El 33% de los jóvenes españoles, en riesgo de pobreza por el precio de la vivienda según BBVA e Ivie

El esfuerzo en vivienda de los menores de 34 años alcanza el 29% de su renta, diez puntos más que el resto de la población. El estudio propone un pacto de Estado para duplicar el parque social y agilizar la construcción industrializada.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Un estudio de la Fundación BBVA y el Ivie revela que el 32,9% de los hogares jóvenes estaría en riesgo de pobreza si se descuenta el gasto en vivienda, frente al 23% del total de la población.
  • ¿Quién está detrás? La Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), que llevan años analizando el mercado residencial español.
  • ¿Qué impacto tiene? Los datos fuerzan un debate sobre la urgencia de duplicar el parque de vivienda social y sustituir las ayudas a la demanda por políticas de oferta, en un contexto en el que los jóvenes se emancipan cuatro años más tarde que la media europea.

La escalada de precios de la vivienda ha empujado al 32,9% de los hogares jóvenes españoles a una situación de pobreza si se descuenta el gasto en alquiler o hipoteca, según el estudio presentado este jueves por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie). El informe radiografía un mercado en el que los menores de 34 años destinan de media el 29% de sus ingresos a la vivienda, diez puntos más que el resto de la población, y donde la construcción de obra nueva apenas ha cubierto el 45% de los nuevos hogares creados entre 2021 y 2025.

El desequilibrio estructural que explica los datos

El trabajo de los investigadores desnuda un problema de fondo: entre 2021 y 2025 se levantaron 454.000 viviendas nuevas frente a los 965.000 hogares creados en eses mismo periodo. La consecuencia inmediata es una presión al alza sobre los precios que castiga con especial dureza a quienes viven de alquiler de mercado, régimen que copa el 45% de los hogares jóvenes. Mientras, la proporción de jóvenes propietarios ha caído del 65% en 2008 al 40,8% en 2025.

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La brecha se amplía si se analiza el esfuerzo económico. El 19,6% de los jóvenes dedica más del 40% de su renta a la vivienda, muy por encima del 9% de media nacional. En los hogares encabezados por inmigrantes, el porcentaje de sobrecarga se dispara al 25,8%, y su tasa de pobreza tras el gasto en vivienda alcanza el 52,3%.

Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana y Andalucía concentran al 60% de la población, y provincias como Barcelona, Valencia, Alicante y Málaga son las que más tensión añaden. “La construcción residencial sigue lejos de los niveles previos a la crisis inmobiliaria y factores como la escasez de mano de obra especializada o la lentitud de los procesos urbanísticos retrasan cualquier adaptación de la oferta”, sostiene el documento.

De las ayudas al alquiler a un pacto de Estado: las propuestas del estudio

El informe de la Fundación BBVA y el Ivie es especialmente crítico con las medidas centradas en la demanda. Sostiene que las ayudas al alquiler o las limitaciones de precio “tienen efectos rápidos, pero solo palían los síntomas sin afectar a las causas”, y advierte de que las constantes modificaciones regulatorias “tampoco favorecen la seguridad jurídica precisa para estimular a los propietarios a sacar al mercado vivienda de alquiler”.

Como alternativa, el estudio propone impulsar la construcción industrializada, agilizar las licencias con herramientas digitales, flexibilizar determinadas regulaciones urbanísticas y mejorar la coordinación entre administraciones. También plantea que el sector público adquiera o gestione parte del parque privado mediante acuerdos con grandes tenedores o la incorporación de inmuebles procedentes del Fondo Social de Vivienda y de la Sareb.

España solo construye 45 viviendas por cada 100 hogares nuevos, y sin un giro en la política de suelo la brecha se volverá estructural.

Ficha del Inversor: métricas, tendencia y el pulso entre actores

La cifra que explica la magnitud del desajuste es el 3,5%: el parque de vivienda social en España apenas representa ese porcentaje del total, menos de la mitad de la media europea. Para alcanzar al menos el 8% europeo harían falta cerca de 900.000 viviendas adicionales, un volumen que, a las tasas actuales de promoción pública, exigiría políticas sostenidas durante más de una década.

En los próximos seis meses, el mercado del alquiler seguirá tensionado. La reactivación del Euríbor a corto plazo y la lentitud de los planes de las administraciones autonómicas (aún sin calendarios claros de ejecución) mantendrán los precios del arrendamiento al alza, sobre todo en las zonas metropolitanas y costeras. Para los inversores, esto significa que los activos residenciales en régimen de Build to Rent seguirán siendo atractivos, pero con un riesgo regulatorio creciente si las comunidades autónomas endurecen los controles de precios tras la publicación de este tipo de informes.

El perfil más directamente afectado es el joven que aspira a emanciparse y el pequeño ahorrador que compite por una hipoteca. Pero el estudio dibuja también un mapa de oportunidad para las gestoras de fondos que negocien suelo finalista con ayuntamientos: la falta de oferta es tan aguda que cualquier proyecto que acelere la producción de vivienda, siempre que se mantenga la seguridad jurídica, captará demanda de forma inmediata.

La recomendación más contundente del informe —alcanzar un pacto de Estado que permita duplicar el parque de alquiler social y evaluar de forma continua la eficacia de las medidas— topa, sin embargo, con la fragmentación competencial y con calendarios electorales. El pulso entre administraciones es, hoy por hoy, el principal escollo para que las propuestas dejen de ser papel y se traduzcan en grúas.


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