Mercamadrid ha publicado su Memoria Anual 2025 con un dato que tiene traducción directa en la cesta de la compra: el 73% de los alimentos frescos que mueve son de origen nacional, un indicador de la fortaleza del sector agroalimentario español y de la apuesta por la proximidad que puede traducirse en precios más estables para el consumidor. Con 3,63 millones de toneladas comercializadas, un 0,8% más que en 2024, el mayor mercado mayorista de España dibuja un mapa donde la carne tira del volumen y la hostelería marca las nuevas reglas.
Un vistazo a las cifras del mayor mercado de frescos de España
El recinto que abastece a más de 12 millones de personas movió el año pasado 3.630.000 toneladas de productos frescos, de las cuales casi tres de cada cuatro llevaban etiqueta de origen español. La cifra total supone un incremento del 0,8% y consolida a Mercamadrid como uno de los principales nodos de distribución de Europa, según el informe presentado esta semana.
El dato del 73% de producto nacional no es una anécdota. Detrás hay una cadena que va desde el campo hasta el lineal del súper, y que el consumidor percibe cada vez que elige un tomate o una bandeja de carne. La cercanía reduce los tiempos de transporte, acorta los intermediarios y, sobre el papel, debería suavizar los picos de precio que sí sufren los alimentos que vienen de más lejos.
El mapa real de lo que llena la cesta: de la carne al aguacate
Por sectores, la carne lideró el crecimiento con un alza del 7,4% y superó el millón de toneladas comercializadas. Los pescados y mariscos también avanzaron, con 155.052 toneladas y un incremento del 3,7%, mientras que las frutas y hortalizas, aunque siguen siendo el grupo de mayor volumen (2,08 millones de toneladas), retrocedieron un 2%. El cash & carry se mantuvo prácticamente plano.
📊 La comparativa de un vistazo
| Sector | Volumen 2025 (t) | Variación 2024 |
|---|---|---|
| Cárnico | > 1.000.000 | +7,4% |
| Pescados y mariscos | 155.052 | +3,7% |
| Frutas y hortalizas | 2.086.406 | -2% |
| Cash & carry | 377.091 | -0,1% |
Pero más allá de los fríos números, el informe revela cambios profundos en lo que llena los carros. El aguacate ha multiplicado por seis su consumo en diez años; el salmón se convirtió en el pescado fresco más vendido tras crecer un 23%, y las frutas tropicales como la pitahaya o la papaya ganan espacio. La hostelería empuja estos cambios, demandando productos de cuarta y quinta gama listos para emplatar, y eso modifica lo que llega a los mercados mayoristas.
La presencia masiva de producto nacional no es solo orgullo sectorial: acorta la cadena y puede marcar la diferencia entre un precio volátil y un ticket más predecible.
La estabilización del consumo de frutas y hortalizas tradicionales, tras cinco años de subidas, refleja a un comprador más selectivo: compra menos cantidad pero exige calidad y temporada. El tomate, la cebolla y la lechuga siguen siendo los pilares, pero cada vez más consumidores los buscan en formato de proximidad, incluso en los lineales de Mercadona, Lidl o Carrefour, que se abastecen en parte desde estos grandes nodos logísticos.
Por qué el 73% de producto nacional importa (y lo que no vemos en el ticket)
Que siete de cada diez kilos que pasan por Mercamadrid sean de aquí no es un simple dato de autoabastecimiento. En un contexto en el que los costes logísticos internacionales siguen dando bandazos —basta recordar las tensiones en el mar Rojo de 2024—, contar con una base nacional amplia actúa como amortiguador. Menos eslabones en la cadena de suministro significan menos exposición a fletes, aranceles o crisis sanitarias lejanas, y ese ahorro, aunque no se traslade euro a euro al ticket, sí evita sobresaltos que el consumidor nota en productos como el aceite o los cereales cuando escasean.
Ahora bien, conviene no mitificar el dato. Ese 27% restante que viene de fuera —fundamentalmente frutas tropicales, pescados como el salmón noruego o algunos mariscos— sí está sujeto a las fluctuaciones globales. Y además, la categoría que más crece, la carne, es precisamente una de las que más polémica genera por su huella ambiental y por su precio, que puede ser más elevado. La apuesta por lo nacional no siempre equivale a la opción más barata; un filete de ternera de Ávila puede costar más que uno de importación, pero el consumidor valora la trazabilidad y el impacto local.
En paralelo, los cambios en los hábitos hosteleros —más platos preparados, más gama alta— empujan al alza las referencias de conveniencia. Eso significa que, aunque el producto fresco español domine, cada vez más kilos se transforman en elaborados antes de llegar al plato, un fenómeno que diluye la percepción del origen para el comprador final.
🛒 El Veredicto de Compra
- Mira la etiqueta de origen: El 73% de los frescos que mueve Mercamadrid son nacionales, pero en la tienda conviene fijarse en el código del envase. Un producto con etiqueta española no siempre garantiza precio más bajo, aunque sí suele implicar menos intermediarios.
- Compara el precio por kilo, no por pieza: La subida de la carne y el crecimiento del aguacate o el salmón pueden disparar el ticket si no vigilas el coste real. Un lomo de salmón noruego puede ser más barato por ración que uno de acuicultura española; el dato de Mercamadrid te da contexto, pero el cálculo fino lo haces en el súper.
- Apuesta por la temporada: La estabilización de frutas y hortalizas tradicionales es un buen momento para llenar la cesta con productos de cercanía en su momento óptimo de precio. Tomate, cebolla y lechuga siguen siendo la base más estable, justo lo que el 73% nacional ayuda a mantener.




