El descalabro en China de Pony.ai, la situación con Waymo y la siempre complicada negociación con la compañía Tesla, de Elon Musk, han hecho que Uber busque su solución para los robotaxis en la llegada de los mismos a España. La empresa y sus dos grandes competidores en la «nueva movilidad», Cabify y Bolt, han dejado claro que esperan que esta opción de transporte esté disponible este mismo año en Madrid, por lo que la confirmation del colaborador de la empresa es un dato clave.
«Junto con WeRide y gracias al liderazgo regulatorio de la Comunidad de Madrid, estamos contribuyendo a que esta tecnología pase de la fase de pruebas a su implementación en el mundo real. En Madrid, las operaciones contarán con el apoyo de AVOMO, la división de vehículos autónomos de Moove, con la que ya colaboramos en Estados Unidos», ha escrito en sus redes sociales la vicepresidenta de Movilidad de Uber en España, Anabel Díaz Calderón.
No es un paso menor; Moove es el mismo aliado que ha conseguido el éxito con esta tecnología en Estados Unidos, en particular en ciudades como San Francisco. Es cierto que Madrid, como el resto de Europa, puede ser un destino más complejo; la antigüedad de la ciudad hace que sea más difícil que los vehículos operen sin mayores problemas. Al mismo tiempo, como señala la propia Díaz Calderón, la regulación de la capital española siempre ha dado espacio a estas plataformas para operar, y no cree que la nueva tecnología sea una excepción.

«Gracias al liderazgo regulatorio de la Comunidad de Madrid, estamos ayudando a llevar esta tecnología desde los campos de pruebas hasta su implementación en el mundo real», ha sentenciado la directiva. Es una noticia clave para el negocio, pero que da motivos para temblar a los conductores de las plataformas de VTC en el país, pues el objetivo marcado por la empresa es que los vehículos autónomos sean el futuro de la movilidad. Sin embargo, tanto el taxi como algunos analistas ponen en duda la viabilidad de la medida a largo plazo.
EL TAXI NO VE LA REGULACIÓN CORRECTA PARA EL ROBOTAXI DE UBER EN MADRID
Desde Madrid, como reportó Merca2, los taxistas de la capital han puesto en duda la posibilidad de que los nuevos vehículos autónomos de Uber empiecen a operar este año. Así lo comentó el presidente de la Federación Profesional del Taxi de Madrid, Jorge Sanz, hace ya unas semanas:
«Yo tengo serias dudas porque depende de los estamentos que deben participar en la puesta en marcha de esta actividad, y me refiero al Ministerio de Transportes, en cuanto a autorización de vehículos, y a la Dirección General de Tráfico en cuanto a normativas sobre homologación y autorización de estos vehículos, seguros para la cobertura de incidencias… por lo que no parece que vaya a ser inminente. Sí que es cierto que se pueden reducir los plazos cuando haya normativas que amparen estas coberturas, pero ese anuncio que se hace tan inminente me da la impresión de que no sé si vamos a estar a tiempo a nivel normativo de tener todo ese arco de permisos, homologaciones, autorizaciones y regulaciones».
LA NECESIDAD DE PROTEGER LOS PUESTOS DE TRABAJO, CLARA PARA EL TAXI
Para Sanz, el otro punto que es necesario cuidar es la calidad actual del servicio. La apuesta por el vehículo autónomo ciertamente funciona en otros contextos, en particular en las grandes ciudades de Estados Unidos, pero recuerda que la función del taxi es diferente en España, donde es considerado un servicio público.

«Este colectivo es un servicio público, pues cumple unos estándares de calidad de cara al usuario y esos estándares de calidad en cuanto a tarifa, entrada al sector, regulación sobre el vehículo y todos los derechos amplios que tiene el usuario no se tienen que ver perturbados por los beneficios —que los habrá, sin duda— en cuanto a la conducción autónoma y a los beneficios, que entiendo que tiene que haber en materia de seguridad, que desde luego tendrán que venir», ha comentado.
Esto no quiere decir que esté cerrado a un futuro donde haya taxis sin conductor, pero deben cumplirse todas estas condiciones. «En algunos lugares y aquí en España, pues ¿por qué no?, podemos también pensar en un futuro donde, si le cambiamos el nombre, porque eso de robotaxi a mí no me gusta nada, a lo mejor en un futuro podamos hablar de taxis autónomos regulados, coordinados y con todos los beneficios de una regulación armónica que respete los puestos de trabajo y la calidad del servicio», sentencia.




