas acaban en manos de fondos anglosajones, el control de los activos estratégicos de generación se diluye. No es un debate nuevo —ya ocurrió con las autopistas y con buena parte del sector inmobiliario—, pero en el caso de la energía tiene una dimensión de soberanía que no conviene pasar por alto. La transición energética la pagan los consumidores y los contribuyentes; que los beneficios vayan a parar mayoritariamente a inversores extranjeros es, como mínimo, una cuestión que debería estar sobre la mesa del regulador.

Los 910 millones de capitalización ganados en una sesión no son efervescencia bursátil: son el mercado poniendo precio a una posible venta y a la escasez de papel en circulación.

El factor del capital flotante merece una reflexión adicional. La estructura accionarial de Acciona Energía —con un free float inferior al 10%— es una anomalía en el Ibex 35. La baja liquidez ha penalizado la cotización durante meses y ha generado distorsiones en la formación de precios. Si KKR o Brookfield adquieren una participación significativa pero no lanzan una OPA por el 100%, el problema de liquidez podría agravarse aún más. Si, por el contrario, la operación culmina con una exclusión de bolsa, Acciona Energía dejaría de cotizar y el selectivo perdería a uno de los pocos representantes del sector de las energías limpias.

De momento, la pelota está en el tejado de los Entrecanales. La familia tiene ante sí una decisión de calado generacional: vender total o parcialmente la joya renovable del grupo para monetizar décadas de apuesta verde, o mantener el control y buscar otras fórmulas para financiar el crecimiento. Cualquiera de los dos caminos tiene sentido estratégico, pero solo uno genera titulares como los del viernes. Y el mercado ya ha votado con su dinero: la opción de venta cotiza con prima.

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El tiempo dirá si KKR o Brookfield presentan una oferta en firme, si emerge un tercer postor o si todo queda en un globo sonda. Lo que resulta innegable es que el sector renovable español ha entrado en una fase de consolidación que va a redefinir el mapa de propietarios en los próximos años. Acciona Energía, con su cartera de activos diversificada y su presencia internacional, es una de las piezas más codiciadas del tablero. Y cuando los grandes tiburones huelen la sangre, rara vez se van sin morder.


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