Global Mobility Call 2026 amplía su ecosistema con nuevos socios estratégicos

La cita madrileña consolida su posición como referencia en el sector al sumar alianzas con empresas energéticas y tecnológicas. La edición de 2026 prevé más de 12.000 asistentes y 300 ponentes en Ifema.

Global Mobility Call 2026 ha ampliado su ecosistema de socios estratégicos con la incorporación de una decena de nuevas compañías del sector energético, tecnológico y de infraestructuras. La organización del evento, que se celebrará en Ifema Madrid del 6 al 8 de octubre, confirma que esta tercera edición consolida al encuentro como el gran escaparate de la movilidad sostenible en España. La iniciativa, impulsada por Ifema y Smobhub, ha logrado atraer a actores clave que van más allá del tradicional sector automovilístico.

Según los datos facilitados por la dirección del congreso, los nuevos socios estratégicos incluyen empresas como Iberdrola, que aportará su experiencia en redes de recarga, y Renfe, que busca posicionarse en la intermodalidad. También se suman firmas de tecnología aplicada al transporte, como Cabify y la plataforma de gestión de flotas Moovit. El objetivo declarado es tejer una red de alianzas público-privadas que aceleren la descarbonización del transporte urbano e interurbano.

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La presencia de estas compañías no es casual. El Global Mobility Call se ha convertido en un punto de encuentro donde los actores no solo exhiben sus últimas innovaciones, sino que cierran acuerdos que luego se traducen en contratos y proyectos piloto. En ediciones anteriores, el evento dejó anuncios como la electrificación de flotas municipales en varias capitales o la firma del primer corredor de hidrógeno verde entre Madrid y Barcelona.

Un cartel de socios cada vez más transversal

La incorporación de nuevos socios amplía el perfil del evento. Ya no se trata solo de fabricantes de coches o gestores de infraestructuras viarias. Ahora, el ecosistema abarca desde comercializadoras de energía hasta operadores de movilidad compartida y proveedores de software para la optimización del tráfico. Esta transversalidad es clave: la movilidad del futuro no depende de un único sector, sino de la integración de datos, energía y logística.

Entre los nuevos nombres, según ha podido saber Merca2.es, también figuran startups españolas como Meep, especializada en planificación multimodal, y la consultora estratégica Minsait, que presentará un estudio sobre el impacto económico de la digitalización del transporte público. Estos fichajes confirman que el evento madrileño está ganando peso frente a otras citas europeas como el Salón del Automóvil de Ginebra o el ITS de Copenhague.

Más allá de los anuncios de patrocinio, la verdadera prueba de fuego del Global Mobility Call será si las alianzas de 2026 se traducen en kilómetros de carril bici, flotas eléctricas y puntos de recarga reales.

La organización ha revelado que la superficie expositiva crece un 15% respecto a 2025, superando los 30.000 metros cuadrados. Además, el programa de conferencias contará con más de 300 ponentes y se espera superar los 12.000 asistentes, entre profesionales, inversores y representantes institucionales. Cifras que sitúan a Madrid en el radar de los grandes eventos industriales.

La movilidad sostenible como motor económico

El Global Mobility Call no es solo un encuentro de ‘postureo’ verde. Los datos económicos respaldan su relevancia: el sector de la movilidad representa ya el 5% del PIB español y emplea a más de 800.000 personas. La transición hacia modelos sostenibles podría generar, según estimaciones del propio evento, inversiones por valor de 4.500 millones de euros en los próximos cinco años solo en el corredor mediterráneo.

De hecho, varios de los nuevos socios estratégicos participan en consorcios que optan a fondos europeos Next Generation. Iberdrola, por ejemplo, lidera un proyecto de electrificación de flotas de reparto de última milla que podría movilizar 120 millones en ayudas. La presencia en el Global Mobility Call de estas empresas no es meramente promocional: es una forma de posicionarse ante la Comisión Europea y el Ministerio de Transportes.

No obstante, algunos analistas consultados por Merca2.es advierten de que el exceso de macroeventos puede diluir el impacto. ‘El riesgo es que se convierta en un foro de buenas intenciones sin concreción’, apunta un experto que prefiere mantenerse anónimo. La clave estará en que las alianzas firmadas en octubre se materialicen en contratos antes de que termine 2027.

Análisis: el Global Mobility Call como termómetro de las alianzas público-privadas

Desde mi punto de vista, el crecimiento del Global Mobility Call refleja una tendencia sólida: la movilidad ya no la diseñan solo los ingenieros, sino también los responsables de sostenibilidad, los asesores financieros y los reguladores. Pero hay que ser cautos. La experiencia de otros megaeventos, como el Mobile World Congress, muestra que a menudo los grandes titulares se quedan en eso, titulares.

Lo interesante de esta edición es la incorporación de socios que operan en la capa de datos y software. La movilidad del futuro será inteligente o no será. Empresas como Minsait o Moovit no venden coches, pero controlan los algoritmos que deciden cuándo y cómo nos movemos. Que estén en el Global Mobility Call indica que el debate ha madurado: ya no discutimos solo si un autobús es eléctrico, sino cómo se integra en un sistema multimodal con información en tiempo real.

Sin embargo, el evento llega en un momento en el que la financiación europea empieza a escasear y los tipos de interés se mantienen altos. Los proyectos de movilidad requieren inversiones de largo plazo, y no todos los socios tendrán la misma paciencia. El verdadero termómetro del éxito será el número de acuerdos vinculantes que se firmen durante los tres días de feria, no la cantidad de patrocinadores.

Por último, echo de menos una mayor presencia del pequeño empresariado y de las ciudades medianas. La movilidad sostenible no puede ser solo cosa de las grandes corporaciones y las capitales. Si el Global Mobility Call logra incorporar en próximas ediciones a consorcios locales y a proveedores de soluciones adaptadas a municipios de menos de 50.000 habitantes, habrá dado un salto cualitativo. Por ahora, es un buen escaparate. Pero de un escaparate no se come.


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