El mercado laboral de Estados Unidos sorprendió en mayo con la creación de 172.000 nuevos puestos de trabajo, duplicando las previsiones de los analistas, mientras la tasa de paro se mantiene en el 4,3%. El dato, publicado por la Oficina de Estadísticas Laborales, refleja una economía que sigue generando empleo a un ritmo muy superior al esperado.
El mercado laboral estadounidense desafía las expectativas
El consenso de los economistas apuntaba a unos 85.000 empleos en mayo, cifra que se ha visto más que duplicada. Los sectores que más aportaron fueron sanidad, educación y construcción y ocio, con incrementos superiores a los 30.000 puestos cada uno. La participación laboral, no obstante, se mantuvo prácticamente estable, lo que sugiere que las nuevas contrataciones están absorbiendo a personas que ya estaban en el mercado de trabajo y no tanto atrayendo a nuevos trabajadores.
El dato rompe con la narrativa de un enfriamiento progresivo del empleo que la Reserva Federal necesitaba para justificar un giro en su política monetaria. De hecho, la creación de empleo en mayo fue la más alta desde enero de 2026.
La Fed gana margen para endurecer su política monetaria
Con la tasa de paro anclada en el 4,3%, los salarios creciendo a un ritmo anualizado cercano al 3,8% y 172.000 nuevos empleos, el argumento para mantener los tipos altos o incluso subirlos se refuerza. Las actas de la última reunión de la Fed ya apuntaban a que varios miembros consideraban prematuro iniciar recortes en 2026. Este informe de empleo les da más munición.
Los mercados financieros reaccionaron con caídas en las bolsas europeas y un repunte del dólar, ya que una Fed más restrictiva encarece la financiación y reduce el atractivo de los activos de riesgo. La rentabilidad de los bonos del Tesoro a dos años superó el 4,8% minutos después de conocerse el dato.
El mensaje a la Fed es claro: el mercado laboral no se enfría tan rápido como se necesitaba.
Esta dinámica complica las expectativas de los hogares y las empresas estadounidenses, que confiaban en una relajación monetaria para abaratar hipotecas y créditos al consumo. Por el contrario, el coste de la deuda se mantendrá elevado durante más tiempo del previsto.
Qué significa para las empresas españolas con exposición a Estados Unidos
Para las compañías del IBEX 35 con una presencia relevante en el mercado estadounidense —ACS, Ferrovial, Grifols o Fluidra, entre otras— el dato tiene dos lecturas. Por un lado, un mercado laboral robusto sostiene la demanda de sus servicios y productos; por otro, unos tipos de interés más altos y un dólar fuerte elevan el coste de su financiación y la conversión de sus cuentas consolidadas en euros.
El sector constructor y de infraestructuras, muy dependiente de la obra pública y privada en EE.UU., podría verse beneficiado si la administración Biden —o quien le suceda— mantiene los planes de inversión. Sin embargo, la presión sobre los márgenes por el encarecimiento de los materiales y la mano de obra sigue siendo un riesgo real que pocas empresas han logrado trasladar por completo a sus clientes.
Me pregunto si este escenario de tipos altos por más tiempo es sostenible para la economía global sin generar una corrección más profunda en la segunda mitad del año. Los indicadores de confianza empresarial en Europa ya muestran signos de agotamiento, y el diferencial de crecimiento con Estados Unidos se amplía. La respuesta, como casi siempre, la tendremos en los próximos datos de inflación y en la reunión de la Fed de junio.




