Stellantis ha dado esta semana un paso de gigante en la electrificación al poner en carretera un Dodge Charger Daytona equipado con baterías de estado sólido de su socia Factorial. Se trata de la primera prueba real sobre asfalto de un vehículo del grupo con las celdas Fest, una tecnología que promete revolucionar el coche eléctrico con más autonomía, carga más rápida y un salto en seguridad.
Un hito en la carrera por la batería sólida
El fabricante ha empleado un vehículo de desarrollo de la plataforma STLA Large, un muscle car eléctrico que ya conocemos, para validar en condiciones reales el rendimiento de las celdas. Ned Curic, máximo responsable de ingeniería y tecnología de Stellantis, lo resumió con claridad: «El desarrollo de la batería es un acto de equilibrio. No es suficiente optimizar una sola métrica. Necesitamos un sistema que ofrezca beneficios reales en un vehículo real».
La decisión de rodar el Charger Daytona con esta batería no es un experimento de laboratorio. Stellantis quiere acortar los plazos de industrialización y demostrar que la tecnología Fest de Factorial está lista para integrarse en modelos de producción, un mensaje que llega justo cuando la competencia china aprieta. En marzo, MG anunció haber logrado la producción en serie de baterías de estado semisólido y prometió lanzarlas en Europa a finales de 2026.
La automovilística que dirige Carlos Tavares (ahora bajo una nueva gobernanza tras su salida) necesita un golpe de efecto en baterías avanzadas para no perder el tren de la electrificación, y esta prueba es el primer gran titular concreto. «Este hito demuestra que estamos acercando las baterías de estado sólido a nuestros clientes con el potencial de una mayor autonomía, una carga más rápida y menores costes», subrayó Curic.
La batería de estado sólido ya no es un proyecto de laboratorio: Stellantis la está rodando en asfalto real con un muscle car eléctrico.
Las cifras que explican el optimismo de Factorial
Los datos que manejan Stellantis y Factorial son contundentes. Las celdas Fest alcanzan una densidad energética de 375 Wh/kg, casi el doble que muchas baterías de iones de litio actuales, y prometen una carga ultrarrápida del 15% al 90% en apenas 18 minutos. Además, aguantan temperaturas extremas de -30 °C a 45 °C, un rango clave para la fiabilidad en climas duros.
Siyu Huang, CEO de Factorial, lo puso en perspectiva: «Este hito no solo valida Fest; establece un nuevo estándar para lo que las baterías de estado sólido de grado automotriz pueden ofrecer». Y añadió que la colaboración con Stellantis, uno de los mayores fabricantes mundiales, es un aval para el desarrollo de futuros vehículos que se adapten a las necesidades cambiantes de los conductores.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
Más allá del titular, la noticia tiene tres lecturas relevantes para el sector. La primera es de impacto industrial: Stellantis acelera una tecnología que puede alterar el mapa de proveedores de baterías y permitir modelos eléctricos realmente competitivos en precio. Si las celdas Fest reducen costes, la ofensiva china con MG y BYD pierde fuelle en el argumento del precio imbatible.
La segunda lectura se concentra en España. Aunque el Dodge Charger Daytona no se fabrica aquí, las plantas de Stellantis en Vigo y Zaragoza necesitan un argumento industrial sólido para optar a la asignación de nuevos modelos eléctricos. Tener una batería de estado sólido lista para producción antes que otros gigantes europeos sería una carta decisiva en el reparto que se cocina en la sede del grupo.
El tercer ángulo es la competencia. MG ya está en el horizonte con sus baterías semisólidas para 2027, y otras marcas como Toyota o Volkswagen avanzan en paralelo con sus propias alianzas. Stellantis ha metido una marcha más con esta prueba en carretera, pero la presión por llegar el primero con una batería de estado sólido no va a bajar. El equilibrio entre optimismo realista y necesidad de vender coches en 2027 marca la hoja de ruta.





