Los ‘short sellers’ condenados en EE.UU.: ¿cómo afecta al caso Grifols?

La decisión del jurado federal abre interrogantes sobre el límite entre opinión y manipulación en los informes de los 'short sellers'. El caso de Grifols contra Gotham City Research podría encontrar un precedente.

En 26 ocasiones, Andrew Left movió el mercado a su antojo. Ahora, un jurado federal de Los Ángeles le ha declarado culpable de manipulación bursátil. La sentencia, que se conocerá el 31 de agosto, reactiva el debate sobre el límite entre opinión y manipulación y, de paso, reaviva el caso Grifols en España.

Left, fundador del bajista Citron Research, ganó 21 millones de dólares entre marzo de 2018 y octubre de 2023 con un esquema que la Fiscalía de California describió como un ‘engaño a los inversores’. Las acusaciones del Departamento de Justicia y la SEC señalan que el analista solía promocionar titulares sensacionalistas sobre 23 empresas —incluida Nvidia— y después aprovechaba el movimiento inmediato para cerrar posiciones, a menudo sin esperar a que el precio alcanzara sus objetivos.

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El modus operandi iba más allá. La investigación sostiene que Left adelantaba sus ofensivas a fondos agresivos (hedge funds) a cambio de compensación, permitiendo que terceros se lucraran con la volatilidad que él mismo provocaba. Tras la publicación, podía deshacer su apuesta inicial en minutos y tomar la contraria sin informar al mercado.

Desde su perfil en X, Left ha replicado con dureza: ‘Ni una sola vez mentí. El propio agente del gobierno lo admitió en el estrado. No hubo declaraciones falsas’. Su defensa se aferra a la libertad de expresión, pero el jurado ha considerado que el conjunto de la operativa constituyó manipulación. La jueza Virginia Phillips dictará sentencia el 31 de agosto; Left ya anticipa un recurso.

El bajista escribía titulares para tumbar la acción, cerraba su posición en minutos y luego tomaba la contraria sin avisar. Así ganó 21 millones.

El eco en Grifols: de Gotham a la Audiencia Nacional

La sombra del veredicto se alarga hasta España. En enero de 2024, Gotham City Research publicó un demoledor informe sobre Grifols que desplomó la cotización un 40%. El short seller recompró todas las acciones que había tomado prestadas ese mismo día y obtuvo más de 9 millones de euros de beneficio. La farmacéutica catalana llevó el caso a los tribunales de Nueva York, pero solo una parte de la demanda fue admitida: la que indaga si Gotham actuó con malicia al retocar el informe después de cobrar sus ganancias.

Mientras la SEC archivó el expediente sin sanciones, en España la CNMV remitió sus conclusiones a la Fiscalía Anticorrupción. El juez José Luis Calama, en la Audiencia Nacional, investiga a Gotham por presunta manipulación de mercado y ya ha tomado declaración a Daniel Yu (fundador de Gotham) y a Cyrus de Weck, de General Industrial Partners, el fondo que ejecutó la posición bajista sobre Grifols. La nueva condena en Estados Unidos ofrece munición adicional a la acusación.

El precedente que cambia el tablero

El caso Citron erosiona la tradicional coraza de la libertad de expresión con la que los bajistas protegían sus informes. El jurado no ha castigado una opinión, sino un entramado de adelantos de información, posiciones opacas y movimientos extremadamente rápidos que, según el tribunal, falsean el mercado. La sentencia dibuja una línea roja que hasta ahora permanecía difusa: cuando el ‘análisis’ se convierte en un guion para lucrarse de la volatilidad que uno mismo fabrica, la ley entra en juego.

Para Grifols, el veredicto es una oportunidad de reforzar su relato. Aunque los casos no son idénticos —Gotham insiste en que sus cifras eran correctas—, la condena a Left demuestra que los tribunales estadounidenses empiezan a mirar con lupa la operativa de los bajistas. La pregunta ahora es si la Audiencia Nacional encontrará paralelismos suficientes como para elevar la causa contra Gotham de una simple denuncia a una condena ejemplarizante. Y, sobre todo, cuánto tardará en decidirlo.


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