La energía solar ha cruzado un umbral que parecía lejano. El pasado 29 de mayo de 2026, la generación fotovoltaica en España alcanzó los 269 gigavatios hora (GWh), aportando el 33,4% de la estructura de producción eléctrica en ese día. Lo confirman los datos de Red Eléctrica, el gestor técnico del sistema. Es la cifra más alta jamás registrada y convierte a la solar en el pilar indiscutible del mix nacional.
El 29 de mayo, día histórico para la energía solar
El récord no es casualidad. Durante esa jornada, las plantas solares fotovoltaicas barrieron a todas las demás tecnologías. La nuclear quedó en un discreto 17,1% de la generación, la eólica en el 14,8%, los ciclos combinados de gas en el 13,6% y la hidráulica en el 12,9%. En conjunto, el 77,7% de la electricidad producida ese día fue libre de emisiones de CO₂. Una postal del futuro que ya está aquí.
El dato diario se entiende mejor cuando se amplía la lupa a todo el mes. En mayo, la demanda eléctrica nacional alcanzó 19.783 GWh, apenas un 1,2% más que hace un año. Pero la estructura es radicalmente distinta: las renovables generaron 13.259 GWh, un 3,2% más que en el mismo periodo de 2025, y supusieron el 60,5% del total. Si se suman las instalaciones de autoconsumo, la participación renovable asciende al 62%.
La fotovoltaica no consigue este protagonismo en solitario. El almacenamiento también enseña músculo. Durante mayo se integraron en la red 1.182 GWh mediante baterías y bombeo hidráulico, que devolvieron a la red 489 GWh. A cierre del mes, esas tecnologías guardan aún 693 GWh de energía acumulada. Algo que hace solo dos años sonaba a ciencia ficción es ahora una partitura diaria.
La solar rompe el equilibrio del mix y desplaza a la nuclear
El 33,4% solar pulveriza el papel de la nuclear, que durante décadas fue la base del sistema eléctrico español. La comparativa con la producción del mismo día refleja una brecha de más de 16 puntos porcentuales respecto a la energía atómica. No es una anomalía. En los cinco primeros meses de 2026, España ha consumido 104.801 GWh, con un crecimiento del 1,4% en términos brutos, y la tendencia es clara: la solar gana terreno mientras las centrales gestionables, tanto nucleares como de gas, se utilizan cada vez menos horas al año.
La energía solar ya no es una promesa: es el pilar del sistema eléctrico español, incluso cuando algunos la señalaron como culpable del apagón.
En ese escenario, el autoconsumo añade más megavatios invisibles a la contabilidad oficial. Las estimaciones apuntan a que la generación detrás del contador eleva la cuota renovable total hasta el citado 62%. Esto tiene una lectura económica directa: cada GWh solar que entra en el sistema reduce la dependencia del gas importado y abarata el precio mayorista en las horas centrales del día.
Un año después del apagón: lecciones y contradicciones
El récord se produce apenas trece meses después del gran apagón del 28 de abril de 2025, que dejó sin luz a toda la España peninsular. Aquel incidente derivó en un debate agrio sobre la estabilidad de la red ante una penetración tan elevada de renovables. Algunas voces señalaron directamente a las plantas fotovoltaicas como responsables de las oscilaciones de tensión que precedieron al colapso. Hoy, el dato del 29 de mayo no solo calla esas críticas: demuestra que el sistema ha aprendido a convivir con un protagonismo solar abrumador sin que se repita la pesadilla.
Yo creo que ese es el mayor hito: la normalidad con la que se ha absorbido un 33,4% de generación fotovoltaica en un día sin sobresaltos. La integración de baterías y la gestión dinámica de Red Eléctrica han jugado un papel clave. Sin embargo, hay una contradicción que conviene no esconder. La demanda apenas crece —solo un 0,1% en mayo corregido de laboralidad y temperatura—, lo que significa que el aumento de la capacidad renovable se está haciendo sobre un mercado eléctrico prácticamente estático. Si no se estimula la electrificación del transporte y la industria, el excedente solar puede acabar siendo un problema de precios canibalizados y vertidos de energía que nadie aprovecha.
El informe de mayo apunta también a otro dato: los ciclos combinados de gas mantienen una cuota del 13,6%, lo que indica que, en los picos de demanda o cuando no hay almacenamiento suficiente, el respaldo fósil sigue siendo necesario. La paradoja es que mientras celebramos récords solares, el gas natural continúa cubriendo una octava parte del mix. La transición avanza, sí, pero no es lineal ni está exenta de costes.
Al cierre de mayo, los sistemas extrapeninsulares también muestran signos de cambio. En Baleares la demanda se incrementó un 3,1% en términos corregidos, con un crecimiento bruto del 3,5% respecto al año anterior. La interconexión y la penetración de renovables en las islas es aún incipiente, y ahí el margen de mejora es considerable. La reforma del mercado eléctrico que se tramita en Bruselas debería dar señales claras sobre cómo financiar ese refuerzo de redes, que hoy en día todavía supone un cuello de botella.
El 33,4% solar es un punto de inflexión, no un destino. La pregunta que dejo abierta es si la próxima marca estará en el 40% o si el verdadero récord será que, por fin, el almacenamiento permita desacoplar la generación solar del ciclo diario y convertirla en electricidad firme también de noche. La tecnología existe; ahora falta que la regulación y las inversiones la acompañen al ritmo que exigen los informes de la AIE. En cualquier caso, lo que no está en discusión es que el futuro eléctrico de España tiene acento solar.




