Aciturri: de un taller en Miranda a gigante aeronáutico

Ginés Clemente arrancó en 1977 como tornero y hoy dirige un grupo con 3.500 empleados. La nueva sociedad de inversión busca mercados industriales desde la capital andaluza.

En 1977, Ginés Clemente era un tornero solo en un taller de Miranda de Ebro (Burgos). Hoy, casi medio siglo después, su grupo Aciturri factura más de 500 millones de euros y da empleo a 3.500 personas en varios países, consolidado como un referente en la industria aeronáutica europea. La última maniobra del fundador: instalar en Sevilla su nueva firma inversora, Govera Inversiones, desde la que aspira a crear nuevos nichos de mercado industrial.

De tornero a titán aeronáutico en medio siglo

Aciturri participa en algunos de los programas más relevantes de la aviación comercial, con plantas en España, Brasil y otros mercados, y una cartera de clientes que incluye a los grandes fabricantes. El crecimiento ha sido orgánico, sin grandes operaciones corporativas, pero sí con una expansión constante que ha multiplicado la facturación desde aquellos primeros mecanizados en Miranda. Clemente se define como tornero, un recordatorio de que el origen de todo fue el taller.

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Sevilla, la decisión personal y de negocio

El traslado de la sede inversora a la capital andaluza no es casual. En su entrevista con ABC, Clemente desvela razones emocionales: su padre era andaluz, su hija vive en Sevilla desde hace quince años y guarda un recuerdo imborrable de su luna de miel. Pero hay argumentos profesionales: la nueva actividad inversora requiere un entorno más amplio que el de Miranda, y el empresario descartó Madrid y Barcelona sin dudar. «En España sólo había tres posibilidades: Madrid, Barcelona o Sevilla. Y no tuve ninguna duda». La cercanía con las instituciones y la sensación de «estar en un pueblo grande» convencieron al fundador.

Ginés Clemente

Con Govera Inversiones, Aciturri busca diversificar. La aeronáutica es un sector de ciclos largos y alta inversión. Apostar por un vehículo de inversión en nuevos mercados industriales le permitirá aprovechar el conocimiento acumulado en ingeniería y producción, pero sin atarse a un solo cliente o programa. Sevilla, además, alberga un polo aeronáutico de primer orden con Airbus y una amplia red de proveedores.

La anécdota de la escolta policial en su primer viaje a Sevilla resume el carácter del personaje: un empresario que, a pesar del éxito, no ha perdido el norte. «En Sevilla me siento en mi pueblo pero, además, es una gran ciudad», afirma.

El salto de taller a holding de inversión no es solo una historia de crecimiento: es la demostración de que la industria española puede competir en sectores de alta tecnología desde una ciudad de provincias.

Una señal de madurez para la industria aeronáutica española

La decisión de Clemente de instalar su brazo inversor en Sevilla encaja con una tendencia más amplia: la descentralización de las decisiones empresariales en España. Madrid y Barcelona siguen siendo los polos hegemónicos, pero ciudades como Sevilla, Málaga o Zaragoza atraen talento y capital industrial. En el caso sevillano, pesa el legado de la factoría de Airbus y la cultura de proveedores consolidada desde los años 90. Creo que Aciturri, al elegir la capital andaluza, envía un mensaje al ecosistema: no hace falta estar en la Castellana para gestionar inversiones de alto vuelo.

Ahora bien, el reto está en la ejecución. El grupo factura 500 millones pero la aeronáutica es intensiva en capital y dependiente de ciclos. La nueva Govera Inversiones tendrá que identificar sectores complementarios —energía, defensa, quizás movilidad— sin perder el foco que ha dado éxito a la matriz. La experiencia de Clemente, que ha superado crisis como la del 11-S o la pandemia es el principal activo. Con 50 años de trayectoria, el fundador sabe que diversificar es necesario, pero también arriesgado. El mayor peligro sería diluir la marca y la cultura del grupo.

Sevilla no es un capricho: es la palanca que necesita el grupo para pasar de proveedor a inversor. Y eso es mucho más que una mudanza.


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