Amazon y BCG revelan: la IA mejora la productividad, pero trabajas más rehaciendo su trabajo

Según estudios de BCG y entrevistas a empleados de Amazon, la IA ahorra hasta un día de trabajo semanal, pero ese tiempo se redirige a otros proyectos o a revisar y corregir los resultados. El 66% de los encuestados no sabe qué hacer con ese tiempo recuperado.

La inteligencia artificial prometía jornadas más cortas y menos carga de trabajo. Pero los datos que emergen de las grandes tecnológicas cuentan otra historia: la productividad con IA es un espejismo adictivo. Según un estudio de Boston Consulting Group (BCG) y testimonios de empleados de Amazon recogidos por Business Insider, la IA ahorra hasta un día de trabajo a la semana. Sin embargo, ese tiempo no se traduce en descanso ni en horas libres: se redirige a otros proyectos o se consume revisando y corrigiendo los errores que la propia IA genera.

Claves de la operación

  • Un día de cada cinco se ahorra con IA. Los empleados encuestados por BCG reportaron que las herramientas de IA reducen tareas como informes y resúmenes, liberando entre 8 y 10 horas semanales.
  • Ese tiempo no se traduce en menos jornada. Se redirige a otros proyectos o a revisar resultados de IA: el 40% del tiempo ahorrado se consume en corregir errores del sistema.
  • Falta gestión del tiempo recuperado. El 66% de los empleados no tiene directrices claras sobre cómo aprovechar las horas ganadas, lo que genera saltos desordenados entre tareas.

La jornada laboral no se acorta, se fragmenta

Los testimonios de los trabajadores de Amazon son, reveladores. Uno de ellos afirmó que las horas ganadas con la IA no las dedica a descansar, sino que su carga se reconduce a otros proyectos en los que antes no participaba. Otro ingeniero explicó que la construcción y mantenimiento de los sistemas de automatización está sumando más horas a su semana, en lugar de reducirlas. La paradoja es evidente: la tecnología que debería liberar tiempo lo está consumiendo de forma distinta.

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El informe Global AI de BCG, que entrevistó a 12.000 empleados, confirma que el 42% ahorró un día laboral por semana, pero el 66% no sabe qué hacer con ese tiempo extra. La falta de criterios sobre cómo redistribuir el esfuerzo hace que los trabajadores salten de una tarea a otra sin un plan real de productividad.

La IA ahorra horas, pero sin una dirección clara esas horas se convierten en más trabajo mal repartido.

Revisar y rehacer: la trampa del tiempo ahorrado

Otra encuesta, esta entre 3.200 líderes empresariales, arroja un dato contundente: casi el 40% del tiempo ahorrado se evapora de inmediato en revisar, corregir y rehacer parcial o totalmente los resultados generados por IA. David Treadwell, vicepresidente sénior de Amazon, ha pedido a su equipo que no use la IA “solo por el hecho de usarla”. La advertencia no es un caso aislado. En Google, los propios ingenieros que escriben el código de su IA se ríen de los errores que esta produce, según un reportaje de 404 Media, y detallan que, aunque la generación de código se ha acelerado, los cuellos de botella se han trasladado a las pruebas, las revisiones humanas y la infraestructura.

En Merca2 observamos que esta dinámica no es exclusiva de Silicon Valley. Muchas empresas españolas están integrando asistentes de IA en sus flujos de trabajo sin replantearse los procesos. El riesgo de copiar el modelo de Amazon o de Meta —que crea competiciones para ver quién usa más IA— es real.

El espejismo de la productividad: lecciones para la empresa española

Telefónica, Santander o Indra están invirtiendo en inteligencia artificial, pero la clave no está en la herramienta, sino en cómo se reorganiza el trabajo que rodea a esa herramienta. La experiencia americana indica que, sin una dirección clara, la IA se convierte en un acelerador de la multitarea ineficaz. El gran desafío para los directivos españoles es medir el rendimiento real, no las horas dedicadas a usar asistentes.

En esta redacción entendemos que el ahorro de tiempo que promete la IA es una oportunidad infrautilizada. Si el 66% de los empleados no sabe qué hacer con ese tiempo, el problema no es de los trabajadores, sino de una gestión que no ha sabido adaptarse. La productividad no se mide en líneas de código generadas o en informes redactados, sino en el valor final entregado al cliente.

El siguiente paso para las compañías no es comprar más licencias de IA, sino diseñar planes que conviertan esas horas recuperadas en innovación real o en descanso que evite el agotamiento. De lo contrario, el efecto secundario de la inteligencia artificial será una jornada más larga y un desgaste mayor.


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