¿Por qué se está desplazando la clase media urbana en Madrid y Barcelona?

Madrid y Barcelona expulsan a la clase media porque el coste de vivir está creciendo mucho más rápido que la capacidad económica de quienes trabajan en ellas.

En los últimos años, el centro de las dos grandes ciudades de España, Madrid y Barcelona empieza a parecer un ‘barrio’ para ricos y turistas.

La clase media urbana pierde peso en ambas por culpa de los salarios y la cesta de la compra, pues el crecimiento de los precios de la vivienda y la vida en general ha superado al de los salarios.

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La clase media urbana en Madrid y Barcelona no se beneficia de ese boom turístico que apuesta por turistas y grandes inversores en sus barrios más turísticos, pero sí sufre la caída de la oferta en viviendas en alquiler y a la venta.

El discreto ocaso de la clase media urbana: salarios que no dan para vivir

La respuesta a la pregunta de por qué desaparece la clase media urbana en ciertos barrios de Madrid y Barcelona está en la vivienda, los salarios y la cesta de la compra.

Los datos del INE reflejan una cruda realidad: mientras el salario medio en Madrid aumentó un 12,6% en el último lustro (alcanzando los 32.000 euros brutos), el precio del alquiler en la capital se disparó un 63%, llegando a los 23,2 €/m², convirtiendo la búsqueda de hogar en una misión imposible para los trabajadores asalariados.

Si 32.000 euros brutos al mes son unos 1.800 euros netos y el alquiler medio (un piso de 70m2 a 23€/m2) supone más de 1.600€ al mes, vivir en esos barrios es financieramente inviable.

Además, la cesta de la compra en ambas ciudades ha subido alrededor de un 20% en términos generales desde 2021 aunque el componente crítico es la alimentación, que ha subido entre un 30% y un 37%, muy por encima de salarios y rentas medias, según los datos de inflación que publica el INE.

Pero con todo y con eso, el problema es el aumento de los precios de la vivienda, tanto en compraventa como en alquiler, pues es la que consume el mayor porcentaje de los ingresos mensuales de la clase media.

¿Por qué no puedes vivir solo con un salario medio en España en 2026?

La vivienda es la que consume el mayor porcentaje de los ingresos mensuales de la clase media. Imagen: Merca2 con IA
La vivienda es la que consume el mayor porcentaje de los ingresos mensuales de la clase media. Imagen: Merca2 con IA

Menos vivienda y más demanda: sin dinero, algunos barrios ya no 

En los últimos cinco años la caída acumulada de vivienda a la venta en Madrid es de hasta un 25%, en tanto que en Barcelona es de hasta un 30%, según Idealista.

Además, por el lado de los precios la evolución en Madrid ha sido, en datos acumulados, de entre el 60% y el 70% desde 2021, con Barcelona no más modestos, de entre el 50% y el 60%.

Por otro lado, Madrid y Barcelona siguen siendo las dos ciudades más caras de España para alquilar vivienda, según los datos de Idealista (abril 2026).

El precio medio del alquiler en Madrid capital se sitúa en torno a los 23,2 €/m² al mes mientras que Barcelona se mueve actualmente en los 22,5 €/m² al mes. Hace cinco años, el precio medio del alquiler en Madrid era de 14,3 €/m² (63%) y el de Barcelona se movía en los 15,4 €/m² (50%).

Lo grave no es el aumento de los precios, sino la caída de la oferta: Idealista Data estima una reducción de la oferta de vivienda en alquiler en Madrid de un 90% desde 2021 (9 de cada 10 viviendas en alquiler de 2020 han desaparecido del mercado tradicional) mientras que en Barcelona la reducción estimada es de un 75% del stock de alquiler permanente.

Las oposiciones se han convertido en el refugio económico de la clase media

Madrid y Barcelona: dos ciudades de lujo

La 17ª edición del European Best Destinations 2026 ha situado a Madrid en el primer puesto entre los mejores lugares de Europa para visitar este año. Lo ha hecho gracias a una combinación de grandes, eventos deportivos, culturales o empresariales.

Esto explica que, en los últimos años, Madrid y Barcelona se han consolidado como destinos relevantes para el capital internacional y las grandes fortunas. Y eso ha tenido un gran impacto en la vivienda en general.

Madrid ha vivido uno de los mayores ciclos alcistas de vivienda prime de Europa con una fuerte subida de precios en los últimos cinco años (40%-50% acumulado en el periodo) especialmente en barrios como Salamanca, Chamberí, Jerónimos, El Viso o Justicia.

En la Ciudad Condal, el crecimiento prime reciente ronda niveles más moderados (15%-20% acumulado en cinco años) con las zonas de Pedralbes, Turó Park, Sarrià-Sant Gervasi, Eixample Dreta y Diagonal Mar como las más destacadas.

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Pero también ha crecido la oferta del alquiler turístico del tipo Airbnb. Según AirDNA, Madrid cuenta con entre 30.000 y 35.000 anuncios en plataformas del tipo Airbnb, lo que supone que casi ha duplicado su oferta en cinco años. Barcelona, en cambio, ha restringido el alquiler turístico y ha pasado de 16-18.000 anuncios en 2021 a los 11.000 activos en 2026.

Madrid y Barcelona son ciudades para ricos. Imagen: Hotel Four Seasons de Madrid. Agencias
Madrid y Barcelona son ciudades para ricos. Imagen: Hotel Four Seasons de Madrid. Agencias

¿Quién se beneficia de unas ciudades más turísticas y caras?

Las alcaldías a través de impuestos y los operadores profesionales, fondos e instituciones a través de la explotación de los inmuebles. No en vano, se estima que entre el 30% y el 50% del mercado Airbnb está en manos de profesionales o grandes gestores.

Y ese es un punto clave de la problemática de la clase media urbana: aquellos que disponen de una vivienda (rentas del patrimonio) se benefician de la mejora de los barrios y del aumento del precio de los alquileres. Sin embargo, quienes viven de alquiler (rentas del trabajo) pierden capacidad de compra y son expulsados.

Nos dirigimos hacia ciudades cada vez más excluyentes que expulsan a las poblaciones más vulnerables de sus barrios

CED

“Nos dirigimos hacia ciudades cada vez más excluyentes que expulsan a las poblaciones más vulnerables de sus barrios, aumentando la segregación socioespacial y la desigualdad urbana de nuestras regiones metropolitanas”, explican desde el Centre d’Estudis Demogràfics (CED).

A esto es a lo que nos lleva la desconexión creciente entre salarios y precio de acceso a la vivienda: a la gentrificación y al desplazamiento de la clase media.

Las consecuencias de este cambio demográfico se perciben en muchos pequeños cambios, pero no sólo económicos. Imagen: Barcelona. Agencias
Las consecuencias de este cambio se perciben en muchos pequeños cambios, no sólo económicos. Imagen: Barcelona. Agencias

El barrio está más bonito, pero ya no es nuestro barrio

Las consecuencias de este cambio demográfico se perciben en muchos pequeños cambios, pero no sólo económicos. Uno muy evidente es el cierre de tiendas tradicionales y las aperturas de restauración, espacios de coworking o tiendas orientadas a consumidores con mayor poder adquisitivo.

El gran ejemplo de la gentrificación es el Mercado de San Miguel de Madrid, que pasó en pocos años de mercado de abastos a destino gastronómico para visitantes y turistas.

Y Barcelona tuvo su pionero en La Boquería. Aunque sigue funcionando como mercado, muchos vecinos denuncian que ha dejado de estar orientado a la compra diaria para convertirse en una atracción turística, reflejando la transformación económica y social del centro histórico de la ciudad.

Así, para muchos vecinos, la gentrificación de la ciudad se vive como una transformación de las relaciones sociales del barrio: quién vive allí, quién puede permitirse quedarse y para quién parecen estar pensadas las calles y los negocios.

En zonas como Malasaña, Lavapiés, El Raval o Poblenou, los debates sobre gentrificación suelen girar precisamente en torno a esos elementos visibles: subida de alquileres, sustitución de comercios tradicionales, aumento del turismo y llegada de residentes con rentas más altas.

En conclusión, Madrid y Barcelona expulsan a la clase media porque el coste de vivir está creciendo mucho más rápido que la capacidad económica de quienes trabajan en ellas. Por lo tanto, los barrios más turísticos del centro se están quedando para turistas y rentas altas.


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