Renfe inicia mañana viernes 5 de junio un plan de interrupción ferroviaria en A Coruña que se prolongará hasta el 10 de julio y afectará tanto a trenes regionales como a servicios de Alta Velocidad. Las obras de mejora en la estación de San Cristóbal obligan a cortar las vías en dos fases bien diferenciadas, con transbordo en autobús para miles de viajeros en plenas fechas clave como el San Xoán, el fin de las clases universitarias o el arranque del verano.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Renfe programa el corte del servicio ferroviario en A Coruña por las obras de la estación de San Cristóbal, dividido en dos fases: del 5 al 25 de junio (afecta a regionales) y del 26 de junio al 10 de julio (cierre total de la estación).
- ¿Quién está detrás? Renfe, el operador público ferroviario, y Adif como gestor de la infraestructura que ejecuta los trabajos.
- ¿Qué impacto tiene? Todos los trenes regionales se sustituirán por autobuses en la primera fase; en la segunda, se cerrará la estación por completo, afectando a Alta Velocidad, Avant y Media Distancia, con transbordos por carretera desde Santiago o Betanzos-Infesta.
Primera fase: así cambian los trenes regionales desde mañana
Desde este viernes 5 de junio y hasta el jueves 25, la afectación se concentrará en los servicios de Media Distancia. Los regionales entre A Coruña y Vigo-Guixar, Lugo y Ferrol no prestarán servicio en su totalidad y serán sustituidos por autobuses en los tramos críticos. Los viajeros con destino al sur de Galicia tendrán que viajar por carretera hasta Santiago de Compostela, mientras que los que se dirijan a Lugo o Ferrol harán el transbordo en la estación de Betanzos-Infesta.
Los horarios de los trenes que parten de la ciudad herculina hacia Santiago sí se ajustan. Los convoyes de las 09.35 12.45, 15.39 y 19.08 horas adelantan su salida en 45, 45, 45 y 45 minutos respectivamente (salvo el primero, que se adelanta 45 minutos para partir a las 08.50). La razón es ganar margen para el transbordo y mantener el enlace con los trenes en Santiago. Las llegadas procedentes de Vigo-Guixar, previstas a las 11.35, 14.49, 17.17 y 22.45 horas, llegarán con 35 minutos de retraso al hacer el último tramo por carretera.
Una excepción destaca en el calendario: por necesidades de rotación de material, el último tren Madrid-A Coruña del día 25 de junio, el Avlo 4597, también circulará en bus entre Santiago y la capital coruñesa. En los corredores a Ferrol y Lugo, los cinco enlaces diarios con Ferrol y los dos con Lugo verán todo su recorrido sustituido por autobús hasta Betanzos-Infesta, pero el tiempo de viaje por carretera es similar al ferroviario y Renfe mantiene los horarios actuales sin cambios.
La sustitución por autobús, aunque mantenga los horarios en algunos trayectos, añade la incertidumbre propia del tráfico por carretera en fechas de alta movilidad.
Segunda fase: cierre total de la estación entre el 26 de junio y el 10 de julio
La situación se endurece a partir del viernes 26 de junio, fecha en la que comienza la segunda fase de las obras y con ella la interrupción total del servicio en la estación de A Coruña. Durante quince días, ningún tren partirá ni llegará a la dársena coruñesa. La alternativa será, de nuevo, el autobús, pero esta vez alcanzará a todos los servicios ferroviarios, incluidos los de Alta Velocidad, Avant, Media Distancia y Regionales.
Los viajeros con billete para Vigo, Ourense o Madrid deberán tomar un autocar hasta Santiago para allí enlazar con el tren. Quienes se desplacen por la línea Lugo-Monforte-Ourense o hacia Ferrol harán el recorrido por carretera hasta Betanzos-Infesta. Renfe advierte de que, por la necesidad de recolocar el material rodante tras el corte, los primeros servicios de la mañana del sábado 11 de julio podrían sufrir modificaciones de última hora.
Las fechas de la segunda fase coinciden con el primer tramo fuerte del verano, una circunstancia que añade presión logística a un dispositivo que ya el año pasado generó quejas entre los usuarios durante obras similares en el corredor atlántico. La ocupación hotelera en la Costa da Morte y las Rías Altas suele dispararse en julio, y muchos de esos visitantes llegan en tren.
Hoja de Ruta: Claves del viaje
El impacto inmediato recae en los alrededor de 4.000 viajeros diarios que mueve la estación de San Cristóbal en un mes normal, cifra que en verano se puede duplicar por la demanda turística. La zona cero es, obviamente, A Coruña, pero el efecto rebote se nota en las estaciones de Santiago y Betanzos-Infesta, que asumirán el rol de intercambiadores improvisados. El dato más significativo es el de los 45 minutos de adelanto que sufren cuatro salidas diarias hacia Santiago en la primera fase, un ajuste que, de no planificarse, puede dejar en tierra a más de un pasajero despistado.
El pulso entre operadores no es el foco, pero sí se advierte un refuerzo puntual de los servicios de autobús interurbano de la Xunta para absorber parte de la demanda. Renfe, en conversaciones con Adif, ha intentado acotar al máximo el corte total a quince días para minimizar el daño reputacional, aunque la decisión de concentrar los trabajos en pleno estío siempre genera fricción con los sectores turísticos. De hecho, ya ocurrió en 2023 con las obras de la estación de Chamartín: entonces se programaron cortes masivos en agosto y se logró ejecutar la fase principal sin incidencias graves, aunque no sin protestas.
La lectura a corto plazo es que los usuarios deben extremar la precaución, revisar los horarios en la web de Renfe y, en la medida de lo posible, evitar viajar con tiempos muy ajustados los días de transbordo. El riesgo de que alguna fase se alargue por imprevistos técnicos existe, pero tanto Renfe como Adif aseguran que el cronograma está ajustado con margen. Lo que está en juego es la fiabilidad del servicio en el principal acceso ferroviario a la ciudad durante tres semanas largas de verano.





