BBVA ha decidido pasar de las pruebas piloto a la construcción de una base tecnológica nueva. El banco presidido por Carlos Torres está desarrollando junto a Amazon Web Services (AWS) una arquitectura específica para acelerar sus soluciones de inteligencia artificial. El objetivo no es solo tener más modelos, sino que los beneficios de la IA se escalen a todas las áreas del grupo. Así lo ha expuesto su consejero delegado, Onur Genç, en una reciente intervención ante inversores.
El directivo turco dejó claro que la transformación no es una opción: “la IA transformará la banca para mejor y la clave está en escalar sus beneficios en toda la organización”. Una declaración de intenciones que refleja la ambición de BBVA por convertirse en un banco más personalizado, accesible y proactivo para sus clientes.
Una arquitectura a medida con AWS
La alianza con el gigante de la computación en la nube no es un simple contrato de infraestructura. Fuentes cercanas al proyecto explican que se trata de una arquitectura diseñada desde cero para la IA, con capacidades de cómputo y almacenamiento optimizadas para modelos de lenguaje a gran escala. BBVA pretende que esta base tecnológica no solo acelere el desarrollo de nuevas aplicaciones, sino que permita reutilizar datos y modelos en distintos mercados, desde México a Turquía.
AWS aporta su experiencia en entornos de nube híbrida y en la gestión de cargas masivas de inferencia, mientras que BBVA pondrá sobre la mesa su conocimiento del negocio bancario y la regulación financiera. El objetivo final es que cualquier empleado del banco pueda consumir servicios de IA sin ser un experto técnico. Algo que suena sencillo, pero que en la práctica es un rompecabezas organizativo.
Del laboratorio al negocio: cómo escalar la IA sin crear islas
El verdadero desafío no es técnico, sino de gobernanza. BBVA, como otros grandes bancos europeos, ha creado equipos centralizados de ciencia de datos que funcionan casi como startups internas. El riesgo es que que esos equipos generen soluciones brillantes que nunca llegan a las sucursales o que no se integran con los sistemas heredados. Por eso, Genç insiste en la palabra “escalar”. No basta con hacer experimentos en un entorno controlado.

La nueva arquitectura con AWS busca eliminar esas barreras. Por un lado, estandariza la forma de acceder a los datos, evitando que cada área utilice su propio repositorio. Por otro, ofrece herramientas de desarrollo comunes que permiten a los equipos de negocio construir sus propios asistentes virtuales o modelos predictivos sin depender de un departamento central. Es el salto de la inteligencia artificial como un proyecto piloto a una capa transversal que impregna toda la operativa del banco.
La verdadera transformación no está en implementar un chatbot, sino en empapar cada decisión de crédito, riesgo y marketing con inteligencia artificial.
BBVA ya cuenta con aplicaciones de IA en marcha, como asesores financieros virtuales o sistemas antifraude, pero la mayoría funcionan de forma aislada. La promesa de esta nueva arquitectura es que un mismo modelo pueda servir para identificar patrones de morosidad en España y, con ligeros ajustes, para predecir la demanda de hipotecas en Perú. De esa reutilización dependen buena parte de los ahorros de costes y de la mejora en la experiencia del cliente que el banco espera.
Análisis: por qué la banca necesita una inteligencia artificial omnipresente
El movimiento de BBVA no es aislado. CaixaBank ha acelerado su inversión en IA generativa para la gestión de documentación, mientras que Santander está incorporando inteligencia artificial en sus centros de atención telefónica. La competencia ya no se mide solo en oficinas o en tipos de interés, sino en la capacidad de anticiparse a las necesidades del cliente antes incluso de que él mismo las formule.
Sin embargo, escalar la IA en un banco conlleva riesgos que no siempre se mencionan. La regulación europea sobre inteligencia artificial impone exigencias de transparencia y de explicabilidad que pueden chocar con la opacidad de algunos modelos avanzados. Además, la dependencia de un proveedor como AWS puede ser un arma de doble filo si en el futuro las condiciones de la alianza cambian. No es un reto menor: quien controle la arquitectura controlará el latido digital del banco.
Creo que BBVA apuesta por una vía pragmática. No trata de competir con las grandes tecnológicas en la creación de modelos fundacionales, sino de usarlos de forma inteligente allí donde aportan valor diferencial: en la concesión de crédito, en la gestión de riesgos y en la relación con el cliente. Eso sí, el éxito dependerá de que la cultura interna acompañe. Porque escalar beneficios, como dice Genç, es escalar también una forma de trabajar que todavía asusta a muchas filiales. Y en ese camino, BBVA tiene tanto que ganar como que perder.




