Los taquitos de pollo de Mercadona cuestan más que un pollo entero: el precio por kilo desata la polémica

La diferencia de precio por kilo entre el nuevo formato y el pollo entero puede superar el 100 %, un sobrecoste que muchos consumidores están dispuestos a asumir por el ahorro de tiempo en cocina. El lanzamiento de Mercadona reaviva el debate sobre si la comodidad justifica pagar

Los nuevos taquitos de pollo preparados de Mercadona han encendido la polémica en redes sociales por un dato muy concreto: cuestan 7,30 euros el kilo, casi el doble que un pollo entero fresco. La comparación entre formatos ha avivado un debate recurrente en los lineales: ¿cuánto está dispuesto a pagar el consumidor por la comodidad de llegar a casa y no tener que trocear?

El precio por kilo, la clave que indigna a los compradores

La premisa es simple. Un pollo entero de la misma cadena ronda los 3,50 euros por kilo, mientras que la pechuga fileteada se sitúa habitualmente en torno a los 6 euros. Los taquitos, en cambio, rompen la barrera psicológica de los 7 euros con un formato que, según algunos usuarios, aprovecha cortes menos nobles. La diferencia, llevada a la cesta semanal, no es trivial.

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📊 Comparativa de precio por kilo

ProductoPrecio por kiloDiferencia vs pollo entero
Taquitos de pollo (Mercadona)7,30 euros+108 %
Pollo entero fresco3,50 euros
Pechuga fileteada6,00 euros+71 %

El vídeo de la creadora ‘Que lo pruebe Iris’ mostrando el producto en sus lineales refrigerados fue el detonante. Los comentarios se dividieron entre quienes valoran el ahorro de tiempo y quienes denuncian un sobreprecio injustificado. «A ese precio compro un pollo entero», resumía un usuario.

Comodidad a un sobrecoste: ¿cuánto pagas por no trocear?

El atractivo de los taquitos es innegable para un perfil concreto de consumidor: familias con poco tiempo, personas que cocinan para uno solo o quienes preparan menús rápidos. Basta con abrir la bandeja y verter el contenido en la sartén. Pero esa inmediatez tiene un coste que se dispara en comparación con el producto base.

Para un hogar que consuma un kilo de pollo a la semana en platos como pasta, arroces o revueltos, la opción de los taquitos añade unos 180 euros al año respecto al pollo entero. Incluso frente a la pechuga fileteada, el sobrecoste anual ronda los 65 euros. Son cifras que invitan a hacer cuentas antes de decidir si merece la pena automatizar el corte.

Algunos consumidores defienden el producto alegando que evita el desperdicio de piezas como el esqueleto o las pieles, pero ese argumento flaquea cuando se comparan los precios: con lo que cuesta una bandeja se puede adquirir un pollo entero y congelar los recortes para un caldo, una ganancia neta para el bolsillo.

La comodidad se paga, y en este caso con un sobrecoste del 108 % sobre el producto base.

El etiquetado y la estrategia: lo que el comprador debe saber

Más allá del precio, los taquitos han puesto el foco en la calidad de la carne. Varios usuarios de redes señalaron un contenido graso elevado para un producto que se asocia con proteína magra. La etiqueta indica que se trata de pollo troceado sin especificar la parte anatómica, lo que deja margen a la interpretación: ¿pechuga, contramuslo o una mezcla de despieces? Sin un desglose concreto, el consumidor no puede comparar de forma rigurosa.

Esta opacidad en el etiquetado es habitual en los formatos preparados, que a menudo aprovechan el concepto de “listo para cocinar” para esconder cortes menos valorados sin que el cliente perciba el diferencial de calidad. La normativa europea obliga a indicar el origen de la carne en productos frescos, pero no exige detallar la pieza exacta, salvo que se mencione expresamente en el nombre. Así que, a efectos prácticos, el comprador compra “pollo” sin saber si es pechuga o muslo.

El movimiento de Mercadona, por otra parte, encaja en una tendencia cada vez más clara del retail alimentario: aumentar la presencia de referencias de cuarta y quinta gama que ofrecen márgenes superiores a los de la carne fresca a granel. La cadena valenciana ya lo ha hecho con verduras, bases para pizza o platos listos para microondas. El objetivo es fidelizar al consumidor que busca soluciones rápidas, aunque eso implique aceptar un precio por kilo más alto que, a menudo, pasa desapercibido en la cesta mensual.

El verdadero ahorro no está en la bandeja, sino en la capacidad de planificar la compra. Dedicar diez minutos a trocear un pollo entero supone, en términos de rentabilidad horaria, un ahorro implícito de más de 20 euros por hora trabajada en casa. Eso sí, la ecuación cambia cuando el tiempo escasea y cada minuto cuenta. La decisión es, pues, eminentemente personal.

🛒 El Veredicto de Compra

  • Compara siempre el precio por kilo: los taquitos de pollo te costarán más del doble que un pollo entero fresco; si no tienes tiempo, al menos sé consciente de lo que pagas de más.
  • Revisa la etiqueta nutricional: el contenido en grasas saturadas y la ausencia de información sobre la pieza utilizada son puntos débiles que influyen en la calidad real del producto.
  • Evalúa tu cocina: si consumes pollo varias veces por semana, el formato entero o la pechuga fileteada suponen un ahorro anual significativo sin renunciar a una proteína magra de mayor control.

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